-Falleció Nathan Sifuentes, director de la película “Selección Canina” con Carlos Pimentel Álvarez. 

 

-Fue director de producción, supervisión de composición y de efectos visuales de varias películas de animación.

Por Mino D’Blanc

La noche del lunes 10 de agosto en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, víctima de la delincuencia, el cineasta mexicano Nathan Sifuentes López  perdió la vida en manos de tres maleantes, quienes también mataron a su mamá, que era una profesora jubilada y dejaron muy mal herido a su papá, quien es médico y quien está hospitalizado.

Nathan Sifuentes fue director de la película de animación “Selección Canina” y actualmente era director de producción de la película “Tepeyac” para Fidelius Films, empresa en la que tenía el mismo puesto. 

Nathan Sifuentes trabajó en Animex y en Nahuala Producciones, en diferentes rubros. También colaboró en la productora “Péek Paax” en el área de animación para distintos proyectos.

 Estas son las películas en las que participó:

-“La leyenda de la Nahuala” (2007): supervisor de composición y efectos visuales.

-“Nikté” (2009): director de producción.

-“La Revolución de Juan Escopeta” (2011): director de producción.

-“Selección Canina” (2015): director.

-“El Americano-The Movie”: diseño de producción y director de producción.

 

Estos son comentarios sobre la vida y obra de Nathan Sifuentes, hechos por productores, directores, pero sobretodo amigos suyos:

-Ricardo Arnaiz (productor y director cinematográfico, director general de ANIMEX):

Nathan nunca dejó de sorprenderme. Llegó un día desde Monterrey buscando aventuras y al otro día comenzó a trabajar en “La Leyenda de la Nahuala”. Nadie le enseñó nada; él mismo aprendió, hizo y deshizo. Iba y saltaba de departamento en departamento y todos lo querían. Aprendía y ayudaba a los demás aunque no fuera su área. Pero es que Nathan nunca tuvo un “área”. Jugaba en todas las posiciones. Lidereaba con ejemplo, humildad, humor, sencillez, apertura… y todos los seguíamos. Fue director de producción en 3 películas mías. Logró dirigir una película con Carlos Pimentel, “Selección Canina” y fue uno de los motores más importantes lidereando creativamente “Tepeyac”. Estuvimos trabajando juntos sin parar por más de 13 años y le faltaba lo mejor. Teníamos varios proyectos juntos y planteaba sus propias ideas y producciones. Se fue demasiado pronto. Pero hoy nos sigue inspirando, haciéndonos recordar el gran ser humano y genio creativo que fue y será para siempre para todos los que tuvimos el honor de conocerlo. ¡Nos vemos pronto amigo!

-Gabriel “Gabo” Villar: (productor de audio y compositor musical de películas):

Nathan fue un gran talento. Es el talento que normalmente está atrás de la cámara, atrás de una producción; era un gran animador, dibujante, diseñador, un gran artista gráfico. Desde que tomaba la pluma y escribía su nombre, te dabas cuenta el trazo que tenía en sus manos, lo que tenía en su cabeza, la forma en que dimensionaba la construcción de un cuadro, las proporciones de las figuras. Era un artista completo, creativo, ingenioso, eso en cuanto al artista. En cuanto al amigo era leal, responsable, entregado, un tipazo. 

-Carlos Pimentel (productor y director cinematográfico de animación; director general de Fidelius Films):

De Nathan aprendí muchas cosas;  a ver las cosas siempre en positivo, de su pasión por hacer las cosas, siempre con buena cara y actitud. Su creatividad para hacer que todo funcionara bien. Me deja un vacío enorme que será imposible de reemplazar. Era mi conciencia en Fidelius y también mi brújula en muchos proyectos. Me siento muy triste y enojado. Lo que más voy a extrañar son las charlas que teníamos y los proyectos que se quedan inconclusos. Seguro llegó a la meta y ya debe caerles bien a todos allá arriba. 

-Eduardo Jiménez Ahuactzin (productor de películas en Animex, así como de Péek Paax, empresa de la que es director general):

Cuando estaba Animex en la ciudad de México nos dieron la noticia de que el proyecto de “La Leyenda de la Nahuala” empezaría debido al apoyo del Gobierno de Puebla. Esto fue me parece entre septiembre y octubre de 2006. En ese momento estaba como director de producción en Animex y mi tarea fue contratar a todas las personas necesarias  para empezar producción en enero. Realmente n este tiempo tenía poca o nula experiencia contactando personas. Por medio de Toomboom se organizó un curso en el Tec de Xochimilco para captar talento. A ese curso llegó un chavo llamado Nathan. Desde un inicio demostró su talento, pero el único inconveniente es que nos propuso trabajar desde Monterrey, por lo cual no fue considerado, ya que estábamos programando todo para que fuera en las oficinas en Ciudad de México. A pocos días de empezar la producción y aun faltando varias personas. Recurrí a las tarjetas de presentación que me entregaron los que asistieron a ese curso, sin recordar que Nathan era de Monterrey, le marqué un 28 de diciembre para que pudiera empezar el 2 de enero en la Ciudad de México. Después de hablar con él y ofrecerle un puesto. Me di cuenta que le había llamado a la persona que quería trabajar desde su casa ya que el mudarse no le era de su total agrado, pero mi sorpresa fue que aceptó inmediatamente. Para mí fue muy buena noticia ya que estaba completo el equipo, sin embargo, después me enteré toda la odisea que pasó para poder llegar el día pactado y empezar a su labor. Desde el primer momento se destacó por ser una persona entregada y muy profesional. De inicio no empezó en el departamento de animación, sino en el área de color y composición. Poco a poco fue siendo más evidente su talento. Fue una parte esencial del equipo que hizo posible tener en tiempo y forma la película «La Leyenda de la Nahuala» por esto mismo en los dos siguientes largometrajes se convirtió en director de producción, puesto que se lo ganó con mucha entrega y responsabilidad. Posterior a estos proyectos tuvo su debut como director junto a Carlos Pimentel en la película «Selección Canina». En ese momento fue cuando yo salí de Animex pero él siguió su camino y se siguió abriendo un sin fin de oportunidades. Siempre lo recordaré por su gran y noble corazón.