Benito, el nuevo poblano

 

Puebla tiene un nuevo “ciudadano”, se trata de Benito, la jirafa más famosa de México, que viajó desde Chihuahua a Puebla tras una intensa campaña ciudadana que ha conseguido liberarla de las pésimas condiciones en las que se encontraba. El viaje comenzó la tarde del pasado domingo desde el Parque Central de Ciudad Juárez y tomó alrededor de 40 horas atravesar los más de 1.900 kilómetros hasta llegar a la reserva Africam Safari, en Puebla. Allí Benito ya vive con otros animales de su especie.

El reto es enorme y solo digno de las mejores historias que suceden en México. La odisea no solo fue transportar una jirafa macho de 4,5 metros y casi dos toneladas a través de la Sierra Madre Occidental. Se tuvieron que recorrer 11 Estados de la República, algunos de los más violentos del país, y procurar que el animal esté bien en todo momento y se estrese lo menos posible.

La Guardia Nacional y varias policías estatales resguardaron el convoy desde su salida para evitar contratiempos. Al frente de la expedición siempre estuvo Frank Carlos Camacho, director de Africam Safari, junto a un equipo de especialistas y veterinarios que han supervisado a la jirafa desde hace días para que se acostumbre al contenedor donde fue trasladado. “Podemos ver en todo momento cómo está, si se mueve, si come porque hay dos cámaras dentro para monitorearla en todo momento”, señalaba Camacho en un video publicado en redes sociales.

El remolque en el que viajó era de madera con la parte superior metálica y cubierto por una lona que permite proteger al animal de la lluvia y el frío. La estructura de metal es telescópica, lo que significa que puede adaptarse un poco al atravesar túneles y puentes.

De acuerdo al director, el suelo de la caja era de material antideslizante, con una cama de alfalfa, para que la jirafa esté más cómoda. “Llevamos mucha fruta y alimento concentrado para que coma en el camino, a Benito le gustan mucho las manzanas”, señaló en una de las transmisiones en vivo. Camacho también ha señalado que Benito fue monitoreado dentro del compartimento por dos cámaras e incluso se ha instalado un altavoz para hablarle, en caso de que fuera necesario tranquilizar al animal.

Desde días antes, el director de Africam Safari ha subido videos a sus redes sociales en los que se le ve interactuar con Benito. “Estoy en el contenedor de Benito, está muy cómodo, ya entró varias veces el día de hoy y yo creo que vamos a salir en la tardecita, cuando ya lo veamos muy relajado, vamos muy bien”, declaraba el domingo. Horas después, comenzaba la aventura.

El traslado de la jirafa no hubiera sido posible sin la presión de un grupo de ciudadanos que llevaba denunciando desde hace meses la situación deplorable en la que se encontraba el animal. El grupo conocido en redes como ‘Salvemos a Benito’ emprendió una campaña para sacar de esas condiciones a la jirafa.

Benito llegó el pasado mayo al Parque Central de Ciudad Juárez, un espacio público que depende del Gobierno del Estado. Fue encerrado en un terreno polvoriento donde solo había una caseta de cemento y una pequeña sombrilla para protegerse. La precariedad de aquel espacio puso el foco no solo en Benito, sino en muchos zoológicos públicos de México donde no existen las condiciones para tener a este tipo de animales. Como sucede con el caso de la elefanta Eli, del Zoológico San Juan de Aragón, en Ciudad de México. Las alarmas saltaron a principios de año cuando las temperaturas en Chihuahua bajaron tanto que la saliva de Benito se estaba congelando.

El caso de maltrato animal no podía esconderse por más tiempo y Benito llegó a ser noticia en el extranjero. El Gobierno de Chihuahua y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que depende del Gobierno Federal, se pasaban la pelota sobre los permisos que hacían falta para que la jirafa saliera de ese infierno. La burocracia, como tantas veces en México, alargaba el sufrimiento de quienes buscan acceder a la justicia.

Las semanas pasaban hasta que Benito se coló en la conferencia matutina del presidente López Obrador. Como pasa en esos casos, el problema se solucionó con rapidez. “Pues es algo que le corresponde al gobierno del estado, pero nosotros ayudamos, le voy a pedir a María Luisa que vea este asunto, que se comunique con la gobernadora; si se necesita apoyo, pueden contar con nosotros”, dijo el presidente.

El resto es historia. Benito ya se encuentra junto con un rebaño de otras siete jirafas para que pueda reproducirse en un ambiente de semilibertad.

Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, escribió un tuit en redes sociales pidiendo disculpas al animal. “¡Perdóname Benito! Nos quedamos comprometidos y trabajando para quienes en otras circunstancias la pasan mal”. Los animalistas de Ciudad Juárez han aprovechado el mensaje para denunciar que en el Parque Central hay otros animales en las mismas condiciones deplorables en las que vivía Benito y que también necesitan ser trasladados. Las autoridades tienen una nueva oportunidad para corregir los errores del pasado.