OASIS. ¿Te gusta tener la razon?

 

Gonzalo Valenzuela Ramírez

 

 

Yo preferiría, con mucho, ser feliz a tener razón

– Douglas Adams

 

Cada persona tiene una forma de ver las cosas, así se trate de la misma situación o acontecimiento. El sentido que le des y el impacto que causará en ti, dependerán del enfoque que obtengas al pasarlo por el prisma de tus experiencias, y de tus sentidos, al confrontar el evento con tus necesidades, intereses y capacidades.

 

Es muy posible que con frecuencia tus puntos de vista sean diferentes a los de otros, incluyendo a tus seres queridos. Una forma de amargarte la vida fácilmente y amargársela a los que te rodean, es la creencia de que los demás deben actuar como tú quieres o que deben ser diferentes.

 

Esta rígida postura te llevará en ocasiones a imponerte, si la otra persona es de carácter débil se someterá, sin embargo, llegará el momento en que esa relación sea insostenible, porque tarde o temprano se rebelará, recuerda: “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”.

 

Ahora, que, si la otra persona es de las que “no se dejan”, la ruptura vendrá mucho antes, esta lucha por el poder arrasará con la frágil armonía que pudiera existir en tu hogar y tus hijos, principalmente, serán los más afectados por las tormentas conyugales en ese afán irracional de querer tener siempre la razón.

 

Cuando percibas que la relación se torna tensa y sobrevengan discusiones para saber quién tiene la razón, “muérdete la lengua” y no continúes en ese juego perverso, simplemente dile: “te quiero por lo que eres, no por lo que piensas, haces o dices, prefiero gozar de tu compañía a aferrarme a tener la razón y discutir por eso”.

 

Tu deseo de que la otra persona sea diferente, no quiere decir que deba serlo sólo porque a ti te gusta, las personas cambian cuando así lo deciden, no porque otros les presionen, el cambio siempre se da de adentro hacia fuera, lo mejor que puedes hacer, es cambiar tus propias actitudes ante ese tipo de conflictos relacionales.

 

Puedes dar ese primer paso, diciéndole: “tal vez tengas razón”, y tratar de comprenderle escuchando sus puntos de vista, al concederle el derecho a expresar lo que siente, le harás saber lo mucho que lo respetas como persona con ideas y sentimientos diferentes a los tuyos, que estás interesado en lo que le pasa y que deseas conocerle mejor.

 

 

Con este tipo de actitud lo desarmarás completamente, bajará la guardia y es muy probable que cuando te toque el turno de externar tus ideas, deseos o sentimientos, él o ella, trate de hacer lo mismo, escucharte, tratar de comprenderte y estar dispuesto a colaborar en la solución del conflicto, si es que está en sus manos poder hacerlo.

 

Si alguien no se comporta como a ti te gustaría, analiza si realmente tiene la capacidad de hacerlo, si desea hacerlo, si estarás comunicando bien tu mensaje, si estará recibiendo la suficiente motivación. Mientras la otra persona actúe con respeto hacia ti, permite que sea como es él o ella.

 

Las personas no son objetos de tu propiedad y las cosas no siempre van a salir como tú quieres, pero puedes vivir con ello. Lo importante es entender, en lugar de juzgar y condenar, tú puedes aprender de la otra persona si le permites expresar lo que siente, lo que piensa, lo que desea.  Tú eres un reto para las demás personas, al igual que ellas son un reto para ti. Convierte el reto en regalo y haz que los demás disfruten de tu trato y tu presencia.

Gracias por tus comentarios, preguntas y sugerencias en: oasis_govara@yahoo.com.mx