OASIS. ¿Quién enseña a los maestros?

 

OASIS

Gonzalo Valenzuela

 

El profesor mediocre dice. El buen profesor explica.

El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira.

-William Ward

 

Si quieres enseñar, deja que tu alumno sea tu maestro, deja que tus colegas docentes sean tus maestros, deja que los padres de familia, sean tus maestros, creo que el primer paso para adquirir un poco de sabiduría, es la humildad, aprender de los demás.

 

No puede haber diálogo sin humildad y no puede haber aprendizaje sin interés, para aprender hay que desear aprender, si no existe esa actitud de apertura, esa necesidad de renovación constante ¿Qué haces como maestro…?, el docente es agente de cambio; en su escuela, en su comunidad, en su país y, sobre todo; un ejemplo e inspiración para sus alumnos.

 

Es necesario romper la inercia del trabajo aislado y repitiendo la misma clase, una y mil veces de la misma manera y aprender de tu práctica diaria, a través de la interacción y retroalimentación con tus colegas, sobre cómo enseñar un determinado contenido, cómo programar tu clase del día siguiente, cómo motivar a determinado tipo de alumnos, etc.

 

Ya sé que me vas a decir no tengo tiempo para eso, o; a qué hora lo hago ¿verdad…? Fíjate que bastan dos maestros comprometidos con su labor para ponerse de acuerdo en el cómo y cuándo, lo esencial es tu motivación para hacerlo, se pierde tanto tiempo en otro tipo de cháchara.

 

Yo creo que se debe romper el mito de que el maestro lo sabe todo y admitir que siempre se puede mejorar la práctica educativa, bajarse del pedestal y asumir la responsabilidad de tu función, como una ocupación valiosa e indispensable para el desarrollo del país.

 

Es responsabilidad también de los directores en cada plantel educativo de promover el intercambio de experiencias sobre el quehacer educativo en el seno de las reuniones del Consejo Técnico Consultivo, así como fortalecer un sistema de formación centrado en la escuela, sin esperar recetas mágicas que vengan desde arriba. El cambio se tiene que dar desde abajo y desde el interior de cada maestro, en cada aula.

 

Los recursos humanos y la infraestructura existentes en materia educativa, son la fortaleza del sistema, aunque también pueden ser su lastre y perdición, como observa John Milton: La enseñanza es una profesión grande y profundamente satisfactoria, pero es difícil y exigente y tiende a destruir tanto al maestro como al que enseña, cuando se ejerce en forma deficiente. Gracias por tus comentarios y sugerencias en: oasis_govara@yahoo.com.mx