
Mosiah Vargas «El León». Nacido en el “lugar de las águilas”, Morelos. De padre guanajuatense y madre morelense, el segundo de tres varones, vivió toda su infancia y parte de su adolescencia en la colonia Zapata. Tres años en un internado mormón, en el otrora DF, donde jugó futbol americano para dar golpes, y para aguantar los que le dieran, seguido de dos años de misionero en Oaxaca, definieron su vida para bien. Aspirante a médico, dice que quería curar a la gente, ahora desea ayudar a sanar sus almas. Fiel defensor del amor, aún lo sigue dando, aún lo sigue buscando, dice que lo encontrará. Todas las tardes se gana la vida vendiendo “cubiletes” de queso, en el centro de Cuautla, sonriéndole a la vida.
Alma rota
Para Arabella
Llegaste a mi vida
sigilosa y callada
como hilo fino
que teje invisible
su trampa
sin brusquedad
Anidaste en mi mente
como el cielo gris
que nada ilumina
y las alas cortas
para derribar mi vuelo
Te conocen bien
a quienes tocas fría
y quebrantas su voluntad
provocando cascadas
de lágrimas de amargura
En abismos profundos
me sometes
borras sonrisas
tan rápido
que pierdo mi luz
Llegaste a mi vida
sigilosa y visible
quebrando mi alma
y espero con anhelo
el tiempo de tu abandono
Mosiah Vargas, «El León»
