Al momento

Mirtha Castellanos Zequera. Surco

Mirtha Castellanos Zequera. Escritora, poeta y empresaria mexicana, nació en Veracruz. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación y tiene un máster en Marketing Digital y Desarrollo Empresarial. Actualmente es doctoranda en Literatura de Negocios.

Es directora general del Instituto de Escritura Creativa Comunidad Literaria Siglo XXI, y presidente fundador de Servicios Editoriales Castellanos. Presidente de la Academia Nacional e Internacional de la Poesía A.C. con sede en Veracruz y Boca del Río. Es directora Gral. de la Revista Digital Comunidad Literaria Siglo XXI y la revista digital para jóvenes Young Talents Magazine.

Ha publicado 21 obras literarias, incluyendo poesía, cuentos y manuales de escritura creativa, y ha sido coautora en 35 antologías internacionales. Ha prologado más de 77 libros. Es coach literaria. Conferencista y Tallerista literaria. Su poemario «Efecto de media noche» está a la venta en Alemania y online.

Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por sus 27 años de trayectoria cultural y literaria, por citar algunos: fue reconocida como una de las 100 mejores escritoras en Iberoamérica y el Caribe. Recibió la Medalla de honor Sor Juana Inés de la Cruz, el H. Ayuntamiento de la ciudad la reconoció como Escritora Distinguida del Puerto de Veracruz. Y la institución de la superación ciudadana de Veracruz le otorgó diploma de honor en el área de cultura por promover las letras como escritora y gestora cultural.

Actualmente sigue promoviendo la cultura y la escritura creativa a través del Instituto de la Comunidad Literaria Siglo XXI, y su aparición en Televisa Veracruz con el segmento: Escritura Creativa con Mirtha Castellanos en el Programa “Vuelve a la Vida”, que podrán ver por televisión cada 15 días en horario matutino.

 

Surco

 

©️Mirtha Castellanos Zequera

 

Me escribes y mi espalda florece.

Se vuelve mapa,

se vuelve surco,

se vuelve altar.

Me escribes y me vuelvo tierra abierta,

tierra que pide lluvia,

tierra que pide semilla.

Y entonces me rompo.

Me rompo en dos: en grito y en silencio.

Me rompo en agua, me rompo en filo.

Me rompo para que entres, para que leas

hasta el fondo de lo que soy.

Tu dedo es puñal que no hiere,

es llave que no pide permiso.

Entra y me abre,

me abre y me nombra.

 

Nómbrame donde nadie me ha nombrado.

Tócame donde solo llega el temblor.

Escríbeme como se escribe un destino:

sin borrar,

sin dudar,

sin piedad.

 

Quiero tu letra clavada,

tu letra tatuada a fuego,

tu letra que no se lave con nada.

 

Que mañana me duela la espalda

de tanto haberme amado.

 

Que de esa ruptura nazca otra mujer,

una que no conoces,

una que solo nace cuando me escribes así.

 

Una mujer de cadera suelta,

de boca muda,

de espalda entregada como un país en guerra

que por fin se rinde a quien ama.

 

Rómpeme el miedo.

Rómpeme el nombre que me dieron

y ponme el que me dices tú cuando me deseas.

 

Escúlpeme.

 

Que tu dedo sea cincel,

que mi cuerpo sea piedra caliente,

que cada letra me saque chispas,

que cada chispa me haga luz.

 

Ya no soy piel, soy leña.

Ya no soy espalda, soy altar encendido.

Préndeme.

 

Préndeme toda.

Que no quede de mí una parte sin tu letra,

una parte sin tu brasa,

una parte que no te haya encendido.

 

Escríbeme hasta romperme,

hasta que no sepa si lloro, si gimo, si rezo,

hasta que mi espalda sea tu firma

y mi cuerpo, tu casa.