Las luchas de las mujeres son justificadas

P U L S O   P O L I T I C O

Gabriel Sánchez Andraca

           Las luchas que a lo largo de la historia han realizado las mujeres para hacer valer sus derechos, evitar la discriminación y sobre todo la violencia que en sociedades machistas, que son casi todas, sufren o han sufrido siempre, es absolutamente válida.

          Lo que no es válido, nos dice un político amigo nuestro, es que para hacerse sentir, hagan uso de la violencia ellas mismas y se comporten como delincuentes.

          Consideramos nosotros que esas reacciones son completamente naturales. El sistema político mexicano estuvo conformado por machos siempre. Las mujeres eran vistas como colaboradoras, pero nunca se les daba importancia, se les tenía como un mal necesario.

          A principios de los años sesenta, cuando ingresamos a la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales de la UAP, el grupo al que pertenecía este columnista, tenía como diez mujeres inscritas y era la primera vez, se decía, que había tantas alumnas para cursar la carrera de abogado.

          Ahora hay abogadas brillantes, muy eficientes y honestas por todas partes, pero no solo abogadas, hay médicas con especialidad en alguna rama de la medicina; ingenieras, psicólogas, arquitectas, químicas, en fin, cubren todas las carreras universitarias existentes y sigue habiendo maestras, como siempre las ha habido, catedráticas en instituciones de nivel superior.

         Todo eso es reciente. Apenas tiene medio siglo que ha empezado a incluirse a la mujer en el mundo del trabajo profesional.

         Donde ha sido más difícil, ha sido en el mundo de la política. Pese a que desde hace tiempo se decretó la apertura de esa actividad para personas del sexo femenino, hubo necesidad de que se estableciera por la autoridad electoral, la paridad de género para las candidaturas a cualquier puesto de elección popular.

         La resistencia entre los políticos, a la inclusión de la mujer en la política, lo demuestra el hecho que de 32 gubernaturas en el país, solo una, la de Sonora, esté ocupada por una mujer y que en toda la historia de este país, el número de gobernadoras haya sido casi insignificante.

         La pandemia del coronavirus vino a desbordar el poco aprecio que se tiene dentro del hogar, por las mujeres: se desató al interior de las familias, una epidemia de malos tratos a las personas del sexo femenino y a los niños. Los asesinatos de mujeres, las desapariciones han aumentado y por eso hay tanto revuelo en el mundo, porque este no es un problema solo de México, para exigir el trato digno a la mujer, el respeto a sus derechos humanos, el reconocimiento a su trabajo y a la importancia que éste tiene en el desarrollo de la sociedad.

         En el viejo régimen las conquistas sociales o económicas, nunca se decidían por el diálogo y la razón, siempre tenía que haber un jaloneo para que la autoridad cediera un poco a favor de quienes sentían lastimados sus derechos.

         Uno de los viejos panistas, de los que pensaban que las luchas cívicas debían hacerse recurriendo al derecho, al diálogo, a las buenas formas, un día, como diputado local, se metió a una oficina pública con varios campesinos y comunicaron al funcionario, que no se moverían de ahí, hasta que fueran atendidos adecuadamente.

          Y cuando este reportero le preguntó: “Oiga y porqué ya están utilizando los métodos de los “comunistas” como ustedes dicen, para tratar sus asuntos?”

         Su respuesta fue: “Mire, ya nos dimos cuenta que estos gobiernos solo entienden con presiones, si no hacemos presión, nos vamos a pasar la vida en trámites y nunca vamos a llegar a nada…”

          Ahora se habla de las mujeres en todas partes, se les elogia, se les critica por sus métodos para llamar la atención, pero es a eso a lo que las han orillado. Parece que el actual régimen ya está cambiando muchas cosas, entre otras, que en el gobierno federal y estatal, muchos altos cargos estén siendo desempeñados por mujeres, y en muchos caos bastante bien.

          Y HABLANDO DE LAS LUCHAS FEMENINAS, vamos a referirnos a un caso en el que los quejosos son hombres contra una funcionaria. Se trata de emigrantes poblanos en los Estados Unidos, que se quejan de la actuación de la directora del Instituto Poblano para la Atención a Migrantes, María Ixtel Romero.

           Dicen que con motivo de la pandemia, la funcionaria no ha prestado la más mínima atención a las necesidades de los trabajadores poblanos en los Estados Unidos. Los quejosos, que viven en los Angeles, California y que estuvieron encabezados por Pedro Ramos, dirigente de una de las agrupaciones que tienen allá, señaló que no los quiere atender, que ni siquiera les recibe las llamadas telefónicas y que ante la muy difícil situación que por el coronavirus viven los emigrantes poblanos, la funcionaria hace concursos de artesanía y otras cosas que nada tienen que ver con la atención a lo que verdaderamete necesitan. Están pidiendo su renuncia.

         POR OTRA PARTE, DIRIGENTES DE LA Central Campesina Cardenista, que dirige un viejo luchador social Armando Herrera, informó que desde hace 28 años están luchando por la regularización de mil quinientas hectáreas en conflicto. Son 17 expedientes los que están frenados en las dependencias del ramo y no hay para cuando se vayan a resolver esos asuntos.

          El pasado día 21 de este mes, en que el presidente López Obrador visitó Tlaxcalantongo, los campesinos pretendieron hablar con él para exponerle el problema, pero no pudo darse la entrevista, sin embargo, se le entregó un documento explicando la situación y mediante una manta que brevemente explicaba el asunto, se dio por enterado y que dijo que daría órdenes para que de inmediato se les atendiera en las instancias correspondientes.

          Los expedientes que datan de 1992, corresponden a tierras de los municipios de Ajalpan, Venustiano Carranza, Xicotepec de Juárez y Francisco Z. Mena, en la sierra norte; y en el sur, a Izúcar de Matamoros, Chieta, Chiautla, Huehuetlán el Chico.