Cliff Ollin. Erotismo en sinestesia

Cliff Ollin. Soy maestro bilingüe en las escuelas de Los Ángeles, California. He publicado poemas en Sabersinfin.com y en la Primera, Tercera y 4ta Antología Internacional de Poesía. Escribo cuentos, poemas y ensayos. Me gradué de la Universidad de Evergreen, en Olympia, Washington. Toco blues/jazz piano en la calle. Tomo clases de pintura y de poesía. Viví dos años en México, D.F. Soy un ciclista muy dedicado. Participo en marchas y manifestaciones, abogando por los derechos humanos de los inmigrantes.

 

Erotismo en sinestesia

 

Huelo la oscuridad de tu peinado,

escuchando la suave esencia emanando

de las imponentes curvas

y de los muslos que te envuelven con ansioso delirio.

¡Iniciando íntimas posibilidades en sendas cariñosas!

Es una búsqueda del tesoro enterrado,

siguiendo el mapa de la sinestesia:

miro el aroma de texturas variadas en tejidos,

impregnados con fragancias marítimas,

esencias que oigo buceando en tus aguas saladas.

¡Percibo tu canción de tiernas entradas,

sonando cual concierto de sensual dulzura!

En plena erupción, rociando un buqué de chispas,

derramando volcánicas secreciones

cual sensual vino al descubrir su afrodisiaco erotismo,

luego mirando un primordial coral de gozo

e inhalando perfume repleto de música corporal

que traspasa la piel, penetrando el corazón.

 

Destino verde

 

En zona urbana me acosté…

y muchos siglos después

un mundo distinto me saluda:

inmensidad en exuberante jungla,

del lozano bosque, cual pintura de Rousseau.

Encantador e hipnótico matorral

en elocuente confluencia de árboles y helechos,

arbustos danzantes exhalando perfume verde,

embriagando con narcótica frescura

impregnada con armonía de clorofila,

cual hormigueo de amigable follaje

prometiendo insuperable bienestar,

con erótico y verdoso abrazo,

envolviendo en frondosa sensualidad…

Entre ramas y troncos traviesos me entrego,

cerrando los ojos en orgásmico verde-olivo

y, cual gotas de agua que se unen al mar,

en jubilosa planta me transformo…

¡Metamorfosis del reino vegetal!