
Abel Pérez Rojas
Escribo estas líneas a una semana de haber concluido el VIII Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin. La distancia de apenas unos días me lleva a pensar que, si no documentamos lo sucedido, el paso del tiempo terminará por cubrir con un velo de amnesia buena parte de los saberes, reflexiones y experiencias compartidas.
Como lo expresé en mi artículo de la semana pasada, esta edición del Encuentro estuvo marcada por la cercanía del vigésimo aniversario de Sabersinfin y por la presentación del Manifiesto del Saber Infinitista, escrito por el académico Miguel Ángel Martínez Barradas.
Reitero que resulta imposible registrar en unas cuantas páginas todo lo vivido durante tres intensos días de diálogos, lecturas y exposiciones, sobre todo porque el Encuentro comenzó mucho antes de su inauguración formal. Los preparativos colocaron a los organizadores frente al desafío de imaginar escenarios, proyectar posibilidades y generar las condiciones propicias para el establecimiento de puentes intergeneracionales e interculturales de comunicación.
Gran parte de los intercambios más significativos ocurrieron en la dimensión humana, fuera de las actividades programadas. En los pasillos, durante las comidas, en los trayectos compartidos y en las conversaciones espontáneas, surgieron reflexiones que difícilmente podrían quedar registradas en una memoria oficial, pero que constituyen una parte esencial de la experiencia vivida.
Estos días han sembrado en mí numerosas interrogantes. Han renovado la necesidad de leer más, de escuchar con mayor atención, de escribir con mayor profundidad y de documentar cuanto sea posible. Quizá una de las enseñanzas más valiosas del Encuentro sea precisamente recordar que el conocimiento no concluye en las respuestas, sino que se expande a través de las infaltables preguntas.
El VIII Encuentro evidenció la importancia de que las personas no renuncien a esos momentos privilegiados en los que el pensamiento y la sensibilidad se ensanchan mediante la creación artística. Son instantes que con frecuencia quedan relegados ante la urgencia de los resultados inmediatos que impone la vida cotidiana y frente a la creciente seducción de las respuestas rápidas que hoy ofrece la inteligencia artificial. Sin embargo, ninguna tecnología puede sustituir la experiencia humana de la búsqueda, la duda, el asombro y la construcción compartida del sentido.
Desde la perspectiva del saber infinitista, estos espacios adquieren una relevancia aún mayor, pues constituyen ejercicios de educación permanente en los que el aprendizaje trasciende los espacios cerrados y se convierte en una experiencia viva de diálogo, encuentro y transformación. La poesía, entendida como una forma de conocimiento, vuelve posible el acercamiento a dimensiones de la realidad que difícilmente pueden ser aprehendidas desde enfoques exclusivamente racionales.
En medio de este ejercicio de introspección, resulta indispensable ponderar el esfuerzo colectivo que hizo posible las jornadas artísticas y académicas del VIII Encuentro.
Mi gratitud al Círculo de Escritores Sabersinfin, especialmente a la hospitalidad de Esperanza Vera Mozo, Olivia Sesma Rascón, Luz Gabriela Balcázar Murueta y Sarahí Jarquín; sin el infaltable acompañamiento de Leticia Díaz Gama poco sería igual.
La puntualidad, constancia, asiduidad y lucidez de Salvador Calva Morales y Lilia Rivera son dignas de destacarse, pues constituyen ejemplos vivos —citando al propio Calva Morales— de octogelescencia; es decir, de personas octogenarias que mantienen una actitud jovial, activa y feliz frente a la vida.
A propósito de la fortaleza que representa para Sabersinfin la participación de los adultos mayores, también deseo resaltar el otro extremo de la existencia: la presencia de estudiantes de educación básica y las valiosas aportaciones de Luis Fernando Paredes Armas. Ver converger generaciones tan distintas en un mismo espacio de diálogo confirma que el conocimiento florece cuando se comparte.
Tampoco pasó desapercibida la participación de jóvenes como Gaudencio Román Galicia y Alan Villegas Herrera, cuyas intervenciones evidenciaron el interés de las nuevas generaciones por el pensamiento crítico, la historia, la cultura y la creación literaria.
Destaco asimismo la claridad expositiva de Nancy Almassio y Mireya Ramírez Martínez; así como la dimensión científica de las disertaciones de Enrique Canchola Martínez y Jorge A. Rodríguez y Morgado.
Resultó especialmente interesante escuchar los aportes de Luis Fernando Paredes Porras, quien compartió la experiencia de poner en práctica los principios del saber infinitista en el Sotavento oaxaqueño desde su labor como coordinador de Sabersinfin Sureste.
Queda como uno de los temas a seguir impulsando la participación de la naciente comunidad literaria de San Mateo Tlaixpan, junta auxiliar de Tecamachalco, Puebla, encabezada por José Carmelo Velázquez Juárez, José Luis Machorro y Gaudencio Román Galicia.
Estas jornadas también se vieron enriquecidas por la presencia de Eva Díaz Alarcón, proveniente de España, y Claudia V. Lencina, de Argentina; así como de Leonardo Ferrera, destacado periodista mexicano.
Fue especialmente significativo conversar con Mariela Peruffo, coordinadora de Sabersinfin en Buenos Aires, quien visitó México por primera vez y compartió parte de su experiencia profesional reciente a la luz de los postulados del saber infinitista.
Infaltables fueron la lucidez de Jorge J. Rodríguez (Cuba-Guatemala) y la pluma sensible de Miriam de León (Guatemala), así como los aportes profundamente sugerentes sobre composición musical, ciencia y tiempo de Carlos Pereira Cohen (Bolivia-Argentina).
Aprovecho este espacio para externar mi agradecimiento a todas y cada una de las personas participantes en el VIII Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin; al maestro Sinar Suárez, por su acompañamiento, asesoría y orientación; al Sistema Universidad Mesoamericana (UMA); a la Universidad Internacional de Investigación México (UIIMEX); al H. Congreso del Estado de Puebla, particularmente a la Unidad para la Igualdad de Género; al Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP); a la BUAP; a la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura; y, muy especialmente, al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH).
Gracias a todas las personas que hicieron posible estas jornadas poéticas.
Los encuentros terminan en el calendario, pero continúan en la memoria y en el corazón, en las lecturas pendientes, en las amistades fortalecidas y en las preguntas que siguen acompañándonos. Quizá ese sea el signo más evidente de que algo verdaderamente importante ha ocurrido.
Nos vemos en mayo de 2027, en el IX Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin.
Abel Pérez Rojas (abelpr5@hotmail.com) escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoetaPrincipio del formulario