Rocio García Olmedo. ¿AMOR?

Rocio García Olmedo

 

Hombres y mujeres hemos sentido en alguna etapa de nuestras vidas eso que se llama amor romántico.

Sin embargo, algunas relaciones de amor nos ayudan a crecer; otras, todo lo contrario, se convierten en tóxicas y dañinas. Esto sin duda puede presentarse también en las relaciones de “amistad”.

Aprender a detectarlo no es cosa fácil se requiere de mucha templanza, se requiere de valor y también de dignidad femenina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que 3 de cada 10 adolescentes denuncian violencia en el noviazgo.

En México, la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVIN) reflejó que el 76% de adolescentes entre 15 y 17 años ha sufrido violencia psicológica, 17% sexual y 15% física.

Diversas conductas de abuso viven las adolescentes, formas, enmascaradas en apariencia de amor, cariño y afecto y la mayoría de las veces son confundidas como si fuesen expresiones de amor e interés.

La situación de vulnerabilidad en las chicas avanza incluso sin darse cuenta, puede iniciar desde lo que hoy las jóvenes y los jóvenes adolescentes llaman “quedante” que es una relación previa, se gustan, pero no llegan aún a ser novios y continuar en el noviazgo.

El maltratador desde entonces puede presentar comportamientos restrictivos, controladores. Censura su manera de vestir o sus amistades y va socavando su capacidad de decisión y autonomía (Yugueros, 2014), llegando a desarrollar conductas violentas que si no se detienen, pueden llegar a la violencia extrema: el feminicidio.

Los datos reflejan que la violencia en el noviazgo, como sucede con otros tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, va al alza, por ello debemos reconocerla, abordarla y enfrentarla, para erradicarla.

Mucho que hacer aún para llegar a relaciones sanas, incluso con vínculos emocionales que pueden perdurar más allá del período que dure la relación, sea de “quedantes” o de noviazgo.

Reconocer la realidad que están viviendo ahora mismo, más de 7 de cada diez adolescentes, que pueden ser nuestras hijas o nuestras nietas, nos permitirá prevenir esas relaciones que se vuelven hostiles y que no pueden llamarse de amor.

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Palabra de Mujer Atlixco

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