Rocío D´Ledezma. La Diosa que Regresa

Rocío D´Ledezma. (Veracruz, México). Artista visual, diseñadora y poetisa. Como artista visual ha participado en innumerables exposiciones colectivas e individuales dentro y fuera del país. Ha realizado muralismo en instituciones privadas. Como diseñadora inicia su línea de ropa en manta cruda en el 2014 y en 2021 lanza su propuesta con la finalidad de contribuir al fortalecimiento de nuestras costumbres y tradiciones. Como escritora ha participado en diversas antologías, periódicos, revistas digitales. Es autora de cinco poemarios, el más reciente: Otoños decisivos. (Eterno Femenino. Ediciones, 2024) es incansable promotora cultural. Conforma colectivos, no sólo en su ciudad. Condecorada con la medalla Leona Vicario 2020. Representante de mil mentes por México. Embajadora de la alianza Marroquí México. Colaboradora de la editorial Eterno Femenino.

Artista: Rocío D’Ledezma

Título: Bastet

 

La Diosa que Regresa

 

No estoy aquí para ser celebrada.

Estoy aquí para ser recordada.

Porque antes de que me llamaran frágil,

yo ya era fuego.

 

Antes de que me enseñaran a bajar la mirada,

ya veía en la oscuridad de frente.

Me nombraron mujer.

Pero en mi sangre camina la diosa.

 

Como Bastet,

guardo el umbral.

No el de los templos de piedra

sino el del alma.

 

Soy la que protege la vida

y la que muestra los dientes cuando la vida es amenazada.

 

No soy contradicción.

Soy totalidad.

 

En mi espalda cargo siglos de silencio.

 

En mi vientre guardo nombres prohibidos.

 

En mis manos aprendí a sanar

lo que el miedo rompió.

Pero hoy

Hoy no me arrodillo ante la historia.

La reescribo.

 

Mi mirada profunda no pide aprobación.

Es selva.

Es noche.

Es estrella que no se apaga, aunque intenten cubrirla.

 

Soy ternura que elige.

Soy furia que protege.

Soy belleza que no se somete.

 

Camino entre lo invisible y lo visible.

Entre la sombra y el oro.

Entre el rugido y el canto.

Pero escucha bien…

 

La diosa ya no está en el pasado.

No está en jeroglíficos ni en ruinas.

La diosa está aquí.

En mi cuerpo y el tuyo que decide.

En mi voz que nombra.

En mi placer sin culpa.

En mi límite firme.

 

 

 

 

Cuando una mujer recuerda quién es,

el miedo tiembla.

Cuando una mujer integra su sombra,

la noche se vuelve aliada.

Cuando una mujer se reconoce sagrada,

ningún sistema puede reducirla a objeto.

 

Yo no invoco a la diosa.

Yo la encarno.

Mi cuerpo es templo vivo.

Mi vientre es portal.

Mi corazón es tambor antiguo

marcando el ritmo del despertar.

No soy estatua.

 

No soy mito domesticado.

Soy la diosa contemporánea

con los pies en la tierra

y el universo en la mirada.

Y hoy

no celebro que existo.

Celebro que desperté.

 

Rocío D’Ledezma

Gotas de Rocío