
Ismael Rojas Cuellar
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) confirmó que el relleno sanitario de Chiltepeque, operado por la empresa RESA de la familia Abed, sólo podrá recibir residuos de Puebla capital, pero no de otros municipios que depositaban en el tiradero sus desechos como San Andrés y San Pedro Cholula, Cuautlancingo y Coronango entre otras. La dependencia federal indicó que la concesionaria debe reducir en 35 por ciento la cantidad de residuos que ingresan cada día al sitio.
A través de un comunicado oficial, Profepa anunció que se impusieron a RESA medidas urgentes en para controlar el desborde de lixiviados provocado por deficiencias de infraestructura, situación que se evidenció durante las últimas lluvias.
La dependencia precisó que la clausura aplicada es parcial y temporal, específicamente en las zonas donde se detectaron escurrimientos de lixiviados —líquidos altamente contaminantes generados por la descomposición de residuos sólidos— que representan un riesgo para el suelo, barrancas y cuerpos de agua cercanos.
Como parte de las medidas de control ambiental, PROFEPA restringió el ingreso de basura de municipios conurbados y únicamente permitió la continuidad de operaciones para el municipio de Puebla capital, cuyos residuos representan alrededor del 65 por ciento de la basura que diariamente recibe Chiltepeque.
En contraste, el 35 por ciento restante corresponde a residuos provenientes al menos siete municipios de la zona conurbada, que ya no podrán ingresar su basura al relleno sanitario mientras continúen las medidas correctivas impuestas por la autoridad federal.
Profepa detalló que durante la inspección se detectó acumulación y escurrimiento de lixiviados fuera de las áreas de control, por lo que ordenó acciones inmediatas de mitigación, saneamiento y manejo adecuado de residuos conforme a la NOM-083-SEMARNAT-2003.
El relleno sanitario, operado por la empresa Rellenos Sanitarios (RESA), propiedad de la familia Abed, continuará funcionando parcialmente mientras se ejecutan las medidas correctivas ordenadas por la autoridad ambiental.
Aunque la clausura no implica el cierre total del sitio, la decisión de PROFEPA ya comenzó a generar presión en municipios metropolitanos que dependen de Chiltepeque para la disposición final de sus residuos sólidos, mientras que Puebla capital mantendrá de momento el servicio normal de recolección y descarga de basura.