María Fernanda Velázquez Palma. Mi patria

María Fernanda Velázquez Palma, es una escritora y conferencista con una trayectoria literaria que inició formalmente en 2015 con la publicación de su libro Primicias. Su pluma ha trascendido fronteras, logrando publicar en España la obra El origen de los sueños bajo el sello del Grupo Planeta. Entre sus reconocimientos más recientes destaca el primer lugar en el concurso literario Zigia28-Argardini 2025, sumado a una producción constante que incluye títulos como Mi universo, El valor de un amigo y Un héroe de verdad. Ha participado como ponente en coloquios de la UNAM y en el Festival Internacional de Poesía. Como miembro del Club de Escritoras Gemma Odila Garzón Arcos y diplomada en Redacción de la Lengua Española, integra su sensibilidad artística con una formación multidisciplinaria en Ingeniería, Derecho y Psicología.

 

MI PATRIA

 

Soy aún muy joven y existen muchas cosas que no entiendo, pero existen otras que jamás comprenderé; son aquellas que aceptamos con miedo y resignación, como: ¿Por qué la honra de un hombre se encuentra en sus acciones y su palabra, mientras que la de una mujer se busca entre sus piernas? ¿Por qué en mi país hay tantos cuerpos tirados, revueltos con la basura, comidos por las ratas, esperando por una justicia que jamás será justa? ¿Por qué hay tantas madres que solo viven para hacerse una misma pregunta: “¿Dónde está mi hijo?”

Tres minutos no me alcanzan para ser el grito callado de Carmen, de Lucía, de Laura; para ser tu grito y mi grito; para limpiar toda la sangre derramada, esa que te mancha, Patria. Tres minutos por miles en llanto; tres minutos por miles en silencio.

Somos la tierra donde se esconden los cuerpos ultrajados de miles. ¡Patria! ¡Patria! Es tiempo de que escuches mi dolor. Soy tu hija, soy mexicana, nacida en tu seno; lo grita mi piel, lo siente mi ser. Por mis venas corre esa sangre valiente, esa que un día te coronó en gloria.

¿Y hoy? Hoy somos la tierra del revés, donde la inocencia es condena y la maldad es seguridad; donde el niño es el adulto y el adulto el niño; donde hay cuerpos sin tumbas y tumbas sin cuerpos.

Patria, soy aún muy joven y existen muchas cosas que no entiendo, pero yo voy a luchar por ti. Mas no lucharé al filo de espada y cañón; lo haré con mi pluma y mi lápiz. Convertiré mis letras en el grito de batalla más temido; pintaré tu bandera —cubierta de destiño— con mi propia sangre.

Solo te pido, Patria, que cuando sea mi sangre la que manche tu suelo, ¡por favor!, dile a mi madre en qué pedazo de tierra yacen mis sueños y esperanzas; en qué agujero fueron callados mis gritos. Porque es mejor enterrar a un muerto que a un vivo.