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Luz Alfa Vargas Sáenz. Amor de luz primera

Luz Alfa Vargas Sáenz. Originario de Huejutla de Reyes, Hidalgo. Presidente de RAIAL, UHME y Sabersinfin Hidalgo. Obtuvo el primer lugar en poesía en la Escuela Normal y el segundo lugar en Estados Unidos. Recibió el Premio al Mérito Cultural SEP-SNTE en 1999. Autora de cuatro obras bestsellers, dos de las cuales están en el Museo Cervantes de París, Francia. Participa regularmente en congresos nacionales e internacionales.

 

Amor de luz primera

 

Y hoy, ya casi en el olvido que seremos,

viene el recuerdo y doy valor a lo efusivo.

Fue el sufrimiento en la espera y en la calma

el triunfo único de dar vida a mi alma.

Fue el sentimiento, agotamiento y fatiga

para así lograr brindar la vida.

Es así tu esencia en el lugar bendito,

sublime el arrullo en tus brazos, fue bonito.

De la espera, el susurro del eco divino en el aire,

el trino del canto de las aves; fuiste madre.

El sublime amor en el tiempo florecía,

y así, fue un gemir el encuentro de la vida.

Hoy en la lejanía, recuerdos de gloria,

el impacto de miradas de victoria.

Sentimientos de afinidad, fue la espera,

luminoso y excelso brillo, de luz primera.

Recordar así aquel día, de imparable llanto,

así pasando del vientre a los brazos de un encanto.

Sus pechos fueron dulce miel, cual amaranto,

albricias, hizo una madre, del arrullo un canto.

Allá en la lejanía, un recuerdo de gloria,

el primer encuentro de una madre e hijo, hizo historia.

Amor de madre intachable, es primavera,

que dio amor y vida, a la luz primera.

 

 

Capitán Antonio Reyes

 

21 de mayo de 1866,

fecha de gran batalla huasteca

de guerras, caballos y flechas.

México, hemos ganado,

Huejutla se coronó de victoria.

Aún resuena en gran eco la batalla de gloria.

Huejutla es de reyes, señores,

Huejutla, cuna de héroes.

Capitán Antonio Reyes, “El Tordo”,

su oficio fue siempre el de zapatero,

hombre de paz y humildad.

Quién pensaría que en la sangre Huasteca,

en el lugar de los sauces, llegaba la noche,

y fue el canto de un gallo justo al amanecer

cuando los héroes locales enfilaron su tropa detonante.

Y ardía la sangre Huasteca

ante los cobardes invasores franceses.

Gran batalla el 21 de mayo de 1866,

hombres a caballo victoriosos exclamaban:

«¡Viva Huejutla, que es de Reyes, señores!»

Solo la huida de los invasores franceses.

Aún el eco resonante desde barrio arriba,

Huejutla se llenó de historia.

¡Viva Huejutla, Victoria!

Huejutla es de Reyes, señores.