
Luis Manuel Pimentel (Barquisimeto, Venezuela, 1979). Escritor, editor, docente. Licenciado en Letras (ULA, 2004). Magíster en Literatura Iberoamericana (2012). Estudiante de Doctorado en Estudios Literarios por la Universidad de A Coruña (España). Director de la revista El Signo Invisible (elsignoinvisible.com). Editor de la revista literaria Filigramma del Círculo de Escritores Sabersinfin. Como poeta, resultó ganador de la I Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga en Venezuela con su libro Esquina de la mesa hechizada (2011). Otros libros de poesía: Figuras cromañonas (2008), Canción de cuna para Ananda (2016), Estuvieron cerca los almendrones mientras creímos haber amado (2020), Falla de Borde (2023). Ha publicado los libros de narrativa: Triángulos alterados (2015, 2023), La torre pájaros (2021), Una pista en el exilio (2023); y el libro de cuentos: Ventanas panorámicas (2021). En el 2022 fue selección oficial como escritor de trayectoria en la convocatoria “Canasta de Escritores” por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla para la publicación de su novela Una pista en el exilio (2023). Su obra aparece en más de 12 antologías poéticas. Co-fundador de la 1.ª, 2.ª, 3.ª y 4.ª Antología Internacional de Poesía Sabersinfin (2021, 2022, 2023, 2024). Ha participado en congresos nacionales e internacionales en relación con la semiótica, la literatura y las artes. Ponencias y artículos suyos han sido publicados en revistas académicas, así como colaboraciones con ensayos, cuentos, poemas, en distintas revistas culturales en Latinoamérica. Vivió en Puebla, México, por seis años; actualmente radica en A Coruña, España.
El planeta de los poetas
Al Conde Blu
En el planeta de los poetas vivimos todos
a veces cable a tierra
a veces más arriba de la nube 370.
Cerca de una casa anaranjada,
donde los ciclos matinales duran 17 horas
las curvas son rectas
entre el pastizal amargo y las noches azules.
En el planeta de los poetas
navegamos sobre las mesas,
luego de un olor a fiesta vamos soñando
con las calles y montañas recibiendo
pasos sigilosos y en el firmamento
hay un color cobre que va arreando los rebaños,
detrás del avestruz está la flora que brota
mientras los dedos van esculpiendo las carnes.
En el planeta de los poetas
las oraciones son materia
y los vasos regados por las casas,
también hay rinocerontes atrapados por la luz
y una mata de guayaba orinada.
En el planeta de los poetas
anduvimos sonriendo, confabulando
con los crepúsculos y amaneceres
sobre la expansión.
Tras el silencio del sereno,
fluyen en el ojo de agua matices silvestres
y el quejido de algún cachorro
tocándote a la puerta pidiendo paz;
y afuera hay un león que te persigue
y la leona olfateándote hasta la médula espinal.
En el calendario;
el roce de la brisa borrando las huellas
entre clases compartiendo
comidas aderezadas con cayenas.
En este planeta
estamos tocados por la poesía,
que silbando
llama al despertar.