
Gustavo Monterrubio Alfaro
Ya sea su destino manifiesto, ya su karma o su misión en este planeta, pero las guerras, casi todas, desde que hay registros históricos escritos, hasta nuestros días, se han escenificado en territorio europeo; ha sido el campo de torneos caballerescos y de toda suerte de batallas, guerras y épicas leyendas; europeos han conducido ejércitos de conquista, allende las fronteras de la vieja Europa, y también han horadado su suelo ejércitos bárbaros, venidos de lejanas tierras.
Fiel a su vocación y alentada por la necrófila industria militar, se bate con un fantasma que ha creado, se afana en ser la que lance el primer golpe, le excita ser la que de el pistoletazo de salida a los cuatro jinetes del apocalipsis.
Pero, ¿qué compulsa a los cobardes gobernantes europeos hacia la confrontación bélica, que sería el preámbulo de la tercera guerra mundial y tal vez la última que librarían la pérfida Albión y consortes? El objetivo de imponer un títere en Ucrania, un cómico judío mediocre, algo así como la versión ucraniana de Brozo, el payaso más baboso, era destruir, arruinar, derrotar, convertir en paria y repartirse Rusia, y el resultado fue el opuesto, de efecto bumerán: la crisis económica se agudiza y la pagan los europeos de a pie, la misma se debe a la renuncia a adquirir gas y petróleo baratos, aunque le sigue comprando energéticos a Putin, triangulados unos y más caros, directamente otros, baratos; en el campo de batalla las cosas no podían ir peor para las y los cobardes halcones comunitarios: la invariable estrategia de Putin: mantener posiciones y avanzar, avanzar y mantener posiciones, ha ido tomando impulso conforme la inevitable debacle de Ucrania se aproxima y crea el escenario que desean las entusiastas agentes de ventas del complejo militar, Ursula von der Leyen y Kaja Kallas, el sionista-fascista Friedrich Merz, el sionista Keir Starmer, el empleado de los Rothschild, Emmanuel Macron, los rusófobos Alexander Stubb y Donald Tusk, y la voz que desafina a veces y afina otras veces, Giorgia Meloni, y las voces francamente discordantes Viktor Orbán y Robert Fico, sobreviviente a un atentado éste, y las segundas voces que vociferan contra Putin y acompañan la melodía que los principales vocalizan.
Pero Ucrania no es solamente el campo de batalla de una guerra delegada o proxy, en la que Europa y Estados Unidos ponen el dinero y las armas y los idiotas ucranios la destrucción, los muertos y lisiados y una generación sacrificada por nada, se ha convertido también en plataforma en la que se entrenan y exportan mercenarios, trafica armas a todo el mundo, proporcionadas por sus donantes y robadas de los arsenales ucranios; planea y organiza atentados terroristas a cualquier parte del mundo; la han convertido los titiriteros, en algo así como lanzadera de provocaciones y sicariato.
Además, occidente solapa la brutal corrupción de Zelenski hasta el más modesto funcionario ucraniano; los crímenes que comete desde atacar zonas civiles e instalaciones nucleares, hasta su propia población; no pocos mercenarios han denunciado incumplimientos de contrato, asesinatos, trato indigno, enviados a combatir sin la preparación adecuada y los pertrechos necesarios, en suma, a veces ni carne de cañón llegan a ser, sino más bien, paquetes desechables; los métodos de reclutamiento son bárbaros y violentos y han sido ampliamente documentados, y para variar, la prensa occidental voltea para otro lado y los manipuladores y mendaces influencers y youtubers, prefieren inventar la realidad y callar la verdad, porque Zelenski es el perro de presa de Europa y Estados Unidos, y el pueblo ucraniano es la víctima propiciatoria, inmolada en el altar de los juegos de poder.
A este escenario crítico que no es el que planearon Estados Unidos y Europa, hay que agregar lo más hiriente, insultante e intolerable, que el enemigo histórico, el imperio Ruso, los rojillos comunistas, el odiado Putin, se salga con la suya, o sea, derrote al orgulloso e imbatible guerrero milenario, temerario, templario y ario.
Ante el evidente fracaso y la impotencia en el campo militar, en el económico, el financiero y el éxito ruso en el concierto de las naciones, los cobardes guerreristas europeos han desatado una visceral y amplia campaña anti rusa que demoniza la religión, la cultura, el idioma, el arte, en suma, todo lo ruso, y la histeria bélica azuzada por un fantasma que recorre Europa, el fantasma del belicismo, la amenaza imperialista rusa, Putin el expansionista, la agresividad del oso ruso, la insaciable voracidad del ogro eslavo, que podría resumir en la divertida película: ahí vienen los rusos.
Este pandemónium tiene un propósito bastante claro: crear las condiciones objetivas y subjetivas para justificar la guerra, cuyo inicio penda sólo de un pretexto, un detonador, un disparo, un precursor ígneo.
El “rapto” de la bella Helena de Troya, fue la excusa de la guerra entre griegos y troyanos, que duró diez años.
Un partido de fútbol fue el detonador de una breve escaramuza entre el Salvador y Honduras.
Dos disparos fueron suficientes para desencadenar la Primera Guerra Mundial, uno atravesó la yugular del archiduque Francisco Fernando de Austria y el otro penetró el abdomen de su esposa, la duquesa Sofía Chotek.
El precursor ígneo que incendió la pradera en 1939, fue producto de la maligna creatividad del dictador nazi, Adolf Hitler, y consistió en disfrazar una patrulla fronteriza alemana como soldados polacos e instruirla para que asaltara una estación de radio en territorio teutón y asesinara un personaje conocido en la región.
¿Cuál será el ardid para comenzar la Tercera Guerra Mundial, la última que no tendrá desenlace final ganadores unos, perdedores otros, sólo oscuridad, destrucción, muerte? Bueno, pues por ahí andan volando extraños drones sobre aeropuertos e instalaciones militares y otras áreas, en países de la OTAN; supuestamente se han precipitado objetos o fragmentos de vehículos no tripulados en países vecinos de Rusia, presuntamente lanzados desde allí; la fiebre armamentista alcanza los 39 grados celsius, el único límite es la estrechez financiera y la insuficiente capacidad instalada de la industria militar; la OTAN construye enclaves militares cerca de la frontera rusa; la demencial doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada, MAD, por sus siglas en inglés, se reactiva; la espada de Dámocles pende sobre los activos rusos congelados y desde hace años se baraja la idea de disponer ilegalmente de éstos para financiar la guerra en Ucrania, hasta ahora sólo se ha dispuesto de los rendimientos de los mismos, lo que sería una provocación más, que de llevarse a cabo, además de los riesgos de una escalada militar, desestabilizaría aún más el ya de por sí inestable sistema financiero mundial, por la caótica política arancelaria de Trump; ante la eventualidad de que la estupidez se imponga, China y Rusia trabajan en la arquitectura financiera adecuada a un contexto multipolar, para sustituir las podridas estructuras financieras de la posguerra, éstos y otros pretextos, por baladís y absurdos que sean, son suficientes para los cobardes gobernantes, no lo podía exponer más claro un tipo mendaz por antonomasia y obviamente cobarde, Adolf Hitler: “Al vencedor nunca se le pregunta si dijo la verdad.” La única acotación que haría a esta frase es la pregunta última: DE OCURRIR LA TRRCERA GUERRA MUNDIAL, ¿QUEDARÁ ALGUIEN QUE HAGA LA PREGUNTA Y QUIÉN LA RESPONDA Y ESCRIBA LA CRÓNICA DE LA MISMA?
Pues bien, este es el escenario que está configurando Europa, y hasta ahora no nos habíamos ocupado del tercer elemento, Estados Unidos. Con el taimado Biden, era predecible la evolución y el involucramiento del país de las barras y las estrellas en el conflicto ucraniano, con Trump no hay certeza de nada, en unos cuantos minutos puede oscilar de los halagos a Putin a desafiarlo.
Trump ofreció resolver el conflicto ucraniano en 24 horas y hasta ahora han transcurrido más de ocho meses y no sólo no lo ha resuelto, sino lo enreda más; con su típico estilo cantinflesco, veleidoso y errático, hoy se acerca a Putin y unas horas después se aleja, mañana cuestiona, amenaza y desprecia a Zelenski y minutos después le da palmaditas en la espalda, con Europa es lo mismo: hoy se suma, unas horas después se resta y minutos más tarde se divide, entre ésta y otro de los actores.
No es un tipo confiable, pero sí es peligroso, muy peligroso.
No hay que olvidar que Europa del Este no es el único caldero en ebullición, en el Medio Oriente, la zona más inestable del planeta, le rascan la cacha a las pistolitas persas y judíos; de pactarse una tregua entre Israel y Hamas, ¿es una propuesta sensata, sincera y viable, o sólo un ardid para encubrir la solución final? ¿Cuánto durará, dias, horas…?, no creo que más. ¿Buscan la paz los mendaces por antonomasia, el megalómano y comerciante inmobiliario Donald Trump y el desquiciado genocida Benjamin Netanyahu, o sólo es una treta para robar territorio el abominable genocida, obsesionado con la fábula del gran Israel y el inversionista inmobiliario para construir campos de golf y resorts sobre las ruinas de Gaza, y eventualmente apropiarse Cisjordania? El cínico y abominable genocidio palestino se trasmite en vivo y en directo, ante la mirada cómplice de prácticamente todos los gobernantes, con honrosas excepciones. La persistencia de los rijosos Hutíes del Yemen, que no cesan de atacar al fascista estado de Israel, parece la voz que predica en el desierto. ¿Hasta cuándo la humanidad recobrará sólo un nano gramo de humanismo? Un dueto de mentirosos compulsivos, orate uno y narcisista y egotista patológico el otro, no son confiables en absoluto, y no es la paz lo que buscan, sino la aniquilación de Hamas en particular y de los palestinos en general e imponer su agenda.
Las garantías ofrecidas por un veleidoso y voluble Trump, son tan frágiles y versátiles como las que ha ofrecido a favor y en contra de Ucrania, tan falsas e irrealizables como pretender escalar el Everest desnudo y sin equipo básico, y bastará un pretexto nimio, no necesariamente fundado, provocado o inventado por Israel, para que éste reanude las hostilidades. ¿Logrará controlar y mantener quietos a los mesiánicos Netanyahu, Smotrich y Ben-Gvir? Lo dudo.
Que quiera imponer la paz porque desea fervientemente que le otorguen el premio nobel de la paz, es de risa, que se la crea el ingenuo que confíe en un mentiroso compulsivo que ha demostrado hasta la saciedad que es capaz de mentir, cambiar de opinión y traicionar, tantas veces como sea necesario adaptar la realidad a las telarañas de su retorcido cerebro.
¿Qué es más importante para Trump, un premio que afirma merecer ¡ya! porque ha logrado imponer la paz en fantasilandia y en hobbiton, o ganarse unos millones de dólares e imprimir en relieve en el frontispicio de su resort construido en la idílica playa gazatí en letras gigantes la soberbia y rutilante palabra TRUMP?
La península coreana es escenario de ejercicios bélicos provocativos y retórica beligerante, y para variar, el “aspirante” a premio nobel de la paz, amaga con abrir un nuevo frente de guerra, al intentar provocar un conflicto regional en Sudamérica, con la falaz guerra contra el narcotráfico como estandarte.
En este crítico escenario, ¿los cobardes guerreristas le han preguntado a sus pueblos si están de acuerdo en ser carne de cañón y si aceptarán voluntariamente inmolarse en la pira de la codicia, la avaricia y la usura; qué les hace pensar que los pueblos están de acuerdo con sus criminales decisiones? ¿Porqué no hacen encuestas profesionales e independientes, para sondear cuántos apoyan y quien rechazan la guerra? ¿Están conscientes de la imperdonable estupidez que están a punto de cometer; entienden que una vez puesta en marcha la maquinaria de guerra, no hay poder humano que la detenga, hasta que todos los idiotas que la endosaron, sean destruidos? ¿Tienen información actualizada y completa del potencial destructivo ruso-chino, sólo en armamento convencional? ¿Son tan irracionalmente estúpidos que albergan la demencial fantasía que la confrontación bélica puede mantenerse, en la era digital, dentro del perímetro convencional, sin escalar a nuclear? ¿Han calculado racionalmente sus capacidades defensivas contra misiles hipersónicos y vehículos no tripulados que penetrarán cualquier sistema de defensa occidental, como cuchillo en mantequilla?
Exceptuando la invasión de Francisco Villa a territorio comanche, Estados Unidos por primera vez puede ser atacado y sus defensas serán penetradas con suma facilidad con misiles hipersónicos de una sola cabeza o cabezas múltiples, con ojivas convencionales o nucleares, que pueden ser lanzados desde Corea del Norte, Rusia y China e impactar en cuestión de minutos cualquier coordenada de la costa este y oeste y de la frontera norte y sur.
Creo que los ciudadanos norteamericanos necesitan sufrir bombardeos como los que han descargado por todo el planeta, en toda su historia, para que sepan cómo es realmente la guerra y no verla a través de la pantalla como si fuera un vulgar juego de video, y estoy seguro que después de una experiencia traumática como ésta, el espíritu guerrero que le ha insuflado la retórica guerrerista, se desinflaría.
Cobardes como Donald Trump, que evadió el servicio militar y eludió combatir en Vietnam, carecen de autoridad moral para enviar a marines a matar a personas que ni conocen y morir a manos de personas extrañas.
Vuelvo a sugerir que sean los poderosos los que vayan al frente de los ejércitos, que los gobernantes de los países beligerantes y los CEO de las empresas que lucran con la guerra, y sus familiares desde el primer grado hasta el último, formen pelotones de élite, por ejemplo, el comandante en jefe, Donald Trump, encabece al ejército yanqui, Vladimir Putin al ejército ruso, Keir Starmer al ejército británico, Friedrich Merz a la Bundeswher, el cabo Elon Musk, se desempeñe como ujier de Trump, que Yoav Tourgeman, sea asistente del detestable y desquiciado genocida Benjamin Netanyahu, que Donald Trump jr, entrene a su pandilla con el juego Galaxy Attack, para eventualmente ser enviada al frente e incorporada en el pelotón de drones caza fantasmas, y así sucesivamente.
Me auto cito:
Los ciudadanos de a pie pagarán el precio más alto porque serán desplazados, destruida su vida, arruinado su patrimonio, familias enteras morirán, habrá lesionados y amputados; las penurias, el sufrimiento, los traumas les acompañarán en su inútil escape, a donde vayan, por el resto de su vida, la guerra los perseguirá; sea el getho o la prisión, eufemísticamente llamado campo de refugiados, sean familiares o lugares de acogida, les aguardan, con lo que pudieron llevar a cuestas, con el miedo impreso a fuego en los ojos, el terror dibujado en el desencajado rostro, la desesperanza redoblada en el titubeante y cansino paso, y el horror anidado en las neuronas taladrando los deseos, voces y sueños de zombis ultrajados.
Porque los ricos no irán a la guerra, ni siquiera prestarán el servicio militar obligatorio en países belicistas como Estados Unidos, éstos cobardes incluso llegarán a gobernar el país y enviarán a los de siempre, a los jodidos, como carne de cañón, para ser inmolados en el altar de la patria; morirán por la libertad y la democracia, pero no la de sus pares ni la de sus familiares, sino la de los dueños de las industrias militar, tecnológicas, de finanzas, farmacéuticas y redes sociales y prensa, que son los patrones de los que dicen gobernar.
Ver, Que vayan los ricos a la guerra. Semanario7diaspue.com.mx diciembre 13 de 2024 / editor.
La única actualización que haría a los parágrafos precedentes, es que en esta contienda digital, por primera vez en la historia, el método convencional, la guerra, no solucionará la crisis sistémica del capitalismo, y no sólo lo arruinará sino lo desaparecerá; la destrucción será democrática, total, ni ricos ni pobres, ni feos ni bonitos, ni malos ni buenos, ni líneas Maginot, ni fortificaciones, ni bunkeres, ni cúpulas de hierro, escaparán a los letales efectos de la radiación, y tal vez será mejor perecer que sobrevivir al holocausto nuclear, porque lo que le espera al que se refugie en un bunker o la radiación absorbida no sea suficiente para matarlo, será más aterrador, más siniestro, más doloroso; el sufrimiento será indescriptible y el desamparo total, “horror, horror, horror”, murmuraba el Coronel Kurtz, sin duda, estamos ante otro hito único de la especie humana, como la inmanente y democrática muerte, que no perdona a nadie y nadie escapa a su designio.
Si sirve de consuelo, por el dicho aquel: desgracia de muchos, consuelo de tontos, en virtud que todas y todos los habitantes del planeta seremos medidos con el mismo rasero, pesados en la misma balanza, afectados por igual y fulminados por el mismo rayo de la muerte, creencia muy antigua y extendida entre los aborígenes australianos.
Consejo de Vladimir Putin a los delirantes y cobardes belicistas europeos y halcones yanquis.
“Cálmense, duerman tranquilos, ocúpense, por fin, de sus propios problemas«.