
José Luis Ernesto Saavedra Dollenz. Abogado, profesor de Estado en Historia y Geografía, comunicador social, científico y escritor. Pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile y Magallanes. Es columnista permanente de La Prensa Austral y El Magallanes. Académico de la Universidad de Magallanes, investigador y escritor antártico.
¡Yo en plata-forma!
Quisiera subir a la plataforma,
pero necesito estar en forma
y ganar plata como multimillonario,
y comprar todo lo que está a mi lado.
Que me escuchen, que me bailen; quiero tener plata y estar en forma,
que me miren hacia arriba,
encumbrado en una tarima.
Se suben solo los importantes, los sobresalientes,
aquellos que la gente quiere ensalzar, los que quieren destacar.
Ser el florero de la gran mesa actual,
a los que debemos todos imitar.
Quiero subir al escenario
para ser aplaudido, más bien, muy bien ovacionado.
Pero estoy en soledad, en el suelo, no me pescan ni para el leseo.
Soy el sol en mí mismo; pero sin un planeta que gire en torno a lo mío.
Falta A-mor; interpreten A como carencia y Mor como Muerte o Fallecido.
Pero estoy vivo, ahora mismo,
en este lugar que no deseo,
pero es mi presente, no mi pasado.
¡Subí a la plataforma!
Ya estoy en forma.
Ser Infante, Pitt o Brando,
Paris, Gaga, Piaf o Jurado.
Madonna, Conejo Malo o Chavo,
¡alimentando a mi superego, dejar de estar bajoneado!
¡Mi chocho exclusivo!
En la nación más larga del planeta Tierra,
en la zona austral, cerca de la Antártica,
a los lupinos les decimos chocho.
Se contemplan en invierno antes de las ocho.
En verano, nos teñimos de colores,
hermosa manifestación de las flores,
emanando su agradable perfume,
especie muy interesante.
Busco uno exclusivo,
me contento con solo uno a mi lado.
Oh, chocho rebelde,
quédate a mi lado, no caigas en otras manos.
Te pareceré posesivo, algo descabellado,
pero una hermosa flor, única,
no puedes estar con la rosa, margarita o la petunia.
Eres solo manifestación de la Patagonia.
Oh, chocho polivalente,
me gustas más que el choclo o el pochoclo.
Quiero que imites a la rosa del Principito,
que seas la seda fina única de un emperador chino.
No creo en el poliamor o politeísmo.
Las florerías están llenas cuando son baratas las flores,
pero yo quiero que seas para mí Vuitton; Dior, Armani.
Me sumo al «CH» de Chespirito.
¡Viva Chile, China, Chipre y, por supuesto, el chocho!