Hay “tiro” en la Alianza opositora de Puebla

Victor de Regil

 

En la Alianza conformada por el PAN, PRI y PRD que irá junta en Puebla en la elección de 2024, ya se comienzan a hablar de quien será el o la posible candidata al gobierno del Estado de Puebla. Pero lo cierto es que a pesar de haber importantes nombres, el del alcalde capitalino es el que más fuerza tiene hasta el momento.

Eduardo Rivera Pérez, en las mediciones y en el ánimo de los dirigentes de los partidos de la alianza Va por Puebla, es el indiscutible puntero.

Un puntero que es, además, la única opción competitiva, ante la aplanadora morenista que, en Puebla como en todo el país, parece invencible.

Las proyecciones efectivas a favor de Morena, como marca y como partido, se ven inalcanzables, sin los careos entre posibles candidatos.

Eduardo Rivera precisamente los empareja, apenas se le considera como potencial abanderado y, en algunas encuestas, incluso supera a las corcholatas morenistas en Puebla, como es el caso frente a Nacho Mier.

La competencia más cerrada por la gubernatura se daría, sin duda entre Eduardo Rivera y Alejandro Armenta que son los mejores posicionados en sus respectivos partidos. De hecho, prácticamente todos las encuestas, en un careo entre ambos políticos, se concluye que hay un empate técnico entre ambos, con una ligera ventaja del hoy Senador de dos puntos porcentuales, lo que nos muestra lo cerrada que sería esa competencia.

Pareciera que sigue vigente la fuerza de la alianza opositora, que encabezó Lalo y arrasó en las urnas en 2021 en la capital y la zona metropolitana, donde está casi 40 por ciento del voto estatal. Simplemente, quien quiera gobernar a Puebla tienen que ganar la zona metropolitana, pues no basta con el voto rural.

Ahora bien, mientras enfrente juegan a las sillas y todos se quieren sentar en la elegida, de este lado pareciera desarrollarse el juego de la botella, pero sin besos.

Personajes políticos de relevancia como lo es el coordinador de los diputados locales del PRI, Jorge Estefan Chidiac, han tratado de aparecer en las encuestas pero, lamentablemente para ellos, no figuran entre los punteros.

Estefan, a pesar de ser el mejor posicionado del tricolor, no logra ganar una sola partida.

Algunos panistas también levantan la mano. La diputada federal Ana Tere Aranda, como su colega Humberto Aguilar Coronado, juegan pero sin verdadero interés. Lo hacen como para dar mantenimiento a su condición de “panistas históricos”, pero saben que ya no es su tiempo para esta posición.

Pero también están los novatos de la política, como el casi inexistente Néstor Camarillo, presidente del casi desaparecido Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, se empecina en buscar turno. Lo que es una realidad, es que a Néstor no le alcanza ni la gubernatura, ni la capital ni el senado; seguramente, el destino de Néstor será una diputación federal por la vía plurinominal que tratará de amarrar.

Por el priísmo también está Blanca Alcalá, diputada federal y ex alcaldesa capitalina. Experimentada en los juegos políticos y sus analogías, se espera. Blanca también podría participar en otra partida, la de la capital poblana, que ya gobernó. Recordemos que si el PAN elije al candidato a la gubernatura, muy probablemente el PRI se quede con la capital y, sin duda, Blanca es la mejor posicionada.

Aunque en esta partida, realmente no está invitado, incluso hay quienes ya lo ven fuera del PRI es el ex alcalde  Enrique Doger, ex candidato a la gubernatura a las órdenes del morenovallismo. Peor él ya mostró la matraca y el confeti para uno de los de enfrente.

Esto nos indica que la única posibilidad que tiene la alianza del PRI, PAN y PRD de hacerse del gobierno del Estado es, sin duda, a través de Eduardo Rivera, cualquier otro personaje tiene la derrota asegurada.