
Guillermo Valdivieso Zucolotto. Ingeniero Civil. Trabajó 33 años en la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde. Ha tomado cursos/talleres de pintura, canto y guitarra. Actualmente, libera su capacidad creativa en el taller de Técnicas Narrativas Miró, dirigido por Miguel Barroso Hernández.
El goleador
A punto de marcar o fallar el penal, que le costará o le dará a su equipo el pase a la siguiente ronda en la copa mundial, un futbolista…
¡Yo, el héroe! Héctor Sugasti: ídolo de las multitudes, semidiós por los premios que has logrado en el extranjero con tus goles. Una vez más frente al mismo compromiso. A punto de cobrar un penal. Lo meto y seguiré siendo el ídolo. Lo falló y demostraré, finalmente, que soy humano. Quiero que me vean como el hombre, no como el semidiós que nunca falla. ¿Lo fallo? ¡Mete el gol! ¡No falles! No puedes fallar ahora… La gente grita mi nombre y no perdonan. Te crucifican. ¡Cállense! ¡Concéntrate, Héctor! ¡Concéntrate!: decía la maestra, mamá, el entrenador… ¿Qué hago? ¡Lo tiro! ¿O invento que tengo calambres? ¿Qué hago? ¡Voy a meterlo! ¡No! Mejor, falla… ¡Fallaré! ¿Qué hago? Quiero ser humano… Quieres que te consideren humano… Las multitudes gritarán de alegría si lo metes y de tristeza si fallo… Uno… dos… tres…
La multitud gritó…