
Misión del educador
Si quieres enseñar,
deja que tu alumno sea tu maestro
Es verdad que los primeros educadores de los pequeños son sus padres, después de ellos, sus maestros son las figuras más importantes y modelos a seguir, los referentes obligados para avanzar en su camino, sin embargo, los alumnos también «enseñan» a sus maestros.
Uno de los vicios de la escuela es la prepotencia de la instrucción y la rutina sobre el aspecto formativo —opina Lauro Aguirre. Yo creo que los docentes que no se interesan por conocer a sus estudiantes, no podrán serles de gran utilidad, eso se logra aprendiendo de ellos; escuchándolos, observándolos y tratando de comprenderlos.
Es necesario abordar los contenidos a partir de sus necesidades e intereses, tomando en cuenta el contexto social y los espacios vitales donde se desenvuelven, para que logren aprendizajes significativos, para que su autoestima se fortalezca al percibir que sus ideas son valiosas y aprendan a proponer, a decidir, a valorar.
Recuerda que la docencia es una eterna búsqueda ¿De qué…? de lo que tus alumnos pueden llegar a ser con tu ayuda, compromiso y dedicación, del progreso que merece tu comunidad, tu país, tu libertad, la justicia y la creatividad, a partir de los sueños que incubaste cuando decidiste ser maestro.
No te afanes en decir siempre la primera y la última palabra, confía en tu grupo, es un semillero de ideas constructivas, ellos mejor que nadie saben lo que necesitan aprender y lo que más les interesa, de manera que podrás matizar tu planeación con las aportaciones y sugerencias que hagan tus alumnos.
Cumple con tu Misión. Ser educador es servir de guía, de luz, de inspiración; significa liberar y descubrir talentos, cualidades que pronto se convertirán en hábitos poderosos que habrán de conducirlos a las cumbres del éxito.
Como profesor o profesora tienes un enorme poder en tus manos, todos hemos logrado ser lo que somos gracias a un adulto que nos inspiró y ayudó a transformar nuestras vidas. Educar, según algunos diccionarios, significa: dirigir, encaminar, adoctrinar, formar o instruir a una persona, para mi educar es mucho más, es entusiasmar, motivar, mostrarle al niño o al joven lo que puede llegar a ser, es dar esperanza y confianza en que puede haber un futuro mejor.
Dicen que el mejor maestro no es el que sabe más, sino el que produce mejores efectos en su alumno, tal vez te acuerdes de algún adulto que haya dejado una grata huella en ti, no fue por sus grandes habilidades y conocimientos, sino por su afecto y su actitud; abierta, respetuosa, por su entusiasmo ¿Verdad…?
Es tiempo que definas tu Misión, educador, la tuya propia, no la que se supone que debe ser, sino tu compromiso personal con esas personas a las que te diriges, y que la repitas diariamente, que refrendes tu apostolado, que escuches el llamado que te hace el Creador, tú eres el indicado, nadie más puede hacer esa tarea por ti.
Puedes empezar preguntándote ¿Qué es lo más importante que debe existir entre ellos y yo…? Tal vez; confianza, respeto, amor, honestidad, comprensión, generosidad, cooperación, etc. ¿Cómo lo puedo lograr…? Deja abierta la puerta de tu creatividad, no hagas lo mismo siempre y de la misma manera, ponle un toque divertido, estimulante, tal vez un desafío para ti y para ellos.
Recuerda que la meta de todas las metas en la educación es la felicidad y que el amor, es la fuerza que impulsa a darse al otro, para que el otro, llegue a ser él mismo. Muchas felicidades para todos y todas las maestras, que sigan cumpliendo con su Misión.
Gracias por tus comentarios y sugerencias en: oasis_govara@yahoo.com.mx
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