
Velada de escritores
(primera parte)
39 relatos de almas rotas
De Laura Pinzón
El club del libro “Laberinto de letras” que coordinan Alejandro Mier y Jesús Alatorre, de COPARMEX-Veracruz, organizaron el pasado 26 de marzo una velada de escritores, donde el público tuvo la oportunidad de convivir y escuchar de la propia voz de los literatos veracruzanos invitados: Laura Pinzón, Gustavo Cadena y Tonatiuh Vaenzuela, las experiencias detrás de sus nuevas propuestas literarias.
Alejandro Mier pronunció unas palabras de bienvenida y presentó a sus invitados: ―Encantado de que estén ustedes acompañándonos. Vamos a invitar a cada uno a que nos platiquen de su libro y después una sesión de preguntas y comentarios, para iniciar un diálogo con los autores. ¿Cómo haces para escribir tu primer libro? Será una de las palabras obligadas.
Inició Laura Pinzón para comentar su obra: 39 relatos de almas rotas. ―Hola. Buenas noches. Veo muchas caras conocidas. Mucho gusto. ¿Cómo comienzas a escribir un libro? personalmente les digo, ni cuenta me di. Ve a clases con Mirtha y ella te va hacer… sí o sí, a que escribas un libro. A mí me gustaría, antes de comenzar a contarles sobre mi libro, quisiera adentrarme, la verdad a uno de los relatos, y me voy a permitir leer uno para que después sigamos platicando, porque a partir de este relato, viene toda la historia del libro, de hecho, para poderles comentar cómo inicia, comienza de esta manera: LA CABAÑA FRENTE AL MAR. Dice:
¡Y allí estaba finalmente él!
Callado, confiado y apacible, tal como tantas veces lo había pensado. Tumbado en ese catre cubierto de carmesí, lleno de mis besos, rodeado sólo por mi amor. Lo observé una vez más y advertí que el viento proveniente de la única ventana abierta donde se filtraba un rayo de luz, lograba caprichoso jugar con su cabello entrecano.
¡Era simplemente perfecto! Recordé los días, los meses, los años, en que ansiosa esperaba su llegada por ese oscuro callejón de la calle del Mar, donde retumbaban los tacones de sus botas; se acercaba para tomarme en sus brazos fuertes y seguros mientras me decía que sólo a mí amaba.
Comencé a angustiarme una vez más, me levanté sigilosa para no despertarlo y fui a la cocina convencida de que un vaso de agua podía calmarme. Un pequeño resplandor llamó mi atención. Esa luz de luna también se reflejaba en ese duro, pulido y exquisito metal. Nunca antes me había parecido tan atrayente y perfecto el material de un cuchillo, hasta ese momento. Lo tomé entre mis manos e instantáneamente la frialdad de aquel objeto, dibujó una sonrisa de placer en mi rostro. El sobresalto que había experimentado apenas unos minutos antes, desapareció. Respiré aliviada al descubrir la respuesta que por tanto tiempo había buscado. ¡El amor que yo sentía debía ser eterno!
Me tumbé junto a él. ¡Lo miré y sentí tal emoción que no quise contenerla!; le empujé el puñal hasta el fondo de su pecho con tanta pasión cómo la que él desbordaba, cuando me hacía suya, con todas las fuerzas de una mujer locamente enamorada.
Respiré aliviada por ser hoy su única dueña. ¡Ahora es sólo mío! Se acabaron los compases de espera y la angustia de saber que al llegar tarde a su vida debía compartirlo. Estábamos al fin juntos para siempre en nuestro hogar, en esta cabaña que fue construida por madera, sueños y promesas.
Lo observé serena, mientras bocado a bocado engullía el último pedazo de su hermoso corazón…

Laura Pinzón comenta su obra: 39 relatos de almas rotas
―Este relato nació de una tarea que Mirtha me encargó, no sólo a mí, sino a todos mis compañeros: ―traigan para el siguiente sábado un relato oscuro. ―Nos indicó.
¿Cómo lo hice? La verdad es que para serles sincera; veo una escena, así, literal, si estoy acompañada, les digo permíteme cinco minutos, escribo a papel, tengo que agarrar la libreta, la pluma y escribo de corrido una escena que veo y lo suelto… es muy poco lo que corrijo después, pero así son los 39 relatos, empiezan con EL ORIGEN, trata de una indígena que cuando llegan los españoles, la violan, la ultrajan, a su madre, a sus amigas, a sus hermanas y ella está en una cueva y jura vengarse vida tras vida, es ella, un alma vengándose, es un alma sufriendo, es un alma amando, tratando de resarcir todo ese dolor, ella vuelve a renacer, en otro cuerpo, en otra época, en otra piel. Como lo expreso al final de este relato: EL ORIGEN
… Permanecí en silencio muchos años, escondida inclusive siglos, hasta que logré levantarme en diferentes rostros para alzar la voz con raíces fuertes, mi luz brillando, nuestra historia fortaleciéndome y así, vengar el llanto silencioso de mi pueblo.
Hoy, nos llaman locas…
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