
Víctor de Regil
Para nadie es un secreto que uno de los pilares de la economía de México y de amplias regiones de Puebla, son las remesas que mandan nuestros paisanos desde Estados Unidos. Pero, los focos rojos de alerta se encendieron por la caída que registraron en el mes de septiembre los ingresos de divisas a México.
Y es que, la cantidad de remesas que llegaron a México en el noveno mes del 2025 confirman una tendencia decreciente, luego de un largo periodo de alzas que marcaron récords anuales de manera consecutiva, en una década. Al mes de septiembre, le anteceden otros cinco meses al hilo de descensos en la llegada de remesas a México. La desaceleración en la entrada de remesas a México parece marcar el final de un largo periodo en el que rompieron récords anuales.
En poco menos de un lustro se convirtieron en la principal fuente de divisas que ingresa a México, desplazando al petróleo. Fue tal la bonanza, que el ex presidente l López Obrador, llegó a calificarlas como “las benditas remesas”.
Pero, parece que el ciclo alcista de esta llegada de recursos procedentes de otros países ha terminado. En caso de confirmarse habrá que ver cuáles son las consecuencias porque los dólares que mandan los mexicanos que trabajan en Estados Unidos a sus familiares en el país, se convirtieron en una eficaz red de protección al consumo de un amplio segmento de la población con bajos ingresos.
La interrogante es si estamos registrando cómo se apaga o por lo menos disminuye su fuerza un importante motor del consumo en México. Banco de México reportó que, en septiembre, el ingreso de dólares a México por remesas fue de 5,214 millones de dólares. Esa cantidad implica una caída del 2.7% anual y de 6.5% respecto al mes de agosto.
Pero lo preocupante no es sólo el descenso de ese mes. Lo agobiante es que las remesas ligan seis meses consecutivos en números rojos. La desaceleración en las remesas que llegan a México inició el pasado mes de abril. En los primeros nueve meses de este 2025 se ha registrado el arribo al país de 45,681 millones de dólares. Esta cantidad es 5.5% menor a lo registrado en el mismo periodo de 2024.
Las remesas, que en el año 2020 desplazaron al petróleo como la principal fuente de ingreso de dólares, en este año 2025, está cediendo el primer lugar a las agroexportaciones. Del 2014 al 2024, el monto anual de remesas rompió récord 11 veces consecutivas.
Cada año desde 2014 superó el registro del año anterior, estableciendo un nuevo máximo histórico.
Esto representa la racha más larga desde que Banxico inició el seguimiento sistemático en 1995. El primer récord en esta racha fue en 2014 con una cantidad de 33,534 millones de dólares; superó el pico previo de 2012, de 22,770 millones de dólares. La racha se extendió hasta 2024, cuando registró una cantidad de 64 mil 745 millones de dólares, con un crecimiento acumulado de alrededor del 93% en la década.
En el año 2020, las remesas desplazaron al petróleo como la principal fuente de ingreso de dólares al país. Las remesas superaron al turismo, a las Inversiones Extranjeras Directas y a las exportaciones agroalimentarias.
Este año 2025, con la desaceleración que están registrando, están en el segundo lugar, luego de las agroexportaciones.
En 2024, las remesas alcanzaron los 64,745 millones de dólares y representaron más o menos el 3.5% del PIB nacional y alrededor del 39% de las principales fuentes de divisas, superando turismo, IED y petróleo.
Aunque en este año 2025 las remesas se estima caerán a un estimado de 61,000 millones: -5.8%, siguen siendo la segunda fuente principal tras exportaciones agroalimentarias.
Las remesas familiares enviadas a México desde Estados Unidos tienen una importancia fundamental para la economía mexicana, por su impacto directo en el consumo, la estabilidad macroeconómica y la reducción de la pobreza.
Cubren hasta el 30% del ingreso en los hogares receptores y hay varias entidades de la República Mexicana en las que ayudan a cubrir las necesidades básicas de los receptores. Incluso llegan a hacer la diferencia entre familias que están en la pobreza extrema y las que no.
Entre las causas de ésta disminución, se mencionan los cambios en las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la competencia en el mercado laboral de ese país, en donde migrantes de otros países, aceptan trabajos por menores remuneraciones y las crecientes presiones migratorias.