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Cada 8 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Fisioterapia, una fecha que destaca la importancia de esta profesión en la salud y el bienestar de las personas. El aumento de la personas mayores y la necesidad de mantener la movilidad y la independencia plantean nuevos retos para el sistema de salud, especialmente en la importancia de formar profesionales capaces de atender distintas etapas y necesidades de la población.
México se encamina hacia una transformación demográfica que tendrá consecuencias directas en la manera de entender el cuidado de la salud. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2040 las personas mayores representarán 19.37% de la población; en otras palabras, cerca de uno de cada cinco mexicanos tendrá 60 años o más.
Este escenario plantea retos que van más allá de la atención médica de enfermedades. Mantener la movilidad, prevenir lesiones y conservar la independencia durante el envejecimiento serán aspectos cada vez más relevantes, y es justamente ahí donde la fisioterapia adquiere un papel fundamental.
“La fisioterapia no debería entenderse únicamente como algo a lo que acudimos cuando ya existe una lesión. También tiene una función preventiva: trabajar desde antes en movilidad, fuerza, postura y hábitos puede ayudarnos a llegar a etapas posteriores de la vida con mejores condiciones físicas”, explica Carolina Lillo, líder académica de la Licenciatura en Fisioterapia y de la Maestría en Readaptación a la Actividad Física y la Competición Deportiva en AMERIKE Ciudad de México.
Aunque la fisioterapia suele asociarse con lesiones musculares o deportivas, abarca diferentes áreas de especialización y puede acompañar a las personas a lo largo de distintas etapas de la vida; por ello se considera una de las profesiones del futuro.
Existen diversos tipos de fisioterapia; la traumatológica y ortopédica trabaja con lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético, desde fracturas, esguinces y luxaciones hasta problemas que requieren cirugía o rehabilitación posterior. Su objetivo es recuperar movilidad y función, controlar el dolor y ayudar a prevenir futuras lesiones.
Por su parte, la fisioterapia deportiva acompaña tanto a atletas profesionales como a personas que realizan ejercicio de manera recreativa. Además de intervenir después de una lesión, busca prevenirla, mejorar el rendimiento y facilitar una recuperación adecuada.
La fisioterapia neurológica atiende a personas con alteraciones del sistema nervioso central o periférico. Entre los padecimientos que pueden requerir este tipo de rehabilitación se encuentran la parálisis cerebral infantil, los accidentes cerebrovasculares, el Parkinson, la esclerosis múltiple, los traumatismos craneoencefálicos y las lesiones medulares.
Con una población cada vez más longeva, la fisioterapia geriátrica también tendrá una importancia creciente. Esta especialidad busca conservar la independencia funcional de las personas mayores, prevenir problemas asociados al envejecimiento y trabajar aspectos relacionados con la movilidad, fuerza, equilibrio y calidad de vida.
Existe además la fisioterapia cardiopulmonar, enfocada en personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Su trabajo busca mejorar la capacidad funcional, la tolerancia al ejercicio y la autonomía de pacientes con condiciones como insuficiencia cardiaca, cardiopatías, EPOC, asma, fibrosis pulmonar o síndrome post-COVID.
Para la fisioterapeuta Carolina Lillo, “La prevención no necesariamente requiere grandes cambios; algunos hábitos relacionados con el trabajo, el uso de dispositivos y la falta de movimiento pueden contribuir a molestias en cuello, brazos y manos”.
¿Qué podemos hacer en casa como prevención? La especialista recomienda cambiar de posición con frecuencia y realizar pausas activas, revisar que el espacio de trabajo tenga una adecuada ergonomía, fortalecer la musculatura y mantener una rutina de ejercicio. También pone especial atención en el uso del celular, ya que pasar largos periodos mirando hacia abajo puede favorecer malas posturas y generar tensión en cuello y extremidades superiores.
“No necesitamos esperar a sentir dolor para empezar a cuidar nuestro cuerpo. Levantarnos, cambiar de posición, revisar cómo trabajamos y fortalecer nuestra musculatura son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia. La prevención también es parte de la fisioterapia”, señala Lillo.
Ante el cambio demográfico que experimentará México en las próximas décadas, la fisioterapia se perfila como una profesión con un campo de acción cada vez más amplio. No se trata únicamente de recuperar a una persona después de una lesión, sino de ayudarla a mantenerse activa, funcional e independiente durante más tiempo.
La formación de nuevos fisioterapeutas tendrá, por ello, un papel relevante en un país que necesitará profesionales capaces de atender desde la prevención y el deporte hasta la rehabilitación neurológica, cardiopulmonar y el acompañamiento de una población adulta mayor en crecimiento.
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