
Esperanza Vera Mozo. Originaria de Puebla, México. Es licenciada en Teología por la Universidad Logos Christian College de Jacksonville, Florida, EE. UU. Diplomada por la UMAD en Lenguas Hebreas y Griegas, y en Dirección Estratégica de Capital Humano. Directora de la Casa de Oración Monte de Sion, desarrolla su labor dando charlas sobre hábitos y valores en hogares y centros comunitarios.
Pensarte con ternura
Es la única forma de acariciarte de lejos,
un susurro de viento que mece tus cabellos.
Eres el eco en la caverna de mi mente,
un río que fluye entre los cauces de lo imposible.
Tu ausencia, un jardín que florece en silencio,
donde la luna riega las raíces de mi espera.
Cada pensamiento es un hilo dorado,
tejo con ellos el tapiz de tu presencia intocable.
Eres la línea del horizonte que nunca alcanzo,
si mi amor fuera fuego, serías cenizas.
Eres aire, mis llamas no te consumen.
Te pienso para existir, para ser más que sombra.
Tú, faro de luz en este océano de incertidumbre,
la ternura es la brújula en esta navegación errante,
y el amor, el puerto que nunca toca la proa.
Pensarte… es pintar con los dedos el aire.
Es atrapar con palabras el agua que se escapa,
reflejo de un espejo que nunca vi.
En ti encuentro la levedad de lo eterno.
Y en mi mente eres la flor que no se marchita.
Pensarte es acariciar el alma del vacío,
es amar en el lenguaje del infinito,
pensarte es la única forma de tocar lo incansable.
Claridad en el tiempo
Amigo, reflejo calmo,
en aguas cristalinas.
Tus palabras son ríos
refrescando mi alma.
Tu quietud de cordero
en praderas doradas,
me enamora tu silencio,
tu fragancia que no olvido.
Comunicas con tu mirada,
tu cercanía lejana.
Te observo reflexivo,
claro con nuestro destino.
Eres claridad
entre nubes inciertas,
lucero que danza
entre el vasto firmamento.
Guía de mi sombra,
entre noches ausentes,
constelación viva
en el lienzo del tiempo.
Querido amigo,
nuestros pensamientos
están quietos, brillando
como luceros en el firmamento.