Enrique Gabriel Bret Rodríguez. ADN fallido

Enrique Gabriel Bret Rodríguez. Nació en Cuyoaco, Puebla, 1945. Estudió ingeniería química en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Su primer cuento, titulado “Cuento sin nombre”, fue ganador del primer lugar del concurso de Cuento Infantil (1979) organizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y publicado en la revista mensual TODOS en diciembre de ese año. Su inquietud y curiosidad lo llevaron a incursionar en la literatura en el año 2014, participando en diversos talleres de estilo y género, redacción, novela, cuento y poesía. Su segundo cuento, titulado “Cíclico”, fue publicado en 2016 en el libro Cuentos de la 5 oriente – Nuevos cuentistas poblanos (Editorial El Billar de Lucrecia). Su primera novela, titulada Brunilda, bruja de dos mundos (Editorial de Otro Tipo), apareció publicada en agosto de 2022. Su poema “Mi pueblo” fue incluido, en diciembre de 2023, en la Cuarta antología internacional de poesía Sabersinfin. Su cita favorita: “Escribir para mí es simplemente pensar con los dedos”.

 

ADN fallido

 

Era etéreo, sutil e intangible,

ahora su peso es enorme,

sus alas ligeras le fueron cortadas.

 

Hoy, obligado a caminar sin rumbo fijo,

se dice que la culpable es la gravedad,

aunque en realidad fue su procaz intelecto.

 

Su altivez le impide seguir siendo parte

del insondable y perpetuo abismo interestelar,

al no poder eliminar su big bang mental.

 

El tribunal galáctico ha analizado su ADN,

diagnóstico: irrefrenable depredador innato,

ferviente morador eterno del edén ficticio.

 

Por ser un espécimen ciego, torpe e insensato,

el jurado sentenció desterrarlo para siempre

al nosocomio interestelar llamado Tierra.

 

Veredicto: ¡Cariotipo humano es autodestructor!

 

Lluvia

 

La lluvia nace cuando…

La brisa marina huye perlada en sudor

en medio de una mar candente perseguida

por el vetusto océano, que se oculta

en medio del oleaje y la efímera espuma.

 

Con tal de que sus ojos extasiados acaricien

la excelsa y subyugante desnudez de ondina,

su belleza sin igual lo mantiene obnubilado,

por lo que no se percata de que la brisa es raptada.

 

Aire y remolino son lacayos disolutos de Poseidón:

el cúmulo de nubes la apapacha, y el sopor aprovecha

para apoderarse de ella. Morfeo la toma entre sus brazos,

a pesar de los relámpagos y truenos, el sueño la vence.

 

Al despertar se da cuenta de que el mar llora su partida

y ella también lagrimea; así se origina la lluvia menuda.

Al internarse en zonas montañosas, el aire ruge enardecido

y los cambios bruscos producen una tormenta destructora.

 

A pesar de ello, planicies sedientas agradecidas la reciben;

su desventura reblandece cerros, laderas y desborda ríos

que arrasan todo a su paso. El desconsuelo la invade,

las lágrimas brotan en sus ojos de un rostro inexistente

y la voz atronadora de la naturaleza le susurra al oído:

no te sientas culpable, el granizo es un hechizo cuya dualidad

produce infortunios, pero a la vez calienta la tierra y esta renace.

 

Para tu tranquilidad te diré que el verdadero y único culpable es:

el humano, por eso la vida le cobra el mal que ha hecho al planeta.