EN LAS NUBES. La añoramos

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Pronóstico del amigo José Antonio Aspiros Villagómez:

“El colega y maestro Abraham Mohamed ya te vaticinó que, en un futuro remoto, serás jefe de información del Periódico Celestial, allá En las Nubes. Oj Alá. Salud.JAAV.”

Oj Alá y no haya límite de bendiciones, para no invocar limosnas. Jajajaja.

Nuestra amiga poeta y escritora jarocha, acaba de ser intervenida oftalmológicamente de cataratas. Y poco sabemos de ella.

Rosa María Campos vive en su finca cafelatera de Coatepec, Veracruz en donde escribe sus prosas cotidianamente.

La añoramos.

Descubrimos uno de sus trabajos reporteriles. Y lo aprovechamos.

“Con nostalgia recuerdo mi niñez, adolescencia, juventud, aquellos tiempos cuando todo era tranquilidad al anochecer a excepción del silbido agudo del carrito de los plátanos azucarados y el camote con miel de piloncillo, que se estacionaba en la esquina de la calle, junto al intachable, muy pulcro y sonriente policía de la cuadra siempre atento y vigilante, para cuidarnos.

Cuando los juegos terminaban cuando la mamá asomaba por el balcón sin barrotes, para avisarnos que era la hora de merendar y de inmediato obedecíamos.

Amábamos, respetábamos a nuestros padres igual que a los abuelos.

-Íbamos solos a la escuela, regresábamos solos.

Al cine preferíamos ir con amigos.

Nada pasaba.

Nuestro miedo era para lo obscurito, tarántulas, alacranes, murciélagos y también a reprobar en la escuela.

Recuerdo a la película cuando el “Destino Nos Alcance” y nunca, nunca imaginé que algún día nos alcanzaría.

¿En dónde nos desviamos?….

¿En qué momento nos perdimos? …

¿Desde cuándo empezaron las protestas a todo lo largo y ancho de México, con miles de rostros enojados, tristes, dolidos que piden a gritos honestidad, respeto, seguridad… vivir en paz?

-¿En qué momento empezamos a vivir la ausencia de valores, la desunión familiar, la indolencia ante el sufrimiento de nuestros semejantes?

-¿Cuándo cambió nuestra vida sana, simple, bonachona y nos convertirnos en sofisticados zombis que para ser “felices” necesitamos computadoras, celulares, televisiones, autos, casas, viajes, joyas, droga etcétera.?

De todo corazón deseo que la honestidad vuelva a ser motivo de orgullo… que se pueda vivir sin rejas, sin encerrarnos con llave.

Deseo sentarme, como antes, en la puerta de mi casa a disfrutar el anochecer de un tranquilo verano.

-De verdad, deseo dejar de herencia a mis nietos un mundo donde lo más importante sea el amor, la alegría y todos tengan techo y comida.

Un mundo en el cuál no solo se piense en el tener, sino en el ser”.

Y encontramos otro, tan bello como el anterior
Lo llama Demos gracias

Con sapiencia y gracia, atributos que tiene, amén de su belleza adulta, ella nos da lecciones de por qué debemos agradecer.

Dejemos que ella desde su finca cafetalera en Coatepec, Veracruz, nos lo diga.

Doy gracias, este fin de año

Porque mi viejo enterado de que estoy a dieta, dice: ¡vamos a comprar tamales para cenar! ¿Qué tal?…pero está conmigo y no con alguien más.

Doy gracias.

Porque mi mujer se la pasa tirada en el sofá viendo sus telenovelas comiendo chatarra mientras yo sudo la gota gorda haciendo cuentas; pero ella me hace compañía. Solo no podría con la vida.

Doy gracias.

Porque mis nietos me hacen berrinche y medio cuando trato de obligarle a que me ayuden a lavar

los platos; pero ellos no están en la calle drogándose, están parados frente a mí.

Doy gracias.

Por el “desmadre” que tengo que limpiar después de una fiesta, pero con ello compruebo que tengo familiares y amigos.

Doy gracias.

Porque la ropa me queda apretada, pues tengo suficiente que comer.

Doy gracias.

Por la sombra que me sigue porque disfrutó de la luz del sol.

Doy gracias. Por mi mujer que me grita para que me apure a cortar el césped y yo le grito a ella para que lave las cortinas.… tenemos casa y además jardín.

 

Doy gracias.

Por el escondido y lejano lugar que encontramos mi marido y yo para estacionarnos. Todavía podemos caminar y tenemos la bendición de tener un cochecito.

Doy gracias.

Por el escandaloso recibo de luz que recibí. Tengo electricidad y por supuesto televisión, refri, compu, etc.

Doy gracias

Por el montón de ropa que tengo que lavar y planchar: tengo muchas prendas que ponerme.

Doy Gracias.

Por lo adolorido y cansado que me siento al final de cada día. Soy capaz de trabajar y tengo trabajo.

Doy Gracias.

Por las llamadas telefónicas y correos que recibo, me hacen entender que tengo amigos que piensan en mí como yo en ellos.

Doy gracias”.

Nosotros, a ella por hacernos recordarla con respeto. Y que pronto sepamos. Y nos diga cómo está

craveloygalindo@gmail.com