Efigenio Morales Castro. El pantano de las ilusiones

Efigenio Morales Castro. Nació en Papantla de Olarte, Veracruz, México. Realizó estudios en la Escuela Superior de Economía del IPN, en la Ciudad de México, licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, y es alumno de la licenciatura en Patrimonio Histórico, Cultural y Natural de la UBBJ sede Papantla. Ha participado en antologías en México (20), España (4), Argentina (2) y la República de Chile (2). Ha publicado los libros Vientos encontrados (1995), La apariencia perpetua (1999), Muros aparentes (2001), Coágulo (2009) y Crónica del Gusano Sordo (2023). Ganó el Premio Internacional en Narrativa, convocado por el Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Buenos Aires, Argentina, en 2021.

 

El pantano de las ilusiones

 

Allá, en el firmamento de las ilusiones

que no tienen ojos,

sin olor a una fragancia

pintoresca de verdad,

camino pensando que la mentira es axioma

en pequeñez,

solo porque regaló una sonrisa,

olor a fresa por afuera y espinas por dentro.

Allá, en el firmamento de las ilusiones,

donde la sinceridad cuesta cara,

mis pasos caminan sobre la maldad

para llegar a ti.

Tus suspiros no son suspiros

bajo el rojo de tus labios,

mirada de tiempo anónimo

que escribió palabras

con peso de roca,

con tinte marchito de no querer hablar.

Hasta allá llego junto a ti

para platicar sobre el pasado,

para decirte que te conocí

sin haberte conocido.

¿Recuerdas las quimeras de tus ojos?

Aquellas que pusieron alas en tus labios,

queriendo volar hacia un presente

que no quisiste conocer.

¿Recuerdas las quimeras de tus ojos?

Aquellas que lograron un terremoto mojado

haciendo de tus lágrimas un mar de agua

dulce.

Aquellas quimeras

que me invitaron a ti sin conocerme,

las que gritaron a mi oído

¡ella te ama!,

las que escupieron en mi boca

tus palabras,

las que mataron mis quimeras,

haciendo de ellas

dos en una,

las que hicieron de mi mirada… letra muerta.

En la espera de tu mirada

 

Estoy aquí:

pendiente de tu tristeza

para hacerla reír.

Aquella que dejó la urbe

para caminar hacia el lugar

en donde también existe parte

de tu origen,

en donde viste nuevo sol,

nuevas caras:

también con el tiempo

nuevas raíces.

Estoy aquí:

para mecer con el aire

del tiempo

tu juventud mancillada,

para recordar a tu tristeza

que tienes dos nuevas raíces.

Estoy aquí:

para contemplar desde lejos

el despertar

de tu inquietud:

aquella que gritó solo una vez:

quiero navegar en la historia de

este mundo,

conocer los viejos pasos de

tu gente:

aquellos que construyeron pirámides

y una verdad hereditaria.

Estoy aquí:

viendo cómo dibujas tu

imaginación,

esperando una mirada tuya

hacia nuestro presente.

Estoy aquí:

sin que pueda hacer reír

a mi tristeza.