
Blanca Natividad Nieves Ramírez. Mexicana originaria de Guerrero. Cursó la licenciatura en Educación Básica y la maestría en Educación con enfoque en Desarrollo e Innovación Educativa, en Cuernavaca, Morelos. También obtuvo un máster en Escritura Creativa en Español en la Universidad de Salamanca, España. Es autora del libro Cambia tus patrones de conducta y coautora de varias antologías nacionales e internacionales.
Invierno
Época de oscuridad, la niebla de la tristeza me envolvía. Lluvia de lágrimas vi caer en la sequedad de mi existir. La tormenta invernal pareció interminable.
Supe que algún día los nubarrones se trasladarían a lo distante. El sol me sorprendió con su fulgor en medio de la agonía. Encontré una chispa, llama de esperanza no extinguida.
Así fue, el frío y el dolor pasaron, como un renacer la niebla se disipó, el amanecer resplandeció con fuerza. La tempestad convertida ahora en cascada de alegría. El viento de la desesperanza se volcó luego en susurros de paz.
Resurgí, como una flor que brota en el surco donde nadie ha sembrado. Aunque las cicatrices aún permanecen lacerando mi ser. Soy más fuerte, sabia y libre. El arcoíris me dona su aureola de colores.
Ya no temo al gélido despertar, a la penumbra, al caos, porque sé que, aunque entre tornados esté, siempre habrá un claro, aguardando en lo recóndito. Y con certeza reafirmaré, que al final del invierno, siempre estará la primavera.
Nos quedamos en deuda
Como el viento, sus sonrisas y sus cuerpos marchitos yacen tras un féretro. Rostros en caos, en la maraña de un ayer lacerante que carcome el interior de mi existencia.
Están y no vislumbro sus figuras; entre escombros busco abrazos que perturban la razón y calcinan los sentidos. ¿Cuándo los contemplaré de nuevo?
Instantes que yacen clavados en la escarpia de la puerta, las palabras escasearon, sus oídos no me atienden; nos quedamos en deuda.
Ahora solo secuestro sus imágenes en mi memoria y los amo como antes, soñaré que están aquí para olvidar el tormento.
Reconstruiré la historia, se renovará la trama retejiendo el tiempo; buscaremos otro tópico, juntaremos los recuerdos en un corazón de hierro.
Los seguiré a la ladera, al mar y al volcán despierto, a donde no ha llegado nadie.