
Aurora Olmedo. Profesora de Filología y Literatura Inglesa. Miembro del CEAL y El Mundo de Crisálida en España. Ha participado en antologías nacionales e internacionales, y colaborado en revistas de Latinoamérica y España. En diversas ocasiones, ha servido como jurado. Ha publicado veintisiete libros, abarcando poesía, incluida la dirigida a niños, cuentos, novelas cortas y canciones. Coordinó el taller “Las letras y los días” e imparte seminarios de Literatura Inglesa. Actualmente es coordinadora de Sabersinfin en Argentina.
Soneto al poeta ausente
De un poeta así ya no se vuelve.
I
En un puesto de la urgencia urbana
compré un libro al sol del mercadillo
y un papel arrugado y amarillo
cayó para quebrar la paz temprana.
Libé la tinta que me mordió insana
de versos sin su firma. Y un cuchillo
hirió el labio, el muslo, y hasta el brillo
de un sol espeso, feroz por la mañana.
Un anónimo poeta de calderas.
Poesía vertical entre mis piernas,
Un exilio de apenas mariposas.
Partido el corazón y las caderas,
amé a un poeta anónimo entre tiernas
caricias que me di, entre otras cosas.
II
Un solo verso fue tan solo eso.
Y un claro manantial, los breves pozos
brotaron desde oscuros calabozos,
de espaldas y en silencio y con exceso.
Cayó como el cemento y tanto peso
rompió los diques, liberó los gozos
Hubo un verso perfecto en mis sollozos…
Hay un poeta que faltó a mi beso.
La poca luz del cuarto despeinada
me cae sin pudor y aún suspiro.
Y acaso lo imagino y ya lo toco.
Y así, en mi indefensión, de verso y nada,
comulgo con mi insomnio y no respiro
mas nada queda de él, de mí tampoco.
III
Busco al poeta como lo hace urgente
un depredador tras una presa,
Busco al poeta y sobre la mesa
yo me hago el dolor más indecente.
Y es la soledad y su simiente…
Tan sublime su verso que me pesa,
un poeta sin rostro que confiesa
una lírica esencia incontinente.
A fuerza de soñarlo muerdo el fuego…
Vamos poeta, no me dejes rota,
en la humedad del verso y del olfato.
Hazme algún grito con final y luego
como una patria que mató al patriota
devuélveme la vida por un rato.
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Escancio mi amor, su verso ingrato.
Y al fin quemo el papel, y gota a gota
me libo de adiós y me rescato…