¿Y la oposición?

Víctor de Regil  

Hay una severa crisis política en Puebla, principalmente en muchos municipios del interior. Son tres municipios que se han convertido en auténticos baches para 4T. No solo por el tamaño del desastre administrativo, sino por el nivel de hartazgo ciudadano que provocan y, sobre todo, por el monumental vacío de liderazgo que representan. San Martín Texmelucan, Tehuacán y San Pedro Cholula no son cualquier cosa: son pieza clave del rompecabezas estatal. Y hoy, más que gobiernos, tienen cargas que Morena arrastra con vergüenza.

Según el Ranking Mitofsky de abril 2025, Juan Manuel, Alejandro Barroso y Tonantzin Fernández son los tres peores alcaldes poblanos, ocupando el fondo del barril nacional en aprobación. Uno en el lugar 150 de 150, otro en el 143, y el último en el 139. No es poca cosa. Estamos hablando del segundo, el tercero y uno de los municipios más relevantes del área metropolitana.

Pero si esos tres son los grandes lastres de la 4T, la oposición en esos lugares es aún peor.

El primero: San Martín Texmelucan. Juan Manuel Alonso no gobierna: administra silencios, acomoda a su familia y sobrevive con retórica de mártir.  Denunciado por tener a cinco parientes en nómina, es el rostro más opaco de una gestión sin brújula, sin seguridad y sin rumbo.  Los homicidios en su administración crecieron 60% al inicio de su gobierno y cuando le reclaman, responde que son quejas de ardidos.

El segundo: Tehuacán con Alejandro Barroso, alcalde de Tehuacán, el segundo municipio más importante de Puebla no entiende la democracia. Hostiga a regidores, intenta censurarlos por reglamento y ha sido acusado de trato discriminatorio a comunidades indígenas.  Todo esto en una ciudad que necesita reconciliación, no represión.

El renglón torcido de Ignacio Mier resultó peor que sus antecesores, y eso ya es decir demasiado. Y mientras tanto, la oposición ahí sentada, como si estuvieran esperando que alguien más les haga la chamba.

El tercero: San Pedro Cholula de Tonantzin Fernández gobierna uno de los municipios más simbólicos del estado.  Zona metropolitana, zona turística, zona con potencial y, sin embargo, su administración parece una beca a la irrelevancia.  Asesores grises, operadores mediocres, funcionarios inservibles. En resumen: decisiones lentas, gestión invisible.

Tonantzin cree estar gobernando, pero sólo administra la ineficiencia propia y la de sus colaboradores. ¿Y la oposición?

Ni una sola voz con fuerza que le marque el error, que proponga, que se muestre lista para entrar al relevo.  Ya ni siquiera simulan ser contrapeso.

No. Esto no es un editorial solo contra los tres grandes lastres de Morena.

Estos tres municipios son un regalo de la ineptitud. Ni un regidor que encabece la indignación, ni una propuesta alternativa que los haga visibles. Parecen más preocupados por conservar su silla que por levantar la voz.

Tres municipios estratégicos, tres gestiones de pesadilla… y ni una sola ofensiva inteligente del PAN o de lo que queda del PRI.

Y aquí vale un apunte adicional para Mario Riestra, dirigente del PAN estatal y amante del fútbol, autor del libro Los Enfranjados, que narra las épicas del Club Puebla.

¿Dónde están sus representantes municipales, sus regidores, sus líderes de barrio, sus operadores? No están. Punto.

Conclusión: la 4T carga con estos tres muertos políticos. Pero la oposición parece estar muerta también. Y así, entre el fracaso de unos y la pereza de otros, se pierde la oportunidad de reconquistar a un electorado que ya se hartó pero que no encuentra quién lo escuche, quién lo entusiasme, quién lo defienda.