
Isabel Chavarría Piña. (Hidalgo, México. 1955). Teniente coronel de Justicia Militar y licenciado retirado. Originario del estado de Hidalgo. Estudió la Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Hidalgo, la Maestría en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, la Licenciatura en Derecho Militar por convalidación de materias y curso de formación militar en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, obtuvo el Doctorado en la Universidad Ejecutiva del Estado de México y la Maestría en Administración en el Centro Universitario Iberoamericano de Estudios Profesionales.
Durante 25 años desempeñó diversos cargos en el servicio público en procuración e impartición de justicia entre ellos agente del Ministerio Público y fiscal en los fueros militar, federal y común, con actividades de investigación y combate a delitos de alto impacto y delincuencia organizada.
Es investigador, académico civil y militar reconocido, condecorado y galardonado nacional e internacionalmente en múltiples ocasiones, habiéndosele otorgado seis Doctorados Honoris Causa. Actualmente; asesor y litigante en diversas materias.
Masonería
La FRANCMASONERÍA o MASONERÍA es una sociedad u organización fraternal iniciática, discreta y filantrópica, con historia antigua, nacida en Londres en 1717 de gremios medievales de constructores (operativa), evolucionando a una especulativa (filosófica), cuya finalidad principal es guiar a sus miembros a través del estudio de la filosofía, la ética y el simbolismo ritual usando herramientas de construcción como la escuadra, el compás, el cincel, el mazo, el nivel y la plomada, para explorar y fomentar la verdad, la igualdad, la tolerancia y el progreso, buscando su perfeccionamiento moral e intelectual, como propósito principal, mediante el estudio de las virtudes promoviendo valores universales como la fraternidad, tolerancia y servicio a través de rituales simbólicos y secretos en logia (taller), enfocándose en la búsqueda de la verdad y la mejora personal y social en un ambiente de hermandad, para que, a su vez, mejore a la sociedad y a la humanidad.
Para lograr este objetivo, el masón debe buscar abatir los vicios que se definen masónicamente como aquellos hábitos o conductas que se oponen a la razón y la virtud, alejando al individuo de la rectitud, que es el camino hacia la perfección. en otras palabras, son las tentaciones, debilidades, defectos, ignorancia, egos, prejuicios, pasiones o fanatismos, así como todo lo que esclaviza al individuo, y que son catalogados así, ya que representan lo que corrompen al ser humano. Los vicios se pueden entender como patrones de comportamiento arraigados que obstaculizan el desarrollo personal y espiritual. Un ejemplo sencillo es la ira, la cual es la tendencia a reaccionar de forma desproporcionada y destructiva ante situaciones que generan frustración o displacer.
En esta tesitura, la virtud en la masonería es el esfuerzo que vence las pasiones. Para que exista ha de haber lucha y no debe confundirse jamás con la honradez, la benevolencia, ni la beneficencia. La primera se haya a menudo entre los apáticos; la segunda en los débiles y la tercera puede maridarse con el vicio y ningún apático, ningún débil, ningún vicioso es virtuoso.
A su vez, el vicio debe entenderse como el hábito de contentar nuestros deseos, hábito que pervierte y trae la desesperación si no se complacen.
Los principales vicios que enfrenta el ser humano, a los cuales busca combatir, abatir o disminuir el masón desde su ingreso a la logia como aprendiz en la primera cámara y hasta el último grado masónico, mediante el pulido de la piedra en bruto, son entre muchos más; los de ignorancia, fanatismo, avaricia, lujuria, gula, ira, envidia, pereza, soberbia, esclavitud y traición, sin detenerme a definirlos ni analizarlos dado el escaso espacio del presente trabajo, sugiriendo respetuosamente adquirir un diccionario masónico y consultarlo, a reserva de que profundicen en cualquier otra bibliografía y fuentes abiertas y cerradas con ese fin específico.
La mayoría de los autores y en ello coincido, en que la ignorancia es la raíz de todos los vicios del ser humano y el mayor de ellos, además del más grande obstáculo para el crecimiento personal y la búsqueda de la verdad, porque nos hace vulnerables a la manipulación del poder en general y particularmente del poder gubernamental, por el dogmatismo y fanatismo que nos impide tomar decisiones informadas y responsables, por ello debemos tener muy presente, que el fin u objetivo principal de la masonería es el combate decidido y frontal contra la falta de conocimientos, mediante la educación y el libre albedrío.
Profundizando sobre la virtud, tenemos que es la perfección moral y el progreso, simbolizados por el esfuerzo constante de «pulir la piedra en bruto» de la personalidad.
La institución de la masonería enseña que es deber del masón combatir los vicios y construir templos a la virtud, promoviendo una serie de valores, virtudes y fortalezas que guían al masón en su camino de desarrollo personal y servicio a la humanidad; busca combatirlas y guiar al individuo hacia la superación de estas limitaciones a través del cultivo de valores y virtudes como son: a. la razón: b. la virtud: c. la tolerancia: d. la fraternidad: e. la libertad: f. la igualdad: g. la justicia: h. la verdad: i. el trabajo: j. la caridad: k. la paciencia; estas virtudes masónicas fundamentales se encuentran relacionadas a. con la cardinalidad moral: justicia, prudencia, templanza y fortaleza; b. con los pilares de la logia: sabiduría, fuerza y belleza y c. con los principios universales: libertad, igualdad y fraternidad, las cuales al adoptarse, benefician a quien los posee y practica, proporcionando una base sólida para una vida plena y significativa.
El masón que cultiva estas cualidades tiene un impacto profundo en la vida de cada individuo, ya que transforma sus relaciones interpersonales, su vida profesional y su desarrollo personal convirtiéndose en un agente de cambio positivo en su entorno, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, libre y fraterna.
El cambio: de una vida de vicios a una de virtudes es notable y notorio. tan solo imaginemos a una persona cuya ira lo consume, la envidia lo corroe y la pereza lo mantiene estancado en su vida cotidiana. sus relaciones interpersonales son conflictivas, su vida profesional es un fracaso y su desarrollo personal es nulo. De pronto, esta persona decide dar un giro a su vida e ingresar a nuestra hermandad masónica y abrazar sus valores y virtudes mediante su estudio, reflexión y práctica. imperceptiblemente para él, comienza a dominar su ira, a cultivar la empatía en lugar de la envidia y a desarrollar la disciplina para superar la pereza. con el tiempo, este cambio interior se refleja en su vida exterior. sus relaciones interpersonales mejoran, su vida profesional se vuelve más productiva y comienza a experimentar un verdadero crecimiento personal.
La adopción de valores como la tolerancia, la fraternidad y la justicia le permite construir relaciones más sólidas, colaborar de manera efectiva con sus colegas y contribuir al bienestar de su comunidad. este ejemplo ilustra cómo la transformación personal es posible a través del trabajo interior y la adopción de valores y virtudes. la masonería ofrece un camino para este proceso de cambio, proporcionando las herramientas y el entorno necesarios para que el individuo pueda superar sus limitaciones y alcanzar su máximo potencial.
La masonería no es teísta o una religión, pero requiere la creencia en un Ser Supremo, al que se denomina El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo G∴A∴D∴U∴, el cual es el nombre simbólico con el que suele referirse a un Dios como primera causa del Universo, como también se acepta en otras órdenes iniciáticas además de la Francmasonería, como son la Rosacruz y la Orden Martinista.
Para finalizar en esta parte introductoria, debemos decir que en la masonería existen el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) que es el más practicado, también hay otras como el Rito Nacional Mexicano y el Rito de York.