José Luis Machorro Jiménez. Prohibido y secreto

 

José Luis Machorro Jiménez. Originario de la junta auxiliar de San Mateo Tlaixpan, Tecamachalco, Puebla, nació el 5 de septiembre de 1989. Es mecánico automotriz de oficio, egresado del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Puebla (ICATEP). También fue estudiante de Psicología en el Instituto Universitario Carl Rogers (IUCR). Es artesano y escribe desde los doce años.

 

Prohibido y secreto

 

No puedo resignarme, seguiré de pie;

no podré alcanzarte como en mis sueños.

No habrá días sin que estés presente en mis pensamientos,

no hay forma de arrancarte,

no hay forma.

No existirán mañanas con tu presencia.

No hay manera de quitar fronteras,

pues ya están construidas.

No andaré solo; mi cabeza se llenó de recuerdos.

Gracias a ti fui feliz, aunque sea unos instantes.

Descubrimos y rompimos el hielo que nos mantenía separados,

unidos una vez, y separados será el final.

No llegaremos más lejos, así como lo soñamos.

Serás mi eterno y prohibido amor; te recordaré así,

como aquella tarde al mirarnos al espejo en nuestro

rincón secreto. Al terminar, nos unimos con un beso

y al tomarnos las manos fui preso; así me quedaré

con aquel recuerdo.

No se marchará la nostalgia al imaginar qué pudo ser

nuestro amor en algún tiempo y solo ahí, donde siempre

te encuentro, en mis delirios y desvelos. Ahí disfruto el momento,

te abrazo, te lleno de besos y, necio, ¡así pienso!

¡Recuerda mantenerlo en secreto!

 

Inolvidable

 

Así como hoy, hay distintas noches

en que no concilio el sueño; se marchó.

Vivo pensando en la oscuridad,

no encuentro la manera de olvidarte.

Cuando llega el amanecer, busco la luz

que me guíe ahí, donde tu recuerdo se quedó solo,

sin el calor de mi amor. Siempre te recuerdo con

la frescura de un aliento y a él le pido que me ayude

a perderme en el sendero de tus ojos.

Si no los vuelvo a mirar, poco a poco se convierten

en una historia.

La indiferencia fue cruel; ella se marchó con todo,

dejando huellas que jamás se podrán borrar.

¿Llegará tu olvido? Por ahora, ¡no lo sé!

Aún faltan más noches. El silencio lo mantendré con fuerza

y con un suspiro al mirar la aurora, te irás con ella,

contemplando la oscuridad.