VW y Audi, la Incertidumbre en 2026

Victor de Regil

 

La industria automotriz de Puebla, el corazón económico del estado y uno de los pilares manufactureros más importantes de México, atraviesa un periodo de profunda transformación e intensas presiones geopolíticas. Tras la imposición de aranceles del 25% al acero y aluminio por parte de la administración estadounidense de Donald Trump bajo la Sección 232, junto con las amenazas de impuestos a vehículos terminados, el ecosistema automotor local se ha visto obligado a recalibrar sus estrategias. A pesar de los temores iniciales de un freno definitivo, las plantas en Puebla de Volkswagen y Audi muestran una sorpresiva resiliencia al cierre del primer semestre de 2026, combinando un repunte en sus exportaciones con una agresiva estrategia de diversificación de mercados.

Para Puebla, donde el sector automotor representa el 43.4% del Producto Interno Bruto (PIB) estatal y sostiene de manera directa a más de 65,000 trabajadores, cualquier parpadeo en las reglas del comercio internacional se traduce en una réplica sísmica para la economía local. La incertidumbre actual no solo afecta a las grandes ensambladoras, sino que mantiene en vilo a una red de proveedores de autopartes que ha tenido que congelar proyectos de inversión a la espera de certezas jurídicas de cara a la próxima revisión del T-MEC.

El golpe más inmediato del entorno arancelario se ha resentido en los costos operativos de la cadena de valor. El gravamen del 25% al acero y aluminio importado, materias primas fundamentales para la fabricación de carrocerías, chasis y componentes estructurales, ha encarecido sustancialmente la proveeduría regional. Aunque mecanismos de descuento regional alivian la carga para aquellos vehículos que cumplen estrictamente con las Reglas de Origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el desgaste en los márgenes de ganancia es innegable.

Esta presión de costos ha permeado hacia el eslabón más vulnerable: las empresas de autopartes y proveedores de segundo y tercer nivel instaladas en los corredores industriales de Cuautlancingo, Huejotzingo y San José Chiapa. De acuerdo con reportes del sector industrial en Puebla, al menos seis empresas de autopartes suspendieron temporalmente sus planes de expansión y la consecuente creación de nuevas plazas de empleo durante este año. Las empresas prefieren mantener la liquidez y postergar la adquisición de maquinaria pesada o la ampliación de líneas de producción hasta que las mesas de negociación bilaterales arrojen un panorama claro.

Un estudio de dinámica de sistemas publicado a mediados de año advierte que un escenario arancelario del 25% sostenido a largo plazo podría contraer la producción nacional del sector hasta en un 34.9% si no se generan contrapesos. Ante este riesgo, la industria poblana ha decidido no quedarse de brazos cruzados.

La respuesta operativa ante las barreras comerciales de Washington ha sido dispar entre las dos gigantes alemanas establecidas en suelo poblano, reflejando las diferencias en sus portafolios y mercados objetivos.

Contrario a los augurios más pesimistas, la planta de Volkswagen en Cuautlancingo registró un impresionante incremento del 37.4% en sus exportaciones globales durante el primer semestre de 2026, enviando más de 161,000 vehículos al extranjero. Modelos clave como el Jetta, la Tiguan y el Taos continuaron encontrando alta demanda en Norteamérica.

Incluso, en los primeros meses del año, la firma reportó un repunte del 140.4% en los envíos específicos de unidades nuevas hacia los Estados Unidos en comparación con los periodos previos de transición regulatoria. La estrategia de la firma de Wolfsburgo ha sido absorber temporalmente parte del impacto arancelario mediante la optimización de procesos internos para mantener su competitividad en el mercado estadounidense, al tiempo que prepara la planta para albergar la producción global del icónico modelo Golf a partir de 2027, que migrará con plantas motrices híbridas.

Por su parte, la planta de Audi en San José Chiapa, dedicada a la fabricación del modelo Q5, adoptó una postura mucho más cautelosa respecto al mercado estadounidense. Para mitigar los efectos del arancel y evitar el pago directo de tasas impositivas que restan competitividad a sus SUV premium en EE. UU., la firma de los cuatro aros optó por redirigir activamente sus volúmenes de exportación hacia Europa y Asia.

Si bien esta diversificación provocó contracciones temporales en el volumen total destinado al norte del continente, le ha permitido consolidar una estructura comercial global menos dependiente de los vaivenes políticos de la Casa Blanca. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones generales de Audi mostraron un avance del 13.4%, impulsadas principalmente por la recuperación de los mercados transatlánticos.