David Orozco de Gortari. Rebeldes

David Orozco de Gortari. Nacido en la Ciudad de México, hizo sus estudios de licenciatura en la Universidad La Salle y obtuvo el título de Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre otras actividades extracurriculares, tomó un curso de metales en la Escuela de Artesanías del INBA.

Profesionalmente se desarrolló en la rama industrial. Participó, entre otros, en el programa OEA-92, para el fomento económico de comunidades indígenas en la Meseta Purépecha, en Michoacán. Participó en el Programa de Formación de Operadores de Maquinaria Agrícola para la preparación de tierras de cultivo y también en el Programa para el Rescate del Patrimonio Cultural y Artístico de los Ferrocarriles Nacionales (antes de su venta).

Actualmente explora el mundo de la literatura como vehículo para expresar inquietudes o reflexionar sobre la vida. Bajo la tutela del maestro Miguel Barroso Hernández, en el Taller de Escritura Creativa Miró; adquiere las herramientas necesarias para narrar sus propias historias.

 

Rebeldes

Después de mucho gritar, caminar varias horas bajo el rayo del sol y no haber comido en todo el día, más que una torta seca con un refresco caliente, llegaron a sentarse bajo la sombra de un semáforo. La gente, a su alrededor, seguía con los ánimos encendidos. Las consignas se mezclaban como un coro indescifrable, invitando a la acción, pero ellos necesitaban un breve descanso.

—Oye, Poncho, dime la verdad: ¿qué te pareció, finalmente, venir a la manifestación? —preguntó Alex, sin mirarle directamente a la cara por temor a una respuesta que no sabría cómo aceptar.

—Tenía mucho interés en participar en una de estas marchas y comprobar, con mis propios ojos, su legitimidad.

—Entonces, ¿ya estás convencido?

Poncho no quiso responder inmediatamente, tal vez, para no herir a su amigo.

—Ojalá se llegue a algo y estos movimientos sirvan para presionar al gobierno a conceder las peticiones —dijo, luego de unos segundos—. Por cierto, observé que se unieron a la marcha varios contingentes que inmediatamente se veían ajenos a los estudiantes.

—¡Sí! Algunos grupos son pagados por la oposición. Otros, vienen de algunos sindicatos obreros. En fin, somos muchos mexicanos “encabronados”, que nos manejamos con la misma bandera y debemos ser lo suficiente intuitivos para jalar con los legítimos líderes. También hay mucha gente que no asiste a estos eventos: por miedo, por la chamba o por no estar plenamente convencidos. A algunos les pesa más el conformismo o la hueva… —concluyó Alex, riendo irónicamente.

—Ya ni la amuelas, es mi primera vez y no paras de chingar por las veces en que no participé.

—Hemos sido compañeros desde la secundaria y apenas vienes. Claro que te chingo por tu lenta participación. ¡Tienes sangre de atole!

—Ya deja tu perorata y ponte feliz que ahorita aquí me tienes en la trinchera rebelde —dijo Poncho, pero Alex no lo escuchó. Justo en ese momento una bala perdida acababa de silenciar su corazón revolucionario.