
Cliff Ollin. Maestro bilingüe en el Distrito Escolar de Los Ángeles, se dedica a escribir poesía y cuentos. Estudió escritura creativa en The Evergreen State College. Es músico de blues y jazz, tocando tanto en las calles como en el Centro Médico de Los Ángeles. Actualmente, toma clases de pintura. Vivió dos años en la Ciudad de México, participando en marchas que abogaban por la reforma migratoria en los Estados Unidos.
Triunfo del pueblo
Larga espera de dudas y preocupaciones,
sembrando insegura ansiedad.
Profundos anhelos encapsulados en una persona.
Su triunfo se espera como el sol del día,
pero los viejos hábitos de nuevo surgen…
Incertidumbre de tantas desilusiones
que aíslan al debilitado optimismo,
cual toque de queda que la esperanza apaga.
El hambre de la muy tardada democracia,
pues “Justicia demorada es justicia negada”,
cual sequía que desalienta y amarga
con recóndita y ofusca solución,
enterrada en pantano de trámites opacos,
rancio lenguaje burocrático sofocando el ardor.
¡Tierra fértil para la apatía y la resignación!
Desmoralizando la memoria de luchadores:
Colosio, Zapata, Madero, Villa,
aniquilados por siniestras fuerzas,
borrando la vaga ilusión de justicia
haciendo temer que los salvajes brazos
impongan de nuevo la nociva intolerancia…
Pero la nueva aspirante confiada se ve.
Saludable estrella brillante
en un cielo nublado y borroso.
Y por fin llegó el día decisivo,
cautela templando el entusiasmo;
violencia política despertando temores,
¿las fuerzas de oscuridad apagarán
el aliento apenas encendido?
Marcha implacable de votantes
superando dudas y conformismo.
¡Por fin se despertó el gigante!
Libros ociosos
Libros ociosos en el estante desperdiciados son,
cual manantial escondido en tiempos de sequía,
oasis encubriendo al hombre sediento.
Tesoros enterrados que el pobre no alcanza,
medicina potente que el enfermo desconoce…
Alimento saludable aislado del más hambriento,
cual elixir encerrado que al enajenado no aviva.
Cobija oculta cuando se tiembla de frío,
eficaz vacuna almacenada en tiempo de epidemia…
Estímulo desaprovechado que al aburrido no despierta,
herramienta perdida que el mecánico no encuentra…
Libros ociosos desperdicio son.
El texto, varita mágica que ilumina,
cual maná que pasa de la mirada al pensamiento,
nutriendo con valioso contenido,
y con brillo potenciando al ser que lo recibe.
¡Entrañable amigo que sembrando semillas
que al brotar, insuperable cosecha proveerá!