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Unas figurillas de hace 18.000 años revelan que los artistas de la Edad de Hielo consiguieron imitar las líneas naturales de los colmillos de mamut

Redactor especializado en divulgación científica e histórica En ocasiones, una obra de arte comienza mucho antes de que el artista realice la primera incisión. Para los habitantes paleolíticos de Mizyn, en el norte de la actual Ucrania, pudo comenzar al observar detenidamente un fragmento de colmillo de mamut. Bajo su superficie aparecían líneas, anillos y cruces producidos por el propio crecimiento del animal.

Lejos de ignorarlos, aquellos artesanos parecen haber convertido esos dibujos naturales en parte de sus creaciones. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en npj Heritage Science sobre 18 pequeñas figuras antropomorfas de marfil de mamut recuperadas en el yacimiento de Mizyn. El análisis indica que los motivos geométricos grabados sobre varias piezas reproducen o continúan patrones presentes de manera natural dentro del colmillo.

El descubrimiento ofrece una perspectiva poco habitual sobre el arte de hace aproximadamente 18.000 años. Los investigadores no se han limitado a estudiar qué representaban aquellas figuras. Han intentado reconstruir algo mucho más difícil de observar después de tantos milenios: cómo trabajaban sus autores y qué decisiones tomaban mientras transformaban el marfil. Mizyn es además un lugar excepcional. Allí se documentaron grandes concentraciones circulares de huesos de mamut, interpretadas como restos de estructuras habitacionales, además de objetos elaborados con hueso, concha y marfil.

El mamut, por tanto, estaba presente mucho más allá de la alimentación: formaba parte del espacio construido, de la tecnología y, aparentemente, también del universo visual de aquellas comunidades. El marfil de mamut no es un material homogéneo. Su crecimiento genera una arquitectura interna característica. Entre sus rasgos aparecen las denominadas líneas de Schreger, que forman patrones entrecruzados, y las líneas de Owen, relacionadas con el crecimiento concéntrico de la dentina.

Los investigadores comprobaron que los artesanos de Mizyn conocían muy bien estas particularidades. Las 18 figuras fueron obtenidas de zonas centrales del marfil y su eje principal sigue la orientación longitudinal del colmillo. Es decir, la posición de la futura pieza dentro de la materia prima no parece haber sido fruto del azar. Lo verdaderamente sorprendente apareció al comparar esa estructura con la decoración. Once figuras presentan ornamentación geométrica, con combinaciones de zigzags, líneas paralelas, meandros y otros diseños.

En varios casos, estos motivos recuerdan directamente al entramado producido por las líneas de Schreger. En otros, determinadas incisiones parecen relacionarse con los anillos internos del colmillo. Incluso la preparación de la superficie pudo desempeñar un papel importante. El estudio señala que algunos de los diseños más complejos aparecen precisamente en zonas alisadas donde la estructura interna del marfil resultaba más visible tras la abrasión.

El artesano no trabajaba necesariamente contra las características de la materia prima: podía descubrirlas y convertirlas en una guía. Los artesanos de Mizyn no utilizaron el marfil de mamut como un simple soporte: sus patrones naturales participaron en la construcción del diseño. Las herramientas digitales han permitido reconstruir buena parte del proceso. El equipo utilizó fotogrametría de alta resolución para crear modelos tridimensionales, además de análisis microscópicos capaces de distinguir pequeñas huellas dejadas durante la fabricación.

Las circunstancias hicieron esta documentación especialmente importante: el acceso a las piezas conservadas en Kiev quedó limitado en el contexto de la guerra en Ucrania. Más de 8.000 restos de insectos de una cueva de Gran Canaria revelan nuevas pistas sobre las prácticas funerarias de los antiguos canarios El proceso comenzaba obteniendo fragmentos del colmillo mediante cortes, percusión y otras técnicas. Después se eliminaba el material sobrante hasta conseguir una forma aproximadamente cilíndrica o triangular.