Semana laboral de 40horas ¿una realidad?

Vìctor de Regil

Lo que hace ya muchos años parecía un hecho sumamente lejano para los trabajadores del país, al menos en materia legal, todo indica que ya tendrá avances en la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas, que desde hace ya un par de años se viene perfilando como el otro gran cambio para la clase trabajadora, ya que el pasado fue el incremento del salario mínimo, así como las aportaciones patronales y la reducción de las semanas cotizadas para alcanzar una pensión mínima garantizada.

Como sabemos  México, en el concierto internacional, es uno de los países en donde más horas se trabajan, y lo peor, con baja productividad, menos días de vacaciones y de descanso, esto para quienes están en la llamada formalidad; y para quienes están en la informalidad, el panorama es aún peor, horas en exceso laborando por un mínimo ingreso y sin ninguna prestación laboral, lo que incluye a millones de trabajadores que no tienen acceso a financiamiento de vivienda, seguridad social y ni hablar de una pensión al final de su vida laboral, para ellos, también la reducción de la jornada laboral sólo será de lejos.

Lo cierto es que una reforma laboral y fiscal amplia quizás podría ayudar a que se apliquen cambios más importantes para que la informalidad laboral se reduzca, pero mientras eso sucede, lo que sí está avanzando ya en este periodo legislativo, desde luego con el apoyo de todos los sindicatos que querrán colgarse la medalla, es la reducción de la jornada laboral, en donde la Secretaría del Trabajo que lleva Marath Bolaños ha estado igual con empresarios y trabajadores para encontrar la mejor forma de poner en marcha, algo que desde luego tendrá impacto en las operaciones de las empresas vía gastos y utilidades.

Recordemos como desde hace tiempo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado que tiene el Consejo Coordinador Empresarial, había advertido que serán las micro, pequeñas y medianas empresas las más afectadas en su competitividad por aumentos en los costos laborales que dicha reforma representará. Y es que del total de trabajadores remunerados no agrícolas y con prestaciones sociales, cerca del 60 por ciento trabajan más de 40 horas a la semana, lo que a primera vista refleja lo costoso que sería para las empresas formales hacer frente a este cambio en la jornada laboral.

La realidad es que ahora deberán todos ajustarse, incluido el tener que pagar horas extras, además de utilizar otros contratos para sustituir los actuales, o simplemente llevar a cabo nuevas contrataciones para poder tener los turnos listos. Todo eso se verá una vez que entre en operación estos cambios de manera gradual.

Por lo pronto, en el Senado la reforma constitucional se aprobó rápidamente en comisiones, en donde ya quedó establecido la reducción gradual de la semana a 40 horas y se espera sea aprobada en la sesión; desde luego al ser un cambio constitucional, se requiere pase por los congresos locales, y también se hagan las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo.

A este ritmo, todo indica que en el próximo festejo del 1 de mayo, al menos en papel, ya se tendrán estos cambios y menos horas de trabajo para los trabajadores mexicanos.