Sacando cadáveres del baúl

Columna de: Mario Alberto Gálvez
Un aire helado se coló en la columna vertebral de los implicados en el caso María Amparo Casar Pérez porque el fin de semana pasado se dio a conocer que la Fiscalía General de la República judializó el asunto de la pensión que PEMEX entrega a la viuda desde octubre de 2004 y que un juez federal determinó que a dos funcionarios de PEMEX se les harán cargos.
Los amigos y cómplices de María Amparo Casar pretenden dar interpretaciones descafeinadas a la decisión de la fiscal general Ernestina Godoy para hacer creer que el asunto no va contra Casar Pérez sino contra los funcionarios de PEMEX a los que dicen la viuda ni conoce.
Este asunto se dio a conocer en una Conferencia Mañanera del expresidente AMLO y lo hizo el director de PEMEX de entonces: Octavio Romero Oropeza que fundamentó las varias razones por las que la paraestatal que dirigía estuvo a punto de desaparecer.
Esa mañana mostró solamente un caso de la corrupción que pudrió a PEMEX.
«El señor Carlos Fernando Márquez Padilla, asesor en PEMEX y esposo de María Amparo Casar Pérez, asesora de Santiago Creel Miranda, secretario de Gobernación en el gobierno de Vicente Fox, se encontraba en la parte alta de la Torre de PEMEX y se suicidó.
El Escritor Héctor Aguilar Camín llegó acompañando a María Amparo Casar a las oficinas del que entonces era procurador general del Distrito Federal, Bernardo Bátiz Vázquez en la Jefatura de gobierno de AMLO, para solicitarle que en el documento que describía las razones de la muerte de Carlos Fernando Márquez Padilla no pusiera las palabras: razones de la muerte: suicidio, sino «razones de la muerte: «Accidente».
Bernardo Bátiz se negó y María Amparo Casar y Héctor Aguilar Camín dejaron las oficinas llenos de indignación.
Héctor Aguilar Camín tenía gente suya trabajando en todas partes y llevó a la viuda a las oficinas de Marco Antonio Murillo Soberanis, gerente corporativo de Recursos Humanos de PEMEX, lo sensibilizó sobre la desgracia que estaba padeciendo María Amparo Casar. El gerente corporativo de Recursos Humanos dictó la orden que Aguilar Camín buscaba: ordenó a Miguel Ángel Feijóo, gerente de Administración Financiera de PEMEX, que hiciera los trámites para el pago de la pensión.
De esa manera quedó establecido que María Amparo Casar Pérez recibiría una pensión vitalicia hasta el año 2999, se le pagaría el seguro de vida del fallecido y PEMEX cubriría los estudios y la manutención de los hijos de la viuda hasta que estos fueran profesionales.
Con los trámites resueltos, María Amparo Casar y Héctor Aguilar Camín llegaron a las oficinas de Teresa Maldonado, subgerente de Recursos Financieros de PEMEX, quien, a pesar de las irregularidades, entregó el primer cheque por 129 mil pesos.
¿Cuáles eran las irregularidades que podían leerse en los documentos que la viuda presentó? Su esposo entró a laborar a PEMEX el primero de junio de 2004 y se suicidó el 7 de octubre de 2004, luego de 124 días de estar trabajado en PEMEX, por lo que era fácil ver que por haber laborado menos del tiempo reglamentario y por haberse suicidado, la viuda no tenía derecho al pago del seguro de vida, a la pensión vitalicia ni al apoyo económico para sus hijos.
Héctor Aguilar Camín mostró su efectividad como gestor de trámites porque nunca se vio tanta celeridad en la solución de la pensión y el pago del seguro de vida para una persona: Carlos Padilla se suicidó el 7 de octubre de 2004 y la viuda recibió el primer cheque el 29 de octubre de 2004, apenas 22 días después».
Cuando el escándalo de la estafa de María Amparo Casar estalló, la derecha se lanzó contra AMLO llamándolo cobarde y ruin por querer matar de hambre al quitarle la pensión a una pobre mujer que era viuda y madre de dos hijos, pues ese poco dinero (125 mil pesos mensuales) era con el que apenas sobrevivía.
Fue tan descomunal la campaña contra AMLO que el presidente tuvo que sacar más trapos sucios de María Amparo Casar: ella cobraba en Canal Once 225 mil pesos por programa, cobra 500 mil pesos mensuales por ser presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y constantemente recibe honorarios por aportaciones en paraestatales por razones culturales, en suma, la señora se embolsa mensualmente algo más de un millón de pesos.
Alejandro Gertz Manero, entonces fiscal general, tomó el caso contra María Amparo Casar, pero después lo echó al fondo del baúl.
Se echó a Gertz Manero de la Fiscalía General y se colocó a Ernestina Godoy, entonces ésta saca del fondo del baúl un caso que estaba muerto y reactivó el asunto contra María Amparo Casar Pérez.
Días antes de eso, Claudio X. González Guajardo, dio la feliz noticia de que su grupo político «Somos México» ya cumplió con casi todos los requisitos para aspirar a recibir el registro como partido político y de pronto cae sobre él la fatal noticia de que se revive y se judializa el caso de la presidenta de su MCCI y la gente que analiza la política se pregunta si el junior tóxico cometió un error al no deshacerse de María Amparo Casar cuando se supo que estaba implicada en una estafa contra PEMEX.
Desde la perspectiva de esta columna parece que el junior tóxico no se equivocó al no echar a la viuda ladrona porque actuó de la misma manera como lo hizo con Xóchitl Gálvez cuando todo apuntaba a que su candidata a la presidencia sería un total fracaso:
A María Amparo Casar, Claudio X junior la conoce de hace muchos años, sabe que es corrupta, como lo es él mismo, no la echó de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad porque creyó que juntos derrocarían a AMLO gracias a las campañas de lodo que lanzarían sobre el presidente tabasqueño por lo que la corrupción de ella dejaría de tener importancia.
Ocurrió lo mismo con Xóchitl Gálvez, el junior tóxico estaba enterado de que como política ella era una nulidad, pero confiaba en que atraería tantos votos como para ganar el Congreso de la Unión y en que la ventaja en la votación para Claudia Sheinbaum fuera menos de diez puntos porcentuales lo que le permitiría invalidar la jornada electoral, exigir una nueva elección en la que no participaría Claudia Sheinbaum y así podría colocar a Xóchitl en la Presidencia.
El error de Claudio X junior fue de soberbia, creyó que lo tenía todo bajo control, que las campañas de lodo contra AMLO y Claudia serían suficientes para desalentar el voto a favor de Claudia y de los candidatos de MORENA.
Pensó que las encuestadoras replicarían los números de su encuestadora Call Center y que los medios de difusión se plegarían a su autoridad cuando diera el manotazo contra los números que diera el INE y que harían coro para colocar a Xóchitl Gálvez en Palacio Nacional.
Por exceso de soberbia no echó a María Amparo Casar y a Xóchitl Gálvez porque pretendía usar a la viuda como una víctima de la persecución política del gobierno comunista de AMLO y a Xóchitl Gálvez la usaría como punta de ariete para derribar las puertas del INE y del TRIFE para doblegar a Guadalupe Taddei y a Mónica Soto.
Será muy difícil encontrar a alguien que le haya hecho más daño a la derecha mexicana como Claudio X González junior, por eso el presidente AMLO tuvo razón cuando dijo que habría que darle una medalla por servicios a la patria.
En palabras llanas, Claudio X. González Guajardo pecó de soberbio, exageró su tamaño sin darse cuenta de que solamente fue el sapo que se infló para igualarse al animal más grande de la selva y finalmente reventó.
Se espera de un momento a otro una campaña a favor de la pobre viuda que apenas tiene para dar de comer a sus huerfanitos.
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Gabriel Boric entregará la banda presidencial al ultraderechista José Antonio Kast y algunos desorientados dirán que en Chile la izquierda retrocedió y que avanzó la ultraderecha, pero eso es falso, Boric no es de izquierda, los votantes chilenos lo sabían y se cansaron de tener en la presidencia a uno de derecha que fingía ser de izquierda y decidieron poner en la presidencia a uno de ultraderecha que se dejará de hipocresías.
De esa manera los chilenos sacan del baúl el cadáver de Augusto Pinochet, un muerto al que nunca sepultarán.