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¿Por qué enterraron a un hombre hace 5.000 años con un collar de 42 dientes? El hallazgo que desconcierta a los arqueólogos

En un túmulo funerario neolítico de apenas cuatro metros de diámetro, al sur de Breslavia, Polonia, reposaba el esqueleto casi completo de un hombre adulto. Lo acompañaba un curioso ajuar funerario: un collar formado por decenas de dientes perforados. Cerca de sus restos aparecieron, además, fragmentos de otros cráneos humanos. La combinación resulta tan sugerente como enigmática y plantea una serie de preguntas que la arqueología está intentando responder.

El hallazgo, que la Universidad Médica de Breslavia ha dado a conocer en 2026, se ha presentado como uno de los enterramientos neolíticos más singulares de la Baja Silesia. ¿Se trata de una escena de violencia ritual o la interpretación de este singular enterramiento discurre por otros cauces? En el interior de la cámara funeraria de un túmulo en Żórawina, se ha identificado el esqueleto casi completo de un hombre adulto.

Portaba un collar hecho de dientes. El yacimiento donde se encontró el enterramiento se localiza en las proximidades de Żórawina, al sur de Breslavia y en un área funeraria de la Baja Silesia. Los arqueólogos documentaron un túmulo neolítico circular de aproximadamente 4 metros de diámetro, con una cámara funeraria central. En el interior de la cámara, se identificó el esqueleto casi completo de un hombre adulto.

La datación provisional lo sitúa alrededor de 2900 a. C., en plena fase media del Neolítico. Esa fecha, sin embargo, procede de la tipología del hacha hallada junto al cuerpo; aún no se ha corroborado a través de un análisis de radiocarbono. Arqueólogos encuentran 12 dientes de ualabí cubiertos de resina en Australia y descubren que formaban parte de una antigua joya indígena El conjunto se ha vinculado, de forma preliminar, con el círculo de la Cultura de la cerámica cordada, una tradición arqueológica extendida por buena parte de Europa durante el III milenio a.

Esa asociación es provisional y deberá confirmarse mediante un análisis minucioso de la cronología, la tipología de los objetos, el contexto funerario y los datos genéticos. La Cultura de la cerámica cordada, conocida por sus vasijas decoradas con impresiones de cuerda y por sus hachas de combate, se asocia a comunidades pastoriles y móviles que dejaron una huella genética profunda en la Europa de los periodos posteriores.

El conjunto se ha vinculado, de forma preliminar, con el círculo de la Cultura de la cerámica cordada, una tradición arqueológica extendida por buena parte de Europa durante el III milenio a. La pieza más llamativa es, sin duda, el collar: 42 dientes que se perforaron de manera intencional en la raíz y se dispusieron en forma de collar. ¿De qué animales proceden esos dientes?

Aunque todavía no se han identificado de manera definitiva, se han propuesto grandes mamíferos, entre ellos cánidos (lobos o perros), osos y ungulados. Tampoco se ha descartado por completo que alguno pueda tener un origen humano. Solo los análisis genéticos y zooarqueológicos podrán resolver la cuestión. Junto al collar, se recuperaron cuentas de hueso y de ámbar, piezas de sílex y un hacha de serpentinita con indicios de uso.

El ámbar solía viajar por rutas de intercambio de larga distancia, lo que sugiere que quienes prepararon el enterramiento tenían acceso a bienes importados. Aunque los dientes todavía no se han identificado de manera definitiva, se han propuesto grandes mamíferos, entre ellos cánidos (lobos o perros), osos y ungulados. ¿Qué función tenía el collar en el enterramiento? Su presencia en el ajuar funerario podría interpretarse como una suerte de tecnología de la memoria.