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Margarita Valdez Medina. El campo de la vida

 

Margarita Valdez Medina. Doctora en Educación, Maestra en Educación y Licenciada en Psicología. Cuenta con Diplomados Inteligencia Emocional, Tanatología y Desarrollo Integral del Ser Humano por el Instituto Gestalt.

Cinco años de experiencia académica como docente en educación superior en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, en la Licenciatura en Enfermería.

Dos años de experiencia académica como docente en educación básica privada.

Facilitadora de charlas-taller en el grupo “Crece fluye y mueve tu mente”, “Mujer nutriendo mujer”, así como del círculo de estudio “Leyendo desde el corazón”.

Mediadora de Lectura del programa Lecturas Andantes (Reflexionario Mocambo y UV).

Actualmente se desempeña como psicóloga voluntaria en la Cruz Roja Mexicana, Delegación Veracruz-Boca del Río, brindando acompañamiento psicológico en el área de salud mental y apoyo psicosocial.

 

El campo de la vida

 

En el inmenso campo de la vida, cada persona es como una semilla.

Nunca sola, siempre acompañada del sol, la tierra, el aire y la lluvia; cada elemento natural es vital para germinar, crecer y florecer. E incluso ante el fuego de las pruebas más duras, la semilla no se destruye: se transforma y renace con más fuerza.

Esta semilla necesita cuidados, amor y tiempo. En su infinita sabiduría organísmica ella sabe cuándo brota su flor y cuándo da frutos. Con su belleza alegra a quien la mira y con la riqueza de su fruto comparte alimento a quien lo necesita.

Cada raíz, cada hoja necesita sustento y, ¿Por qué no?, también necesita que le cuente un cuento.

Esta pequeña semilla al llegar a este mundo ofrece a la madre tierra su primer aliento y al trascender agradecida ofrece su último aliento.

La piel de esta semilla necesita los rayos del sol para tomar energía y alegría, que harán disfrutar en la vida.

La tierra como buena madre ofrece alimento, casa y sustento. Al cuidar de ella, ella también cuida de nosotros.

La lluvia proporciona el agua que necesitamos para crecer, vivir y purificar el alma cuando la lluvia sale de tus ojos.

El fuego representa el amor, la pasión y la resiliencia que la lleva a florecer.

En el campo de la vida cada semilla es valiosa, necesaria y hermosa.

Germinemos, pues, a nuestro ritmo y a nuestro tiempo.

 

 

La Catrina enamoradiza

(Calaverita)

 

Aun siendo de madrugada, la Catrina salió de volada,

con destino a Veracruz, para darse un tour.

Buscaba el calor del puerto, bailar un buen danzón,

y llevarse a unos cuantos directito al panteón.

 

Al llegar a Veracruz, la Muerte se relajó,

cambió su guadaña por un coco que se tomó.

Y como estaba acalorada,

Se refrescó con una limonada

 

La Vida le presentó a Margarita y enseguida respondió:

“¡Flaquita, no me lleves ahorita!

Mejor te llevo a mi lugar favorito: la playita”.

 

Platicaron por horas y la Muerte, de la chamba se olvidó,

Margarita sonreía divertida, que la Muerte de ella se enamoró.

Después la Catrina le invitó una rebanada de pastel

para que la acompañara con un rico café.

 

Continuaron conversando toda la tarde, y se despidieron.

¡Oh, descuido de la Muerte!,

que olvidó pedir su número celular.

 

Así la Flaca fue tras de ella,

Caminó por todo el malecón

Pero nomás no la encontró.

 

Cayó la noche llena de estrellas,

desconsolada lloró y lloró,

mas de Margarita jamás se olvidó.

 

 

 

Margarita Valdez Medina