
Lucía Bustos Aguilera. Dentista, maestra y abogada de profesión. En sus ratos de esparcimiento, escribe narrativas tipo anécdotas, fábulas, cuentos, poesía, reflexiones y libros de contenido didáctico. Tiene más de treinta años dedicándose a la docencia con experiencia en todos los niveles educativos. Tiene veinticinco años al frente de la Escuela de Posgrados en Educación Integral (EPEI) y veinte años al frente del Centro Especializado en Estrategias y Análisis de Educación.
Correspondencia
Hoy, ante un nuevo acontecer, tengo que agradecer
la luminosidad del alba por su estruendosa calma,
con que la vida me apremia y la experiencia me exalta,
el tornasol del cielo, el arrojo inusitado del placer
con que me aferro al renacer de cada amanecer.
Corresponder con recelo cada vez que aprecio el cielo,
con la bravura del mar y la paciencia del río,
que en su continuo andar muestran su poderío
para continuar viviendo al compás de mi destino,
y devenir sin protestas lo que el destino me entrega en flagelo.
Encomiar a la existencia mi alma, respondiendo
con ambición, ansia e inspiración, y permaneciendo
impávido ante tanta decepción, como un proceder
ante los retos portentosos de la supervivencia, airosos,
inusitados y alucinantes, pero que te dejan ser.
Incandescencia
La llamarada con que incitas al pecado
es más que la gloria de la pasión prohibida.
Desencadenas en mi ser la inusitada sensación
de estar entre cielo y tierra, de forma fingida.
Al unísono de sentimientos encontrados,
he de creer que nuestro amor será infinito,
que nunca habrá noche o día contemplado
como en el imposible perecer de lo finito.
Alimenta el fuego con tu efervescente mirada,
con la calidez de tus besos y atrevidas caricias,
déjame sentir en la incandescencia de tus ganas
que soy solo yo quien llena todos tus sentidos.
