La abominable verdad

 

Gustavo Monterrubio Alfaro

 

Lamento decepcionar por anticipado a los colectivos de buscadoras y buscadores de desaparecidos.

Ante la intervención de Alejandro Gertz Manero en la indagatoria del ya tristemente célebre rancho Izaguirre, si alguien tenía la esperanza que al tomar la conducción del caso el gobierno federal llegará a la dolorosa verdad, lo siento, pero no será así.

La “verdad histórica”, aunque no la llamen así, será más o menos construida, como sigue.

No operó ahí un campo de trabajo forzado (entrenamiento paramilitar) y exterminio (hornos crematorios improvisados, entre otros métodos), fueron alucinaciones que la desesperación, la rabia, la impotencia y el dolor filial provocaron en los que encontraron objetos personales y algunos restos humanos quemados, los que podrían no pertenecer a desaparecidos,  el oráculo Noroña, dixit.

El guión oficial, más o menos, irá así: era un campamento de verano, al que llevaban a las y los jóvenes a hacer campismo, senderismo, caminata, y sí se desarrollaban algunos deportes extremos, pero con éstos se pretendía fortalecer el músculo, solamente. ¿Se practicaba tiro?, sí, también, pero es que ahí funcionaba un club cinegético clandestino, nada más.

Al arribar, todas y todos eran despojados de sus pertenencias (las cuales por negligencia los instructores olvidaron destruir) y se les proporcionaba un uniforme y botas de campaña, en la parte superior derecha de la camisa, tenía impreso el acrónimo CJNG, pero *no significa sólo lo que ustedes creen, significa también: CARTEL JALISCIENSE DE NARCO GOBERNANTES (CJNG), utilizo el plural del adjetivo gobernante, para referirme no sólo a los gobernadores sino también a los procuradores y fiscales, secretarios estatales de seguridad pública, a los poderes judicial y legislativo, a los presidentes municipales, cabildos y directores de seguridad, y a funcionarios  federales, en suma, a todos los funcionarios de todos los niveles y rangos que fueron cómplices por acción u omisión de estas abominables, execrables e inocultables masacres y crímenes de lesa humanidad y lesa patria, cuyo punto de quiebre es el monstruoso crimen cometido cerca de Teutichlán; en el antes y el después hay culpables y tienen nombre y apellido, pero éstos no se sabrán jamás, a lo sumo, caerán algunos charales, nunca peces gordos.

La especialidad del ministerio público es integrar expedientes con deficiencias, para que los jueces tengan elementos, para no encontrar elementos para proceder, o violaciones deliberadas al debido proceso. Sospecho que ambos se ponen de acuerdo para trazar la ruta de las leguleyadas.

No esperen resultados inmediatos ni satisfactorios los dolientes, a lo sumo, si Gertz Manero continúa en el cargo, cuando agonice el sexenio que corre se tendrán algunos resultados parciales y algunos culpables menores y chivos expiatorios sujetos a  proceso, y de milagro algún sentenciado, con sentencia firme, porque nunca se llegara al fondo del asunto, porque es aquí donde nadan libremente los peces gordos, y porque este expediente tendrá el sello de la bestia, como todos los que le preceden: IMPUNIDAD.

Las hipótesis precedentes se desprenden de las declaraciones de Gertz Manero y de lo que ha trascendido de las actuaciones de la fiscalía estatal: las “indagatorias” de los fiscales estatales y el federal ponen en duda la existencia de mecanismos para quemar cuerpos, que había adiestramiento paramilitar, castigos crueles por indisciplina, hasta la muerte, lecciones para destazar humanos, pruebas de lealtad como asesinar a sangre fría y descuartizar a amigos y familiares, en fin, es infame la lista de pruebas a las que eran sometidos los que eran llevados por la fuerza  y los que llegaban por su propio pie.

Claro, se argumentará que se usaron todas las técnicas y herramientas científicas, que se respetaron los protocolos de investigación científica, que se analizaron todas las pruebas con rigor técnico-científico y que se agotaron todas las hipótesis posibles.

Los colectivos de buscadores fueron marginados porque son testigos de calidad y estorban, porque las autoridades necesitan actuar con total y absoluta impunidad, para alterar todo, para manipular las evidencias, la escena del crimen, los testigos, las indagatorias y los procesos de custodia y análisis forense, no para llegar a establecer la verdad más allá de toda duda razonable, sino justamente para concluir en lo opuesto: IMPUNIDAD.

De acuerdo con las últimas noticias , por fin la fiscalía federal atrajo la indagatoria*, la razón es obvia, le dio el tiempo necesario a la fiscalía estatal para que hiciera lo que tenía que hacer para encubrirse a sí misma, a los ex gobernadores y demás funcionarios implicados, de los tres niveles de gobierno.

Ahora que Gertz Manero asumió la conducción de la investigación se justificará con que le dejaron un cochinero, desaparecieron pruebas o se las robaron, alteraron las evidencias, manipularon escenarios, testigos se esfumaron o fueron eliminados, se violaron los protocolos de investigación científica, las técnicas de recolección y preservación de evidencias fueron olímpicamente ignorados, los expedientes están incompletos o sencillamente están vacíos, etc.

Conclusión, lo que afirmé, supra, IMPUNIDAD.

*No alteré el texto original salvo en las actualizaciones señaladas con un * por la sencilla razón que la información que vertió Omar García Harfuch deja abierta la puerta para que Gertz Manero construya su verdad histórica; Harfuch afirmó que era un campamento de entrenamiento, pero no encontró evidencias de personas asesinadas con cualquier método.

*“A pregunta sobre si se hallaron restos humanos en el lugar, respondió: “no tenemos conocimiento. La Fiscalía General de la República (FGR) va a determinar exactamente si hay restos -¿la fiscalía federal? ¡Imaginen, la iglesia en manos de Lutero!- nosotros no lo tenemos confirmado. Lo que sí es que, en la primera operación que hizo la Secretaría de la Defensa Nacional, junto con la Guardia Nacional –en septiembre pasado–, había un cuerpo y se detuvieron a 10 personas.”

*Y Claudia Sheinbaum agregó: “La Presidenta, por su parte, enfatizó que se conocerá todo en torno a este caso. La verdad, no la verdad construida por alguien, sino la verdad.” La Jornada, 25 marzo 2025.

*Pues esta verdad no será otra que la que están construyendo los funcionarios responsables del caso, para encubrir culpables. Reflexionen sobre la flagrante contradicción de Garcia Harfuch: “el funcionario federal reveló que quienes se oponían al adiestramiento en ese rancho o intentaban escapar eran golpeados, torturados y asesinados.” La Jornada, ibídem.

*Pero no encontró evidencias de restos humanos, sospecho que cremaban los cuerpos y las cenizas las dispersaban en la atmósfera con un ventilador oscilante, por esta genial técnica, supongo que del Lastra, las autoridades no encontraron ni cenizas.

*De los hornos crematorios, ninguna mención; apuesto diez a uno que en el interrogatorio al tal Lastra se le preguntó sobre la forma en que eliminaban a las personas, pero la respuesta sustenta una verdad aterradora que no es conveniente que se sepa, porque contraría la verdad histórica que se pretende construir.

*“Indira Navarro, líder de la agrupación (Buscadores), compartió un desgarrador testimonio de un joven que logró sobrevivir a este infierno.

*“El testimonio describe cómo los reclutados eran obligados a participar en la construcción de fosas clandestinas, donde los cuerpos eran quemados en hornos improvisados y enterrados en “camas de piedras” o ladrillos. El Imparcial. 11 marzo 2025.”

*¿Por qué este testimonio de un testigo ocular, no lo acepta la autoridad para seguir la pista a los hornos improvisados? La respuesta es obvia, porque conduce a la verdad, la que los gobiernos de los tres niveles intentan ocultar. Estos tipos y tipas siguen creyendo que somos idiotas y retrasados mentales, a los que se nos puede manipular con cuentos chinos y verdades históricas, con guión del segundo piso de la 4T.

*El sobreviviente que informó a una de las buscadoras “para descansar”, describió los hornos crematorios de la siguiente manera: se les ordenaba cavar un foso, en el fondo de éste se ponía una cama de ladrillos y sobre ésta el cuerpo, al que se cubrían con madera y probablemente usaban un precursor, que seguramente era algún combustóleo, con este método se eliminaba a los que no obedecían, a los que no resistían las rutinas de entrenamiento, a los que intentaban escapar y no dudo que también asesinaban por placer, sin motivo aparente.

*Sí los peritos de las fiscalías estatal y federal pretenden encontrar instalaciones como las del infame campo de concentración de Auschwitz, una nave con cámaras de gas, chimeneas y gavetas para introducir los cuerpos y quemarlos, pues no, no los encontrarán, no había hornos de éstos.

En el ánimo de evitar polémicas inopinadas, no responderé a ninguna opinión ni a favor ni en contra, dejaré que el tiempo transcurra para someter a prueba mis hipótesis, porque no tendremos que esperar hasta el fin de los tiempos, sólo alrededor de un lustro.

*En suma, cuando mucho el gobierno admitirá que hay campos de trabajo forzado, de entrenamiento, o tal vez no, pero no logrará “probar” que hay campos de exterminio, con cualquier método, incluida la cremación de cuerpos y la desaparición de evidencias.

*¿Cuántos campos de trabajo forzado (entrenamiento paramilitar) y de exterminio (asesinatos con cualquier método, incluida la cremación y desaparición de evidencias) existen en el país y desde cuándo?

No modifiqué el texto original porque no hay una versión oficial del caso, y aún es posible que mis conjeturas sea avaladas por las “investigaciones” de las autoridades responsables, cuando emitan un dictamen, sino final, por lo menos parcial.