
Gonzalo Valenzuela
Tres décadas de pasión lectora
La lectura es como el alimento;
el provecho no está en la proporción de lo que se come,
sino de lo que se digiere.
—Jaime Balmes
Agradezco al maestro y amigo Leonel Plaza Aldazaba haberme invitado a la celebración del 30 aniversario del Club de Lectura “La Hojarasca”, del Programa Nacional de Salas de Lectura. Tres décadas de pasión lectora. «Éramos apenas un puñado de ocho integrantes quienes lo iniciamos y ahora somos más de 30» —recuerda con orgullo y algo de nostalgia.
La velada literaria-musical conmemorativa se realizó el pasado viernes 27 de febrero en la Capilla del Centro Cultural Exconvento Betlehemita, ubicado en Canal, esquina Zaragoza. Centro histórico de Veracruz. El programa fue conducido por la maestra Romelia Torres Morales y la parte musical, por el maestro José Luis Montes Barradas.
La Semblanza de la historia del Club de Lectura: “La Hojarasca”, estuvo a cargo del Mediador de Lectura y fundador, Leonel Plaza Aldazaba. Reproduzco fragmento de su discurso.
30 años sembrando libros
«Llegué al Ex Convento Betlehemita porque me dijeron que aquí encontraría a quien nos enseñaría a habitar el mundo de otra manera. Se llamaba Ana Arenzana. Hoy, después de treinta años de caminar por distintos senderos, solo puedo decirlo así: gracias. Gracias por la travesía.
Corría el año de 1995 cuando alrededor de veinticinco compañeros: de Fortín de las Flores, Córdoba, Ciudad Mendoza y del puerto de Veracruz, decidimos subirnos a una barca invisible. Durante cinco meses navegamos en aguas mansas, hechizados por la voz de Ana, cuyo decir tenía algo del canto de las sirenas de La Odisea: imposible no seguirla, imposible no escuchar.
En ese viaje leímos La historia interminable, de Michael Ende, y Espacios de lectura, de su autoría. El primero nos dio alas; el segundo herramientas para construir nuestra propia embarcación.

Fundadores del Club de Lectura “La Hojarasca”: Livia Carrasco Vigil, Ma. de Lourdes Rosas Palacios, Leonel Plaza Aldazaba y Darvelia Martínez Hernández.
Al tocar tierra firme, quedamos marcados por un entusiasmo que ya no nos abandonaría. Nos comprometimos a sembrar palabras, a esparcir historias como quien lanza semillas confiando en la lluvia.
Antes de que el desánimo pudiera amarrar los sueños, construí una barca y escribí su nombre en el costado: La historia interminable. Desde entonces me asumí como un navegante empeñado en impedir que la Nada devorara el territorio de la imaginación. Reuní a mis amigos y partimos hacia lo desconocido.
Más tarde fui convocado a un taller del CONACULTA, en la ciudad de Morelia. Poco después llegó el primero de varios acervos destinados a promover la lectura. Abrí aquella caja y aspiré el olor de los libros nuevos. Fue una emoción difícil de nombrar. En ese instante regresé a mi infancia, al descubrimiento íntimo de que los libros me importaban, de que algo en ellos me estaba esperando.
Toqué puertas, hablé con vecinos, amigos y familiares. Fueron pocos quienes escucharon el llamado, pero los suficientes: Darvelia, Livia, Magali, Lulú, María Eugenia, Tere, José Luis, Carlos Vigil, Juanita, Paty… Con ellos acordamos reunirnos una vez al mes. Elegíamos un libro, leíamos en voz alta, veíamos películas para dialogar con los textos, prestábamos libros a domicilio y jugábamos con la palabra. Así comenzó todo. Un 24 de febrero de 1996.

Club de Lectura “La Hojarasca”
Con el tiempo, el club fue transformándose, atento a los gustos y pulsaciones de quienes llegaban. Aprendimos que la vida se compone de instantes y que cada encuentro debía vivirse como si fuera único. Los libros nos enseñaron la hospitalidad: a abrir espacios de generosidad para acompañarnos en el mundo lector, y principalmente, por la vida…
… En estos treinta años, muchos han subido a la embarcación; pocos han resistido el paso del tiempo. A ellos les debo gratitud eterna. A Darvelia y a Romi, especialmente, por ayudarme a remar cuando flaquean las fuerzas; a todos los demás, por la complicidad y la fe en esta aventura. ¡Larga Vida al Club de Lectura la Hojarasca!»

Dora Alicia Ortega Lozano interpretó el poema “La Hojarasca”.
Autor: Leonel Aldazaba.
Vinieron canciones como “Más de cien mentiras” “Cantares”, “Besos de poeta” “Sueño imposible” adaptación de Marcela Utrera, “Macondo” y el poema “La Hojarasca” interpretado por Dora Alicia Ortega Lozano. Autor: Leonel Aldazaba. Experiencias vividas por Darvelia Martínez y Sara Estopier Segura. Frases significativas o emociones despertadas a través los libros compartidos por Elma Aurora Hernández, Ma. de Lourdes Rosas, Elvira Sánchez Magdalena Morales y Humberto García.
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