Estancamiento del empleo formal y auge de la informalidad marcan el mercado laboral rumbo al 2026

-Puebla se ubica entre los estados con mayor informalidad del país; la incertidumbre comercial, la inseguridad y la inflación presionan el panorama económico.

El mercado laboral en México y en Puebla transita hacia 2026 con un panorama de claroscuros: mientras las cifras de ocupación total alcanzan niveles históricamente altos, la calidad del empleo se ha deteriorado debido al estancamiento en la generación de plazas formales y al crecimiento sostenido de la informalidad.

Así lo advirtió Anselmo Salvador Chávez Capó, profesor investigador de la Licenciatura en Administración Financiera y Bursátil de la UPAEP.

Con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el académico explicó que, a nivel nacional, la Población Económicamente Activa ronda los 56 millones de personas, con una tasa de desempleo de entre 2.5 y 2.9%, lo que técnicamente refleja un fenómeno de “pleno empleo”.

Sin embargo, subrayó que esta lectura es incompleta si no se analiza la calidad de las plazas disponibles.

Al cierre de 2025, el IMSS registró aproximadamente 23.9 millones de puestos formales. No obstante, durante todo el año solo se generaron 278 mil nuevas plazas, una cifra muy por debajo de la meta estimada de 1.2 millones anuales necesarios para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral.

“Lo menos que podemos decir es que el resultado fue decepcionante”, puntualizó Chávez Capó, al señalar que enero de 2026 inició con una pérdida neta de 8 mil 104 empleos formales, el peor arranque de año desde 2009.

El investigador detalló que más de 32.9 millones de personas laboran en la informalidad, es decir, sin seguridad social, contrato legal o prestaciones como servicios de salud, vivienda o ahorro para el retiro.

“La brecha salarial es evidente: un trabajador formal gana en promedio casi el doble que uno informal, lo que acentúa la desigualdad”, explicó.

El académico advirtió que el empleo informal funciona como válvula de escape ante la falta de plazas formales, pero no garantiza estabilidad ni calidad de vida a largo plazo.

Entre los sectores más afectados por la reciente contracción del empleo formal se encuentran el agropecuario (-3.4%), la industria extractiva (-2.4%), la transformación (-2.1%) y la construcción (-2.1%).

Chávez Capó atribuyó parte de la desaceleración a la incertidumbre en materia comercial con Estados Unidos, particularmente por posibles ajustes arancelarios y decisiones de política económica adoptadas en la Casa Blanca.

“La falta de certeza jurídica y comercial inhibe la inversión. ¿Cómo producir si no sabemos bajo qué condiciones se intercambiarán nuestros bienes?”, cuestionó.

Asimismo, advirtió que la inseguridad representa “el elefante en la sala”, pues sin condiciones de certeza jurídica y física, la inversión productiva se frena.

Para este año se prevé la implementación de reformas como la llamada “Ley Silla”, la regulación de trabajadores de plataformas digitales ante el IMSS y la transición paulatina hacia una jornada laboral de 40 horas semanales rumbo a 2030.

Además, se anticipa un posible repunte temporal en sectores como servicios y comercio por la llegada de visitantes con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, lo que podría dinamizar el consumo, aunque principalmente en actividades de carácter informal.

En términos anuales, se estima un crecimiento moderado de alrededor de 198 mil empleos (0.9%), cifra insuficiente frente a las necesidades estructurales del país.

En el caso de Puebla, el panorama es aún más complejo. En 2025 la entidad alcanzó una tasa de ocupación de 98.5%, ubicándose en sexto lugar nacional en población trabajando.

Sin embargo, la tasa de informalidad asciende a 68.2%, muy por encima del promedio nacional (55.4%). Esto implica que alrededor de 2.1 millones de poblanos laboran en la informalidad, frente a cerca de 890 mil en el sector formal.

Puebla es el cuarto estado con mayor informalidad, solo después de Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

El académico explicó que el crecimiento económico estatal (0.8% en 2025) fue impulsado principalmente por el sector servicios, que concentra 63.7% del valor agregado. Esta dinámica facilita el crecimiento de micronegocios y actividades comerciales sin regulación.

“Es mucho más fácil establecer un comercio informal que abrir una industria formal con todos los requisitos legales”, indicó.

Además, Puebla ocupa el tercer lugar nacional en condiciones críticas de ocupación: cuatro de cada diez trabajadores laboran más de 48 horas semanales con ingresos inferiores al salario mínimo.

Chávez Capó alertó también sobre el repunte inflacionario cercano al 4%, lo que encarece insumos y reduce el poder adquisitivo.

A ello se suma la posible disminución de remesas —de las cuales Puebla capta cerca del 5% nacional— y el efecto del tipo de cambio, que reduce la cantidad de pesos recibidos por dólar enviado.

“Menos remesas y menor poder de compra impactan directamente el mercado interno”, explicó.

El académico concluyó que la informalidad genera un escenario de “pierde-pierde”: pierde el trabajador, al no contar con seguridad social ni ahorro para el retiro; pierde la hacienda pública, al recaudar menos; y pierde la empresa, que asume riesgos legales ante contingencias laborales.

“Lo único favorable es que las personas obtienen un ingreso que cubre necesidades básicas y evita presiones sociales mayores, pero no genera calidad de vida ni estabilidad”, afirmó.

Finalmente, subrayó que el mercado se mueve entre la ambición y el miedo, y que mientras no haya seguridad y certeza jurídica, la inversión seguirá limitada.

“Sin seguridad no hay inversión, y sin inversión no hay empleo formal suficiente. Ese es el gran desafío para México y para Puebla en 2026”, concluyó.