Erasmo Nava Espíritu. ¡Retando a la gravedad!

Erasmo Nava Espíritu. Nació el 25 de noviembre de 1950, en Mochitlán, Guerrero, México. Es poeta y licenciado en Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN); obtuvo el grado de Maestro en Ciencias en Planificación del Desarrollo Regional, en el Instituto Tecnológico de Oaxaca, México. Ha publicado los libros de poesía: Oración a los humanos y otros poemas, Edición de autor, Ciudad de México, 2002; Cuando los dioses hablan y otros poemas, de lo cotidiano a lo trascendente, Editorial Garabato, Ciudad de México, 2007; La danza mortal de las palmeras, Editorial VersodestierrO, Ciudad de México, 2011; Pasos que rompen la memoria de los años, Altres Costa-Amic Editores, Puebla, Puebla, México, 2015; La casa de teja, Eterno Femenino Ediciones, Ciudad de México, 2019.

 

¡Retando a la gravedad!

(Para mi nietecita Amaia Camila)

 

Sopla el viento en el jardín,

y tú, apareces con tus pies ligeros

y tus manos de zafiro,

retando con mucha fuerza a la gravedad.

 

De tu garganta brota un suspiro

lleno de encanto y vitalidad

eleva tu cuerpo a la infinitud del tiempo,

para que luego vuelvas, ¡transformada!

 

Hay armonía en tus saltos

algo que brota de ti;

también hay ánimo puro

que te eleva por el aire.

 

Un profundo silencio llega

y rodea con amor tu entorno;

los sonidos se oyen lejos

como ecos en la caverna.

 

Tu ágil vitalidad, te sostiene con el viento,

con hilos blancos de plata

dispuestos para llevar:

luz del alma en tu mirada.

 

¡Árboles que no se van!

porque están llenos de cantos;

y los otros que vendrán

¡cabalgando en la vereda!

 

En el valle, sopla el viento y te enternece.

 

 

Soñando en los caballitos

(Para mi nietecita Amaia Camila)

 

Aquí va, en un caballito azul

la inocencia pura de Amayita,

todo es sorpresa para ella:

dar vueltas en el caballo ágil,

 

mirando lo que a su paso está,

al pasar frente a los juguetes

simplemente dijo:

“mira papi”.

 

Un silencio profundo se apoderó de ella

pero siguió avanzando

lleva envuelta su ternura

con mantos de su inocencia.

 

Hay misterio en su mirada:

sueños brotan de su corazón y vuelan,

van colgados de su mente

hacia un mundo mejor;

 

Donde sueltan fervor y anhelos,

que vienen del corazón;

la tarde llega color rojizo

y envuelve alegre esa ilusión.