Empleos, ¿cómo vamos?

 

Víctor de Regil

En los últimos meses, ha habido debate sobre ampliar los periodos vacacionales para los trabajadores y reformas como la llamada “ley silla”. Ciertamente, hay que procurar buenas y mejores condiciones para los trabajadores. ¿Incrementos sustanciales en el salario mínimo?, claro que son justos y necesarios para compensar rezagos añejos. ¿Reducir gradualmente el número de horas trabajadas en la semana?, desde luego. Hacia allá va el mundo y México no puede quedarse atrás.

Desafortunadamente todas esas discusiones no solo tocan a una parte del mercado laboral, sino que también, podríamos especular, lo fragmentan más.

El pasado 2025, México cerró con 22 millones 517 mil 076 trabajadores registrados en la “formalidad”, es decir, aquellos que están registrados bajo algún esquema de seguridad social. En enero de este año no se podrá decir que se alcanzó un nuevo máximo en el empleo, porque en diciembre se perdieron 320,692 empleos. Esto es normal, pues todos los diciembres hay pérdida de empleos por razones estacionales.

En julio de 2025 se inició con el programa piloto para registrar a la seguridad social a los trabajadores de plataformas digitales, pero no hay que confundir registro con cotización. Las plataformas registraron a las personas que trabajan en ellas, pero para poder cotizar y obtener en realidad un beneficio del sistema, hay diversos requisitos. Por el momento solo se poder  analizar las cifras de empleo con y sin trabajadores de plataformas.

Si los contamos, la creación de empleo formal durante todo 2025 fue de 213 mil trabajadores. Para poner esa cifra en contexto hay que recordar que año tras año se incorporan a la Población Económicamente Activa alrededor de 1.2 millones de personas. Es decir, incluso contando a los trabajadores de plataformas, esos 213 mil empleos resultarían a todas luces insuficientes para dar cabida a las personas que buscan un empleo.

De igual forma, si excluimos a los trabajadores de plataformas que lograron superar el ingreso mensual para efectivamente cotizar, la creación de empleo se reduce a 72 mil 176, el número más bajo desde la pandemia en la que por obvias razones hubo una pérdida significativa de empleo. Exceptuando ese año, es el número más bajo desde 2004. La tasa de creación de empleo fue únicamente 0.3%.

Los datos a los que usualmente nos referimos cuando hablamos de empleo formal son registros administrativos. Con los datos de diciembre tenemos claridad del comportamiento del mercado laboral formal durante todo el año .

Por su parte, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) nos ofrece una perspectiva más amplia del mercado laboral. La información más reciente de la ENOE corresponde al tercer trimestre del 2025. A partir de ella sabemos que la Población Económicamente Activa sumaba 61.3 millones de personas. En la informalidad estaban casi 33 millones de personas resultando en una tasa de 55.4% de la población ocupada.

Los malos datos de inversión están de alguna manera relacionados con el débil comportamiento del mercado laboral. Si esa fábrica no se construye, si esa ampliación de capacidad no se da, si el costo de hacer negocios en México es cada vez mayor, el empleo formal terminará resintiéndolo. El empleo es la fuente principal de ingreso de todas las familias. Cuando los datos laborales son malos, el consumo lo acabará resintiendo.

Del mercado laboral no se deben presumir máximos. Cada día se debería de alcanzar un nuevo máximo. Deberíamos de hacer, mejor, un esfuerzo real por eliminar las fracturas que hemos diseñado en el mercado laboral para que éste refleje la realidad del país. Eso sí habría que presumirse.