El mismo patrón: la confusión

 

Gustavo Monterrubio Alfaro

 

Las investigaciones sobre la ejecución de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, están conducidas por el mismo patrón, a escala reducida: imponer la narrativa oficial, como en el caso de la falsa pandemia de coronavirus: confundir y enredar todo, para ocultar la verdad.

Hasta la fecha, no hay certeza de nada sobre el Covid, no sabemos si la cepa se originó en la cueva del dragón, en el nido del águila, en las islas Fiyi, en Marte, en Júpiter o en la Luna; si el vector fue un panda, una nutria, un Tiranosaurio Rex, Godzilla o el Hombre Araña; tampoco sabemos si fue desarrollada en un laboratorio instalado por los marcianos en Venus, por los Anunaki en Marte o por Elon Musk en la órbita geoestacionaria.

Mi postura sobre la falsa pandemia, desde el principio, fue rechazar la versión oficial y obtener mis propios datos: tasas de positivos y de letalidad y demostrar que la pandemia nunca existió, porque eran tasas que correspondían a una gripe común estacional, de invierno.

Luego, señalar que los estándares que impuso la genocida  OMS para “combatirlo”, eran realmente para darle forma mediática al monstruo que creó: cero autopsias, para no revelar los crímenes; a todos los pacientes independientemente qué padecieran o estuvieran sanos les aplicaban las pruebas de antígenos y PCR, que arrojaban alrededor de ochenta por ciento de falsos positivos, que significa que sin circular un solo coronavirus por su torrente sanguíneo, cualquier persona sana o enferma daba positivo; todos los diagnósticos, en todo el mundo, eran probable Covid asociado a otra enfermedad cualquiera, o simplemente probable Covid, o sea, se uniformaron los diagnósticos en la aldea global; cremación del cadáver o sellado del féretro, con el mórbido propósito de borrar y ocultar las evidencias de los crímenes que se cometían; aplicación de tratamientos criminales: la intubación, no atender la enfermedad real del paciente y sustituirla por terapias para el Covid, sin ser portador del mismo; prescribir medicación fraudulenta, porque no ha habido ni hay antibióticos para los virus de la gripe; prescribir antibióticos que si son eficaces para combatir bacterias, pero engañando al paciente al hacerle creer que había superado el Covid, pero en muchos casos con daños irreversibles a sus sistemas hepático y renal y el desarrollo de otros efectos secundarios como hipertensión y diabetes, entre otros.

Manipular imágenes de morgues saturadas, de cadáveres apilados en lugares sin identificar, servicio en hoteles con robots, entre otras, que ninguna relación tenían con el Covid

Desde luego hubo personal médico honesto, que no se prestó al juego criminal de la OMS y sus cómplices, las autoridades sanitarias nacionales, primero evitaba que al recién ingresado le aplicaran la prueba estándar o aún aplicada ésta y el resultado era positivo, diagnosticar la enfermedad real, fuera crónica o incidental y prescribir el tratamiento correcto, por ejemplo, al diabético que sufría una descompensación por glucosa: estabilizarlo, mantenerlo en observación y enviarlo a su hogar con medicamentos y recomendaciones.

Desde luego que este personal médico honrado, corría el riesgo de ser despedido o enviado a su casa con licencia pagada “por dar positivo a covid”.

Tampoco hay culpables de los asesinatos masivos ni de las yatrogenias irreversibles que provocaron el miedo inducido y amplificado, los procedimientos médicos deliberadamente criminales y las terapias genéticas experimentales, eufemísticamente llamadas vacunas.

Como desde el principio rechacé que la pandemia fuera real, por el contrario, sostuve que era manipulación mediática a escala global, orquestada por la genocida OMS y las grandes farmacéuticas, que además, aportan el 75 por ciento del presupuesto de la organización sanitaria, cuya función debería ser la de cuidar la salud de los habitantes del planeta, pero lo que realmente cuida y es absolutamente eficiente y celosa es la salud financiera y comercial de sus patrones, las grandes farmacéuticas, mi conclusión pues, fue: EL CORONAVIRUS EXISTE DESDE HACE CIENTOS O MILES DE AÑOS, EXACTAMENTE NO SÉ CUÁNTOS, Y ÉSTOS SON, SÓLO UNA MÁS DE LAS MÁS DE MIL DOSCIENTAS VARIANTES DE VIRUS DE LA GRIPE QUE EXISTEN, PERO EL QUE NUNCA EXISTIÓ, FUE EL MONSTRUO MEDIÁTICO QUE CREARON, ÉSTE JAMÁS EXISTIÓ.

Mis análisis, verdades y conjeturas las circulaba solamente en redes sociales a las que me había adherido, y sucede que Facebook me censura cuatro artículos, por tal motivo me enviaba un mensaje en el que me informaba que violaba normas de comunidad, ¿cuáles son éstas?, sólo Zuckerberg lo sabe, que solamente yo podía leer mi artículo y durante 24 horas no podía recibir ni enviar mensajes, de suerte que decidí darme de baja en todas las redes al experimentar en carne propia que la libertad de opinión es una falacia y que las redes sociales imponen una censura más severa, sutil y absoluta, que los medios de comunicación clásicos, mi única defensa ante el inmenso poder de la red social aludida fue escribir y circular el siguiente mensaje: LA ARBITRARIA CENSURA QUE EJERCE FACEBOOK, ES UN CERTIFICADO DE AUTENTICIDAD Y VERACIDAD, además, porque más del noventa por ciento de la “información” que circula en las redes sociales es basura, y yo invertía tiempo en eliminarla, en virtud que se acumulaba por toneladas a diario, tiempo que podía invertir en actividades más fructíferas, y en el colmo, porque me era materialmente imposible cernir tal cantidad de estupideces, aún dedicando las 24 horas del día, a tan inútil como imbécil tarea.

Sólo conservé dos plataformas de mensajería WhatsApp y Telegram.

Ahora bien, ¿qué pasará con el magnicidio de Carlos Alberto Manzo Rodríguez? Lo sugerí supra y lo detallé con el ejemplo de la falsa pandemia de coronavirus, por lo que el desarrollo de las investigaciones será, en mi opinión, más o menos, como sigue.

¿Quién o quiénes fueron los autores intelectuales de la ejecución? Por supuesto que los sospechosos serán el Chupacabras, la Llorona, el niño Pedrito, molesto porque no le regaló dulces y juguetes la 4T, y uno que otro chivo expiatorio.

Del sicario se destilarán teorías rocambolescas por videntes y astrólogos del talante de la Paca, Walter Mercado, Boris Kristoff y Paquita la del Barrio y uno que otro sabueso de la autoridad investigadora, sobre que el pistolero pertenecía a la organización secreta los Caballeros Tlacuache, que predica y practica la pureza espiritual y reprende severamente la debilidad de la carne, por lo que su apostolado consiste en limpiar el país de los enemigos de la transfiguración de los poderosos en almas pías y generosas.

De la boca de las autoridades saldrán dichos y relatos de ficción, tales como, el sicario fue neutralizado de inmediato, esposado y sometido, pero por un extraño poder y fuerza suprahumana que la Hermandad del Tlacuache desarrolla en sus prácticas y rituales catacumberos, sus miembros son capaces, aún en las condiciones descritas, de forcejear y ser despojados del arma homicida y con la misma recibir, en frenético y confuso forcejeo, un tiro en la nuca; el ejecutor podría ser un miembro del entorno cercano del ex Alcalde, un miembro de la Guardia Nacional de su escolta o enviado ex profeso, un miembro de la organización criminal que participó en la ejecución o un tipo que pasaba por ahí, al presenciar la ejecución e indignado porque asesinaron a su presidente, decide hacer justicia por mano propia.

En suma, si las autoridades yanquis inventan una fábula para encubrir un magnicidio, ¿porqué las autoridades mexicanas que son más arcaicas en sus métodos y procedimientos de investigación, no son capaces de inventar otra, más simple y pedestre, pero de factura azteca?

Quien no crea la fábula azteca, tampoco creerá la teoría de la bala mágica que mató a Kennedy: le perforó la espalda, subió y le salió por la garganta, para después inclinarse en un ángulo de más o menos 45 grados, e incrustarse en la muñeca derecha del gobernador texano, John  Connally, y finalmente ser encontrada intacta en la camilla en que era transportado el moribundo presidente de EE.UU.

¿A qué comunidad pertenecía el sicario? A cualquiera, incluso no se descarta que podría ser de Tumbuctú, Japón o la Polinesia, pero de Paracho no es, y ¿cuál era su nombre verdadero? Podría ser Pito Pérez, Macario, Juan Guaidó o el famoso Remington, el 14 y ¿cuál les gusta?, se admiten propuestas.

¿Hacia dónde apuntaran las investigaciones? Hacia el cielo, la tierra y todo lugar, excepto hacia los verdaderos culpables, porque sería tanto como darse un balazo en el pie. Podrían incluso dirigirse al entorno familiar y político de Carlos Manzo, esta estrategia es bastante conocida y usada, máxime si decide contender por la gubernatura u otros cargos de elección popular, en el supuesto  que sobreviva al sexenio en curso; un anticipo de lo anterior lo ofreció un cavernícola corrupto, paladín de la grosería, la insania mental y el desaseo físico, el repugnante y defenestrado Noroña; podrían señalar a miembros de organizaciones criminales, enemigas de las organizaciones criminales que protegen las autoridades estatales y federales; hasta podrían aplicar los métodos de tortura, para arrancar confesiones, prescritos en el Malleus maleficarum, con el divino propósito de encontrar la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad, métodos que no son extraños en el ámbito judicial, por el contrario, son las técnicas usuales que se han aplicado durante décadas y el segundo piso de la 4T, no es la excepción.

¿En qué concluirán las pesquisas? No obstante, el experto en tortuguismo fue despedido, lo más probable es que desemboquen en nada claro o se alarguen hasta el fin de los tiempos; las autoridades responsables dejaran que el magnicidio se vaya diluyendo con el tiempo y en virtud que la amnesia es inherente a las masas, ésta hará su parte.

A lo sumo, uno que otro chivo expiatorio será sentenciado y después de décadas de apelaciones, revisiones del caso y presión social y política nacional e internacional, de elecciones de jueces y magistrados, se corregirá el entuerto, pero para entonces el caso ya habrá perdido todo interés y los autores intelectuales, tal vez, ya estarán muertos.

Quien crea que con el manotazo en la fiscalía federal las investigaciones serán conducidas con mayor rigor técnico y profesional e imparcialidad, se equivoca de medio a medio, porque serán más manipuladas y desaseadas, puesto que se centrarán en ocultar la verdad, la razón es obvia, ¿porqué ratificó Claudia Sheinbaum a Gerz Manero? Porque AMLO se lo impuso, ¿Porqué? Porque tal vez sabe demasiado de corruptelas de sus hijos y hermanos, a los que encubría, y esta “eficiencia es la mejor valorada en las cloacas del poder, pero la gota que derramó el vaso fue que el ex fiscal mandaba al ranchito de AMLO a Claudia, creyendo que los compromisos del fundador de Morena y siendo ella su creación, no lo removerían, pero se equivocó, ¿porqué?, porque había servido a gobiernos panistas y priístas e híbridos, y los compromisos adquiridos desde luego siguen vigentes, ello lo tornaba extremadamente peligroso, peor aún, en un ambiente nacional enrarecido más todavía por la ejecución del ex Alcalde uruapense, y en un entorno internacional caótico y esquizofrénico, atraer la investigación al ámbito federal, o sea, ponerla en manos de Gerz Manero era sumamente peligroso, diría que equivaldría a un suicidio político, así que qué mejor que sean morenistas fieles y adictas al Peje las que se encarguen de investigar, juzgar y sancionar un magnicidio que aún con todas las maniobras y encubrimientos posibles, no evitará el costo electoral: votos nulos y votos en contra de los candidatos de la coalición que encabece Morena, y ahora sí, con la sartén por el mango, en cuanto sea ratificada Ernestina Godoy Ramos, hermanastra de Leonel Godoy Rangel, toda una fichita éste, no obstante, es el perfil promedio de Morena, la fiscalía federal atraerá el caso, se desgarrarán las vestiduras los morenistas y aliados (cómplices), porque el protocolo lo exige; los mismos que por acción, omisión y colusión, son culpables de la ejecución.

Por último, una pregunta, ¿se atreverá Alejandro Gerz Manero deslizar a la prensa la explosiva información que muy probablemente posee, con la que desenmascararía a falsos transformadores, predicadores y redentores;  demagogos, corruptos e hipócritas? Lo dudo, porque de él es muy probable que el gobierno morenista tenga en su poder un cúmulo de información suficiente para conducirlo directo a la cárcel y con una corte pintada de guinda, el miedo paraliza.

Nota de bateador emergente. Repentinamente irrumpe desde las negras y gélidas profundidades del océano Aquaman, también conocido como el Súper Pejelagarto, paladín de las causas  populares y vengador de la comarca, advirtiendo que está atento a todo lo que acontece en la superficie; con los cien ojos de Argos todo lo ve y nadie escapa al escrutinio del Big Brother, especialmente la derecha golpista, que nostálgica del poder, pretende recuperarlo y no escatima entreguismo ni traición y sin tapujos se dirige con sumisión y abyecta disposición a solicitar humildemente la protección del lunático fascista Donald Trump; así que piénselo  derecha corrupta, no provoque al pacifista de cepa, no tiente su suerte, porque la combatirá ferozmente con la cristiana estrategia de besos y abrazos, sin balazos, movilizando a la plebe y pastoreándola para sahumar y limpiar de malas vibras al Santo Peje, con un beatificante, festivo y purificador temazcal de pueblo.

HE DICHO ¡AGUAS!