
-Una canción surgida por la situación que pasan Venezuela y Ucrania actualmente.
-El artista venezolano radicado en Australia, regresará a México en el segundo semestre del presente año.
Por Mino D’Blanc.
Danny Pryp no solo es un intérprete de su música, de sus propias canciones, sino es también cantante de ópera, actor, productor y director de cine, además de que estudió contaduría y finanzas, en Australia, país es el que reside desde hace más de veinte años, ya que es venezolano con ascendencia ucraniana y española.
El talentoso artista quien radica en la ciudad de Sidney, ha trabajó durante más de diez años en el teatro musical que es una de las artes escénicas más completas para un histrión, ya que combina canto, actuación, danza y ballet. No por algo, no cualquiera puede ser un intérprete en todas sus manifestaciones del teatro musical. De ahí pasó al pop y se ha consolidado como un referente muy importante a nivel mundial del urban pop latino.
Actualmente está promocionando “¡Se van!”, su nuevo sencillo compuesto por él mismo coautoría con Mauro Ríos y Eranier Dauttant. El videoclip de dicha canción fue grabado en la icónica Comuna 13 en Medellín, Antioquia, Colombia bajo la dirección de Juan Esteban Jaramillo y producido por el propio Danny Pryp y Visión for Fims.
Es muy importante mencionar que el talentoso artista realizó una exitosa gira promocional en México en el mes de noviembre del 2025 en la que fue muy bien recibido por el público.
En este año 2026 además de que estará presentando nuevas canciones, como “¡Se van!” y con las que piensa expandir su arte en toda Latinoamérica, tiene planeado realizar presentaciones en la república mexicana durante la segunda mitad del presente año, al grado que evalúa ubicarse en Ciudad de México.
Platicamos con Danny Pryp gracias a las finas atenciones de la licenciada Flor Romero.
MD’B: Naciste en Venezuela, vives en Australia y tienes ascendencia ucraniana y española y has hecho muchas cosas en Colombia. Toda una globalización.
DP: Toda una globalización; sí, yo soy venezolano-ucraniano-español y tuve una abuela que era colombiana pero también de origen español, entonces está mezclada la cosa. Y sí, vivo en Australia desde hace como 25 años y he trabajado en Colombia, en Venezuela y ahorita he estado yendo a México con mayor frecuencia.
MD’B: ¿Qué te llevó a vivir a Sidney, Australia?
DP: Yo viajé aquí de vacaciones y me encantó. En el momento yo tenía mucho problema familiar de herencia y también Venezuela estaba como en una época muy mala y entonces decidí venirme aquí a estudiar. Estudié aquí contaduría y finanzas, ópera y actuación y producción y de dirección de cine.
MD’B: ¿Qué opinas como persona y como artista sensible que eres, de lo que está viviendo actualmente Venezuela?
DP: Yo estoy muy feliz de lo que pasó. Sí estoy de acuerdo que no es de las mejores maneras, pero se tiene que agradecer la acción; la falta de acción y mucho habladerío porque llevamos 26 años de todo el mundo hablando y nadie haciendo nada y como que nadie ayudando a la gente que le ha pasado de todo y a la que tuvo que emigrar y que fueron millones, tú sabes, de nueve a doce millones de personas se tuvieron que ir caminando. Entonces claro, al no haber acción ni ayuda, se agradece cualquier tipo de acción, pero el futuro está en que vamos a ver cómo se maneja de aquí en adelante. En inglés dicen que la verdad está en el sabor del budín (ríe), no como lo cocinaste, ¿no?, entonces vamos a ver qué tal. A nivel de sensibilidad fue un momento muy, muy emocionante para mí, pero también da miedo porque uno no sabe cómo va a terminar esto y es imperfecto, qué te puedo yo decir. Para mí todo lo que tenga que ver con Venezuela es de alta sensibilidad, entonces cada vez que yo oigo, veo o leo cosas me dan ganas de llorar y entonces luego me afecta mi vida diaria y entonces es como una novela que no termina de terminar, ¿no?, entonces es una cosa de espera que es básicamente mucho, mucho de donde me salió a mí la canción que es que podemos esperar con miedo, con momentos malos y de repente un momento bueno y de repente un momento malo y de repente un momento bueno, que tú sabes, te van cambiando la vida, pero en esos momentos también sentirse que hay esperanza, que uno puede elegir lo bueno, ¿no?, y realmente está mucho más allá de los deseos de los ciudadanos venezolanos a través de mucha geopolítica. Hay muchas cosas que están más allá de lo que es la gente diaria, ¿no?. Lo que yo deseo es que lo que sea que pase nos lleve a que haya más prosperidad, que haya más tranquilidad, que haya más derechos humanos y que haya respeto a la ley, que liberen a los presos políticos y que y que la gente pueda estar mejor. ¿Lo sabes? ¿Cómo?, o sea, hay tantas variables y tantas fuera de nuestro control, de mi control y de la gente normal. Tú sabes que ya lo que uno quiere es que nos vaya bien, que haya tranquilidad, que no hayan secuestros ni violencia, ese tipo cosas que nos mueven mucho porque mucha gente hemos tenido gente que la han metido presa, gente que las han secuestrado, gente que se tuvo que ir en muy malas situaciones. En las malas situaciones yo tuve una prima de una persona que estaba en uno de mis videos que la traficaron cuando estaba tratando de emigrar por todo el sector. Son historias muy fuertes que la prensa internacional lo lleva a la política y se olvida de la parte humana y de la parte de la compasión.
MD’B: A ti te ha tocado por ambas partes, porque eres de ascendencia ucraniana y Ucrania no ha visto la suya desde que comenzó la guerra. Aunque Zelensky ha tratado de ser un mediador de la guerra, ha buscado por todos lados ponerle punto final y que su país recupere la paz, pero no es así, entonces escucho tu canción “Se van” y digo “uy, un artista que tiene ascendencia ucraniana, ascendencia española, es venezolano y está viviendo de lejos o de cerca todo esto, todo lo que tiene que decir a través de su sensibilidad, a través de su humanidad”.
DP: Por eso yo trato de no meterme en la política, en el politiqueo. Tú sabes que esto es narrativa, teoría, quién es tu grupo, quién es tu identidad, porque realmente esas son cosas que primero no puedo controlar y segundo que lo importante es la compasión y sin lugar a duda, ha estado muy presente en mí que también se vayan los rusos, ¿no?. Obvio, que se van, se van, pero no se terminan de ir tampoco. Y es también un juego. Mi familia emigró de Ucrania a Venezuela después de la segunda guerra mundial. Nosotros somos étnicamente ucranianos, no rusos, porque tú sabes que hay gente que es ucraniana, pero étnicamente rusa. Al hermano de mi abuelo lo fusilaron por ser parte del Ejército de Defensa de Ucrania en contra de una invasión rusa. Entonces estos tópicos tocan mi lado como de trauma multigeneracional y también tocan cosas que son muy dolorosas porque… (doloso) ¡ay!, porque continúan y son cosas que uno no tiene poder de cambiar. Tú puedes salir a una protesta, lo que sea, pero más allá de eso no se puede hacer más nada. Sin lugar a dudas, Zelensky ha sido una persona muy trabajadora, pero yo creo que está más allá de él, porque tiene que ser apoyado por otros países para poder tolerar el aguante que tiene por Rusia, porque Rusia realmente un país menos democrático, puede poner todo su empeño en algo; en cambio las democracias europeas no. Las democracias europeas deben tener consenso, los políticos quieren ser reelegidos. No es muy políticamente bueno darle plata a alguien y no pagar tus ayudas sociales y todo este tipo de cosas. Entonces claro, es una situación sumamente compleja, pero a nivel humano que es el artístico, de compasión, mi corazón está siempre con la gente de Ucrania y tengo muchos amigos ucranianos en el exilio, en partes de Europa y en Estados Unidos y esperando. Este juego para los seres humanos que tenemos quizá la mala suerte o la suerte karmática de estar en estos países tipo Venezuela y Ucrania, la gente que estamos en el territorio es mucha espera, es mucha incertidumbre y es igual en Ucrania. Yo tengo una amiga que tiene una empresa de medicamentos oncológicos, ya que su papá es oncólogo y él no quiere dejar a sus pacientes porque se mueren. Viven en un donde te puede pegar una bomba, la bomba le puede caer a tu edificio y te tienes que ir. Mucha gente está acostumbrada que ya ni se van a los resguardos, porque es como que si te toca, te toca, si no te toca pues no te toca y te acostumbras. Y entonces, claro, en Venezuela la gente lo que quiere es un futuro mejor, pero también es mucha espera y no se sabe qué va a pasar, entonces mucha espera, mucha incertidumbre y en eso uno tiene que estar, tratar de mantenerse psicológicamente estable, y entonces ahí viene el arte, ahí viene la música.
MD’B: Aunque el arte jamás podrá ser exiliado, ¿tú como artista, como músico, te sientes exiliado ante una situación como esta?
DP: Sí, sin lugar a duda. Tenemos un exilio, una emigración forzada. Venezuela no es un sitio seguro para artistas, y da miedo… (triste) ¿qué te puedo decir? Da miedo.
MD’B: Esta canción de “Se van”, ¿en qué momento de tu vida llegó? ¿Pensaste en ambos países? ¿Pensaste en una situación que tú hayas pasado, que haya sido muy difícil? ¿Algún amigo, algún familiar?
DP: Sin duda alguna, pensando en Venezuela y en Ucrania.
MD’B: ¿Por qué hacerla con ese ritmo, con ese sabor, con esos instrumentos?
DP: El estilo de música es gaita mezclado con música de fiesta venezolana.
MD’B: ¿Por qué la gaita? ¿Te gusta la gaita?
DP: Sí me gusta la gaita porque es celebración, ¿no? En las navidades es celebración, es un momento de felicidad, es un momento de dejar lo malo atrás, etcétera. Entonces, eso es lo queremos en este momento, ¿no? Y es esperanza; la esperanza es algo que no se puede perder y que no se pierde. Pero a veces el vivir sin esperanza te lleva a la depresión, te lleva que lo que estés haciendo donde quiera que estés, te vaya peor por no tener esperanzas. Entonces es como una decisión pragmática. Hay que tener esperanza por el propio motivo de tener esperanza. Claro, también la esperanza da vida y hay que tener esperanza de la vida de uno y hay que tener esperanza de que las cosas vayan a salir bien y que las cosas vayan a mejorar. Más allá de que si mejoran o no, porque es importante y yo sí creo que si a nadie le ayuda no tener esperanza.
MD’B: La gaita es un instrumento que casi no se escucha en México. Solo se escucha en las romerías o festejos de la comunidad española o con los irlandeses. Lo mismo sucede en otros países de América Latina. ¿No temes que ese pueda ser un obstáculo para que la gente escuche tu canción y se identifique con ella? Vaya que es un reto, pero te felicito, porque no cualquier artista se atreve.
DP: Bueno, esta canción es dedicada a mis hermanos y hermanas venezolanos alrededor del mundo principalmente y por supuesto los que están en Venezuela. Entonces, para nosotros, nosotros entendemos qué es. Para el resto de Latinoamérica, a mí me parece que la canción está dentro de un género latino generalizado. Es claramente una canción de fiesta, una canción de celebración y es claramente una canción latina y mucha gente no sabe qué es gaita, pero le gusta, porque tiene género latino general. Es decir, si una persona la oye sabe que es una cosa latina.
MD’B: ¿Qué tan apegado estás a como suena la música en Latinoamérica ahora o estás más apegado a como suena la música en Australia y la estás conllevando a América?
DP: Realmente estoy más apegado a lo que está pasando en América en general que lo que está pasando en Australia. En Australia están pasando muchas cosas, pero sí se parece, dicen. Aquí sí llega el reggaetón, aquí sí llegan las influencias latinas tipo Bad Bunny, todo esto, pero también aquí está todo, todo lo asiático, todo lo K-Pop, el pop americano, y sí que hay música que es de aquí, poca, pero sí hay. Tenemos nuestras propias estrellas pop; también somos un país que participa de manera poco común en Eurovisión, entonces también somos parte de Eurovisión. Hay quien le encanta la música de Eurovisión que es como un pop europeo. Entonces aquí es una mezcla de todo, pero yo estoy más apegado a la música que está pasando en Latinoamérica.
MD’B: ¿Qué opinas de lo que está pasando con los lanzamientos de las canciones? Hay artistas que cada cinco días, que cada semana lanzan un nuevo tema y siento que así no permitimos que la música madure, que las canciones se queden.
DP: Sin lugar a duda lo de los lanzamientos es un poquito loco porque han cambiado la manera en que se ve el mundo. Es más, hay gente que tiene la teoría de que a veces funciona, a veces no. No se sabe por fin que con todo se está moviendo tanto que no tiene que lanzar la mayor cantidad de música posible y ver qué pega. No es dejar qué se siente porque quizás no se siente tanto, pero date cuenta que hay tanta música que está siendo producida y estás compitiendo a un click con toda la música que ha sido producida en la historia. Entonces no se sabe qué va a pegar, entonces dale con todo y en lo que se pega, ahí te quedas.
MD’B: También está la situación de la inteligencia artificial, que ahora una persona que tenga un programa que produzca música, ya puede ser compositor, aunque no tenga ni idea de lo que es la nota Do, una armonía, lo que es escribir una canción, etcétera. ¿Qué opinas de ello como un problema global para los verdaderos autores y compositores?
DP: Mira, la inteligencia artificial es un problema global, es una preocupación global. Yo sí creo que siempre va a haber necesidad de que haya compositores y artistas físicos humanos, pero la inteligencia artificial viene para quedarse y yo creo que hay que colaborar con ella, utilizarla para crear tu música más fácil, más rápido. Se nota cuando es artificial y cuando es humano, el problema va a ser cuando no se note, que con lo rápido que avanza no se sabe cuándo llegaremos a eso, pero todavía sí se nota que es inteligencia artificial cuando la hace. Es como una calculadora, tienes que saber cómo multiplicar, pero la calculadora lo hace más rápido. Hubo como treinta millones de canciones que bajaron de Spotify porque fueron creadas por IA, y montadas y hay artistas que son totalmente ficticios que están ganándose dinero y que la gente los oye. Yo la otra vez estaba en un carro con un amigo y me dijo “ah, mira, esta es una artista. Es totalmente inteligencia artificial” y se oía normal. Yo podía oír que no era una voz de verdad, pero mucha gente no puede. Entonces se abren también preguntas muy interesantes como “¿si yo lo disfruto es arte?”. Yo no lo considero arte, pero si alguien lo disfruta, imagínate. ¿Es válido? ¿No es válido? ¿Quién lo trae? ¿Quién lo hizo? ¿Quién colaboró? Eso es muy complejo. A mí me da mucho miedo, te diré, pero igualito como hago mi canción “Se van” yo decido a manera pragmática no preocuparme y concentrarme y lo que pueda hacer hoy.
MD’B: ¿Con qué instrumento compones?
DP: Yo compongo con productores, entonces más con beats. La canción “¡Se van!” por ejemplo, fue compuesta con mi productor y con un escritor venezolano de Maracay, que es una ciudad cercana de donde yo soy. Nos pusieron un beat y empezaron a salir las cosas y entonces empezamos a cambiar las letras y el productor nos dio otro beat y ahí empezamos a meterle cosas y salió muy rápido.
MD’B: ¿Te dejas influir mucho por canciones ya escritas o por melodías ya compuestas?
DP: Todo es una inspiración. Si algo te inspira, un tipo de música que te inspira, unas canciones que te inspiran, unas letras que te inspiran, que te llevan a crear. Yo por ejemplo, cuando me inspiro lo que hago es que utilizo qué feeling me da esto, qué emoción me trae esto y cómo y por qué me trae esta emoción, o sea, qué vida se está aprendiendo y entonces pienso en esa persona o en ese evento o en eso que se me prende por dentro y digo qué quiero decir yo de mi experiencia, pero en este estilo.
MD’B: ¿Todas tus canciones van hacia el mismo tema o eres multitemático?
DP: Generalmente multitemático, pero me doy cuenta que hay canciones de amor y canciones de despecho y canciones muy reggaetoneras como más de fiesta, de rumba y obviamente de atracción sexual, de esa cosa rica cuando te gusta alguien, ese tipo de cosas. Siempre trato y me gusta que mis canciones sean muy sentidas por mí, que sean verdaderas para mí, pero que en general sean life affirming, que afirmen la vida, porque yo vengo de ser cantante de ópera donde muchas canciones son tristes, entonces yo quiero canciones más felices, más de rumba, más de fiesta. Claro, que a veces tiene una canción también romántica, que sea de verdad y que te deje sintiendo bien. El desamor es un tema que siempre está presente y es un tema muy poderoso. Siempre trato de que dentro del desamor haya esperanza o haya una manera de sacarse ese feeling de dentro, que cuando la persona lo oiga logre expresarse y sentirse mejor.
MD’B: ¿Cómo definirías en una sola palabra tu género y tu estilo?
DP: Bueno, en una palabra es pop urbano, porque es una mezcla de pop con música con ritmos urbanos. También se podría decir latino general, o sea, latin pop urbano, porque también es como con ritmos mezclados.
MD’B: ¿Qué te diferencia de los demás artistas?
DP: Me diferencian muchas cosas. La mezcla étnica racial de que soy australiano, que tengo una sensibilidad latino australiana que es bien única, pero a nivel de como yo me acerco hacia la música. Hay muchos artistas que dan esperanza y el pop en general como estilo de música tiende a dar esperanza. Siempre da esperanza y eso no lo habla mucha gente. El reggaetón te da energía de rumba con tonos sexuales y eso tiene su mundo y tiene su momento y es rico en ese momento. Pero el pop tú sabes qué te dice, tú sabes en este momento lo que importa esto y te eleva; el punto es que te eleve. Algo que me diferencia de otros cantantes es que yo vengo de un entrenamiento clásico y tengo una voz, yo puedo cantar muchos estilos. Hay mucha gente en el mundo más que todo del reggaetón y también del pop que solo pueden cantar eso.
MD’B: Tienes una voz muy peculiar.
DP: Como te digo, yo puedo cantar muchos estilos y eso me parece también pegado conque me voy a México, de que me doy cuenta que la gente canta rancheras y la gente ahí en general aprecia a las personas con voz fuerte. Yo soy barítono alto, es decir, llego a alguna de las notas de los tenores, pero también soy contratenor; tengo esas notas altísimas que por lo menos practicaba. Nunca lo canté a nivel profesional, pero practicaba para trabajar mi rango de contratenor; interpretaba las canciones de Händel que son muy altas en donde el posicionamiento de la voz es en otra parte. Eso a nivel pop se usa cuando tienes esos momentos altos de falsetes muy bonitos. Tienen otro color y también cuando tienes en una canción así como una rumba en que pegas una de esas notas altísimas que como que despierta todo el mundo.
MD’B: ¿Por qué siendo venezolano, te fuiste a Colombia a hacer muchas cosas?
DP: En su momento mi manager era una colombiana, por lo que tenía ella todos los contactos. Cuando unto tiene un manager, los contactos los tiene generalmente más en algún lugar y ella obviamente los tenía en su país. Fui a entrenar con un coreógrafo todos los días como por dos meses para crear un show que estuviera totalmente bailado. Fui a hacer eso y luego llevamos el show de tour por Ecuador y por algunas partes de Colombia. Como yo ya viví en Bogotá, ya tengo muchos amigos de ahí y también muchos amigos venezolanos que viven allá. Luego comencé a trabajar con productores de Medellín y de la propia Bogotá, por lo que quedé con una conexión ahí. Como ambos países están juntos, siempre que iba a Venezuela iba a Colombia, pero recientemente me he estado viendo con mi mamá en Colombia. Colombia es casi Venezuela, entonces ya tengo los contactos y cuando uno ya los tiene puedes trabajar con más personas. Además Colombia ha sido un súper suceso a nivel mundial. En el mundo del pop urbano y del reggaetón, casi todo el mundo ya sea o puertorriqueño o colombiano. Karol G que es colombiana es grandísima; Shakira, J Balvin, Maluma, Sebastián Yatra, y para qué seguir contando. Muchísima gente del reggaetón es “paisa”, ni siquiera todos son de Medellín y más allá de que Colombia esté logrando todo este avance cultural, es Medellín que lo está logrando; se ha convertido en una ciudad que simboliza un estilo de vida, que simboliza una música, que simboliza un lenguaje. Ahorita todo mundo quiere tener un aceito paisa y realmente a mí me encanta Medellín, ya que tiene un estilo de vida muy cool y es como la era latina que ahorita está comenzando por Colombia. Leí en “The Economist” que es un periódico muy serio que la influencia de la cultura latina no va a bajar, sino que va a subir por los próximos diez años y es todo el estilo de vida. Bueno, Colombia también es un país riquísimo a nivel cultural, o sea, la gente baila de todo tipo de cosas. Cada región tiene un diferente estilo de música a lo que llaman música popular que vendría siendo como una versión de la música popular mexicana, como es el caso del vallenato. A donde vayas están bailando y cantando algo que nunca has oído.
MD’B: Hablando de México, que vas a regresar en el segundo semestre de este año.
DP: Así es. Es un país que me ha dado mucho las veces que he estado ahí. La última vez fue en el pasado mes de noviembre y me fue muy bien, el público es muy cálido conmigo y ya tengo muchas ganas de volverme a presentar y que los mexicanos conozcan mi nuevo material. Siempre ha sido una gente muy cálida y es un gusto presentarme allá.
MD’B: ¿Qué representa México para ti?
DP: A mí me encanta México por lo grande que es, porque hay gente que le gusta todo tipo de música, por la cantidad de todas las cosas culturales que hay, teatro, cabaret; por la variedad de música que hay, rock, jazz. Porque la gente en general aprecia cosas bien cantadas, les gusta la música y eso me encanta de México.
MD’B: ¿Qué tanto ha influenciado la música mexicana en ti?
DP: Me encanta la música mexicana, me encantaría cantar algo mexicano. Todavía no lo he hecho.
MD’B: De artistas mexicanos, ¿a quién admiras?
DP: Cuando cantaba más música clásica, canté todas las canciones de Luis Miguel.
MD’B: ¿Visitarías Puebla?
DP: Sin duda alguna. Es una ciudad de la que he escuchado mucho por su gente, su historia y todo lo que es. Ya tengo ganas de estar ahí y disfrutar su gastronomía, además de llevarle a su gente lo mejor de mí como artista.
