Cuando la derecha nos alcance

Por: Mario Alberto Gálvez
La mañana del jueves 20 de noviembre de 2025, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a pesar de las amenazas que se cernían sobre ella y de todos los asistentes, cumplió con el protocolo de la conmemoración del 115 aniversario de la Revolución Mexicana: rindió honores a la Bandera, recibió a los altos mandos de las Fuerzas Armadas de México, flanqueada por un general y un almirante dio un corto pero emotivo discurso al pueblo que se congregó en la plancha del Zócalo capitalino, después, a bordo de un vehículo militar, hizo el tradicional recorrido hasta el Monumento a la Revolución.
Por prudencia, no por miedo, se hicieron unas modificaciones a la ruta para evitar coincidir con la marcha de la anunciada segunda Marcha Generación Z.
En la explanada, teniendo como fondo al monumento que se levantó en honor de la Revolución Mexicana, Claudia dio otro discurso en el que dijo que se equivocan los que apuestan por la violencia, por el desastre, por la ruina de México, recordó que en México hay libertades absolutas, que no se reprime ni se calla a nadie y gritó vivas para Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata y hasta para Venustiano Carranza.
El 20 de octubre de 1910, Francisco I. Madero estaba en prisión, lo encarceló el dictador Porfirio Díaz acusándolo de sedicioso, encerrado, Madero escribió El Plan de San Luis y el 20 de octubre de 1910 lo dio a conocer para convocar a la lucha armada contra el tirano que se apoderó del país con un golpe de Estado 30 años atrás y recientemente cometió un fraude electoral para continuar en el poder cuatro años más. En el documento, Madero indicaba que la revolución contra Díaz comenzaría el día 20 de noviembre de 1910.
A poco tiempo de iniciarse las hostilidades, Madero consiguió que Francisco Villa, Pascual Orozco y Emiliano Zapata se agregaran a la lucha por la liberación del país.
La lucha revolucionaria se ganó ¿y cómo se condujeron los principales beneficiados del triunfo? Y se pregunta sobre los principales beneficiados de la revolución porque las demandas populares Madero no las puso en práctica, los ganadores fueron los «perdedores» que se colaron al gobierno de Madero.
Los beneficiarios asesinaron a Madero, a Francisco Villa y a Emiliano Zapata y a muchos otros héroes de la lucha.
De la revolución surgieron muchos caciques, tiranos y dictadores, se creó un partido político (el PRI) que usurpó la revolución y hasta los colores de la Bandera Mexicana.
Desde el principio, la revolución mexicana fue manoseada asquerosamente por sus usufructuarios, pero el abuso llegó al máximo extremo el 2 de octubre del año 1968: Gustavo Díaz Ordaz, pelele de la CIA y de Luis Echeverría Álvarez (su secretario de gobernación), realizó una matanza de estudiantes universitarios, de profesores y de civiles, la acusación fue: eran comunistas.
En nombre de la revolución, ya como presidente, Echeverría reforzó la guerra sucia contra la gente joven y sus protectores, el delito: tener aspecto de estudiante.
José López Portillo hizo otro tanto, durante su sexenio ningún izquierdista podía obtener un triunfo electoral.
En 1987, la derecha mexicana dio las primeras muestras de su degradación progresiva cuando Miguel de la Madrid Hurtado decidió poner en la presidencia de la república a Carlos Salinas de Gortari. A los que retuerzan la nariz preguntando ¿el PRI era de derecha? La respuesta sería, de izquierda y revolucionario solamente fue con el general Lázaro Cárdenas del Río, el resto de su camino lo pasó el PRI beneficiando al rico y lastimando al pobre.
Carlos Salinas no era político, no era priista; trabajaba como catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Madrid se lo sacó de la parte más oscura y negra de su cuerpo para hacerlo secretario de Programación y Presupuesto, Salinas era un animal raro que pocas veces se veía en la brega política, era de esas criaturas extrañas conocidas como tecnócratas: cero pueblo, cero política y 100% números y estadísticas.
Gente como el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Rosa Albina Garavito y Andrés Manuel López Obrador, además de otros, se opusieron a que Salinas se convirtiera en presidente de México, propusieron que se eligiera democráticamente al sucesor de Miguel de la Madrid. Simplemente los echaron del PRI.
Los disidentes formaron El Frente Democrático y le disputaron y le ganaron la presidencia al PRI.
El otrora partido todopoderoso que obtenía hasta 82% de la votación nacional, cayó en el recurso de tirar el sistema electoral para otorgarse un número suficiente para robarse la presidencia, pero, sumados los votos de la oposición lo superaban.
Los oligarcas, los manoseadores de la revolución, decidieron que había que dar un vuelco al sistema político y entregaron el poder político a sus dos amados hijos: PRI y PAN, haciendo que Salinas firmara La Carta de Intención con la que comenzaba la transición hacia la democracia.
Con Zedillo y su Error de Diciembre reventó la estrategia económica de Salinas, Zedillo tuvo que pedir un préstamo de 50 mil millones de dólares y Bill Clinton dio una vuelta más a la tuerca obligando a Zedillo a entregar el país al PAN.
Si Francisco Labastida Ochoa fue bloqueado por Zedillo para que no arrebatara el triunfo a Vicente Fox en el año 2000 y no lo denunció, se debió a que estaba entrampado en la estafa del Pemex-gate (1 mil 500 millones de pesos desviados del sindicato de trabajadores del Petróleo hacia la campaña de Labastida).
La degradación de la derecha se aceleró con Vicente Fox, al punto de que tuvo que desaforar a AMLO y después cometer un escandaloso fraude electoral para poder poner en la presidencia a Felipe Calderón.
Creyendo que con una guerra amedrentarían al pueblo y podrían seguir teniendo el poder otro siglo, los oligarcas hicieron que Calderón llevara al país a una guerra intestina.
No funcionó, la derecha llegó muy mermada al año 2012 y la oligarquía decidió iniciar otra farsa política, ahora la llamarían la Alternancia Democrática, que consistía en que el PRI y el PAN se turnarían en la presidencia hasta el final de los siglos.
El sexenio de Enrique Peña Nieto fue un desastre que provocó la muerte de 120 mil personas y el secuestro de 43 estudiantes de la escuela normal rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Ese sexenio arrojó a dos candidatos lastimosos: José Antonio Meade del PRI y Ricardo Anaya del PAN. Maravillosos peleles para la oligarquía nacional e internacional.
Pero se les atravesó Andrés Manuel López Obrador y el Pueblo lo hizo presidente.
Hasta entonces, la derecha se dio cuenta de su impotencia porque no pudo evitarlo.
Le hicieron la guerra a AMLO y fueron derrotados, Llegó a la presidencia Claudia Sheinbaum y tampoco pudieron evitar que hiciera la reforma al poder judicial.
De pronto, la derecha se vio en su tamaño real: ya no dominaba en el Poder Judicial, tampoco en el Poder Legislativo ni en el Ejecutivo, ya no gobernaba en 23 de los 32 estados de la federación y se dijo: Soy solamente un enano con mucho dinero.
El Animal llamado Derecha comenzó a agonizar y en sus bocanadas agónicas lanza patadas y coletazos, mientras se muera genera violencia.
Pero el animal quiere seguir viviendo y para conseguirlo, el 15 de noviembre armó una farsa llamada Generación Z e intento atacar Palacio Nacional, incendiarlo, asesinar a Claudia Sheinbaum y a todos los que se atravesaran, fracasaron.
Entonces, desde la Casa del Ajusco (Tv Azteca) salió la orden de hacer otra marcha Generación Z, que los muchachos de 20 hasta setenta años se enfrenten al ejército, que armen una masacre, que causen muchos muertos para que Ricardo Salinas, el PAN y el PRI tengan sus muertitos y las pasiones exploten en pleno rostro de Claudia Sheinbaum.
Otra vez «Pero», pero al Ángel de la Independencia acudieron al llamado del señor RiSa, de Jorge Romero y de Alejandro Moreno Cárdenas, menos de cien personas, la mayoría mayores de sesenta años que dijeron ser Los Padres de la Generación Z, los de menor edad y que acudieron pensando que el tumulto iba a ser imponente miraban hacia todas partes buscando a los millones que faltaban, entre estos jóvenes estaban unos con señales de estar drogados y algunos fumaban marihuana descaradamente, eran los más apasionados y exigían que les echaran al tigre para despellejarlo.
Otro punto de reunión era la UNAM y allí nadie acudió, ante eso unos se desalentaron, otros se enardecieron al grado que no toleraban las miradas ni los comentarios burlones de los mirones, uno de ellos, el que lideraba, golpeó con saña a uno que se rio de su reducido número y de sus cartelitos mal escritos y pretendió iniciar un conflicto que provocara la muerte de alguien, la prudencia de la policía lo evitó.
La Bestia se muere y mientras gritan ofensas viles en medio de su desesperación, todo mundo se pregunta qué pasará cuando la derecha nos alcance.
En el Zócalo capitalino y en el Monumento a la Revolución, la Presidenta y su Pueblo festejan la Revolución Mexicana porque ahora sí les está haciendo justicia.