
Víctor de Regil
Para nadie es un secreto que Nacho Mier quiere ser gobernador de Puebla y el gobernador de Alejandro Armenta, hará todo para impedirlo. Y es que, el reciente nombramiento Nacho como coordinador de Morena y su ascenso a la presidencia de la Junta de Coordinación Política en el Senado, revivió “el proyecto”, envalentonó a sus seguidores y dejó las cosas muy claras: a partir de hoy, Puebla observará una guerra entre ambos bandos, que irá subiendo de intensidad según se acerque el 2030.
A Nacho su nueva posición le otorga enorme juego político y mediático, y resucita sus más apreciado anhelo: “Te lo adelanto, tú estarás en la boleta para el gobierno en Puebla en el 2030”, le soltó durante una entrevista el periodista Joaquín López Dóriga. No fue casual el obvio mensaje en la fría y protocolaria felicitación que Armenta subió a sus redes sociales horas después de que trascendiera la nueva encomienda de Ignacio Mier: “Felicito al legislador poblano y a mi primo, Nacho Mier, por su nombramiento como coordinador de las y los senadores de Morena”.
Así, el gobernador le recordó que su parentesco lo saca de la carrera por la gubernatura, pues al menos hasta hoy Morena prohíbe que entre familiares se herede el poder. Un candado que a Nacho Mier no le preocupa demasiado, pues de inmediato mandó a difundir que sí, efectivamente, lo une un parentesco, pero un parentesco en 8o grado, lo que le permitirá competir en el 2030 y disputar la candidatura a Armenta; al ex mandatario y comisionado del INM, Sergio Salomón Céspedes; a la ex alcaldesa y diputada federal Claudia Rivera, y a la directora de la Lotería Nacional, Olivia Salomón, más los y las que se vayan acumulando en el camino.
Mier mandó a realizar un amplio estudio jurídico de caso, cuyo resultado lo hace ser optimista. Incluso ante la posibilidad de que el tema llegue hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Básicamente, dicho estudio señala que, según el espíritu de la reforma en materia de nepotismo electoral, lo que la ley prohíbe es el parentesco por consanguinidad en línea recta, el parentesco por consanguinidad en línea colateral o transversal y el parentesco por afinidad.
Señala que el nepotismo electoral es: 1) heredar el cargo a la pareja sentimental (últimos 3 años), 2) heredar el cargo a familiares hasta 4o grado y 3) heredar el cargo a un familiar de la pareja sentimental (hasta 2o grado).
Apunta que la línea colateral o transversal se compone de la serie de grados entre personas que, sin descender unas de otras, proceden de un mismo progenitor. (art. 482 Código Civil de Puebla). Y explica que los grados se cuentan de dos formas: 1) por el número de generaciones, subiendo por una de las líneas y descendiendo por la otra, o 2) por el número de personas en los dos extremos exceptuando al progenitor. (art. 484 Código).
El estudio termina diciendo que Alejandro Armenta e Ignacio Mier son “primos”, sí, pero “primos terceros”, es decir, en 8o grado, y que por lo tanto, este no incurriría en el nepotismo electoral que prohíbe la ley.
Este será, en esencia, el epicentro de la guerra entre los primos: Mier exigiendo su derecho a jugar en el 2030 y Armenta tratando de impedirlo e impulsando a un alfil propi con tal de evitar que el hoy coordinador de los senadores de Morena se salga con la suya.
Y es que el gobernador, en el fondo, sabe perfectamente que sus peores pesadillas podrían convertirse en realidad si su primo llega a sucederlo en el poder.
A ver si, ya encarrerado y sobrado como es usual en él, Ignacio Mier no repite el cuento que armó con el presidente López Obrador y ahora nos sale con que es “el legislador más cercano a Claudia Sheinbaum Pardo”.